viernes, 17 de marzo de 2023

Final del partido. Tercera parte.

⚽💖💖💖⚽ 

Siguiente jugada.

Alex: Buenas noches, preciosa. No te llamo porque es tarde y debes estar dormida. La celebración se ha alargado demasiado, pero no me quería acostar sin darte las gracias por haber venido al partido y más… (¡Boom! «Leire escribiendo»)

Leire: Hola😊

Alex: ¡Eh! ¿Qué haces despierta?

Leire: Mañana tengo turno de tarde. 

Has dejado tu mensaje a medias… ¿y más?

Alex: ...y más sabiendo que no te gusta el fútbol y que habrías preferido pasar la tarde del domingo leyendo un libro… 

Leire: Bueno, no ha estado mal

Alex: ¿Te ha gustado o has estado tan pendiente del portero que no te has enterado de nada?😎

Leire: ¿Pendiente? Sí. De todas las veces que te has tirado al suelo, que has chocado con otro y, especialmente, de la patada en la espinilla que debe dolerte horrores ahora mismo. 

Espero que tengáis buenos sanitarios en el club.

Alex: Ninguno como tú 😍… ¿Leire?

Leire: ¿Qué?

Alex: Me gustas. Mucho. Dime cuándo podemos hablar porque yo entreno por las mañanas y tú trabajas por las tardes y esta semana jugamos fuera y… 

Leire: ¿Mañana a la una?

Alex: A la una… 😘

      Después de su último mensaje, me llega un emoji con un beso que hace que me duerma con una sonrisa. Y sigo sonriendo al despertar. Lo primero que hago es buscar mi móvil. Hay un mensaje suyo: «Buenos días, preciosa» y yo me olvido de responderlo porque me paso todo el desayuno releyendo la conversación de la noche anterior.

Las horas de la mañana transcurren entre el gym y hacer la compra, hasta que el reloj comienza a avanzar hacia las 13 horas y las mariposas aterrizan en mi estómago. Salgo a la terraza del hospital, ya de uniforme, y con el móvil en la mano. Suena, descuelgo y su voz, tan decidida como él, me saluda.

—Dime que tenías el móvil en la mano y que estabas contando los minutos…

Rio sin poder evitarlo. Es tan lanzado y yo tan precavida, que su actitud me da vértigo.

—¿Necesitas que te aumenten la autoestima, señor “arquero”?

—Saber que has buscado sinónimos para “portero” ya me la ha subido. ¿También me has buscado en Instagram?

—Eh… no… —¡Madre mía, es tan directo que debería ser delantero!

—Mentirosa… Ja, ja, ja. Yo sí te busqué y aprendí mucho de primeros auxilios, señora enfermera, aunque eché de menos alguna foto tuya en la que poder recrearme.

—Por favor… —le ruego. Le ruego porque mi timidez hace que me sienta desbordada ante sus palabras. Él parece darse cuenta y cambia de tema. Me explica su rutina de entreno de forma divertida y yo me lanzo a preguntarle por su hermano. De manera natural, seguimos hablando y conociéndonos un poquito más. Pero no sería Alex si no terminara nuestra conversación dejándome temblorosa…

—Leire, ¿hay alguna explicación médica para que no quiera colgar? ¿para sentirme como ante una tanda de penaltis con la barriga llena de grillos?

¿Grillos? Me hace sonreír y le nombro sin pensar las cuatro hormonas del enamoramiento.

—Endorfinas, serotonina, dopamina y oxitocina.

—Pues debo ir hasta arriba de todo eso. Espero que mañana no me hagan un control anti-doping en el entreno.

—Nosotros también pasamos controles —le digo, divertida.

—¿Y tú? ¿Lo pasarías ahora mismo? —me pregunta, de nuevo, con ese tono que me traspasa dejándome el corazón tiritando.

Muerta de miedo le respondo con sinceridad.

—No —y así le reconozco que siento lo mismo que él.

***

Antes de dirigirme al estadio para pillar el bus que nos lleva al aeropuerto, paso a ver a mi madre y a mi hermano. Por primera vez, ellos no son el único motivo de que me inquiete jugar fuera. Nos toca partido contra Las Palmas y, además de las 3 horas de avión, jugar allí supone pasar dos noches en la isla. 

Con mi preciosa enfermera, nos mandamos mensajes y hablamos por teléfono todos los días, pero no es suficiente. Para mí, no es suficiente. El principio de una relación debería poder darse cara a cara ¿no? Y es que en sus silencios noto que duda y me gustaría poder ver su preciosa cara cuando le hablo. ¡Joder! Estoy colado por ella.

***

—Pero a ti te gusta Alex, ¿no?

—Mucho —respondo a Mari Carmen, a la que le acabo de confesar mis temores.

—No entiendo el problema.

—El primero es que es futbolista y tiene muchas fans. He visto fotos de las fans, Mari Carmen, y no veas cómo son. Guapísimas, altísimas… ufff. Y luego están nuestros horarios, mis turnos, sus entrenos, sus partidos, no sé cómo vamos a llevar todo eso si es que seguimos adelante. Y luego está él… ¡es un conquistador nato! Me hace sentir tantas cosas… ¿y si les dice lo mismo a todas? Está tan seguro de sí mismo… —sé que desvarío.

—O muy seguro de lo que siente. Oye, el amor a primera vista existe, nena. Y tú eres maravillosa, así que no me extraña que se haya enamorado hasta las trancas de ti. 

—Nunca me había sentido así, ni tan rápido —admito.

—Nunca te habías enamorado de verdad, chica. Con aquel anestesista, parecías… “anestesiada”, jajaja y con el doctor buenorro, sí que te ví algo más emocionada, pero con Alex… tienes todos los síntomas de que sea amor del bonito. Déjate llevar. 

—Pero…

—Ya sé lo cauta que eres y que tanto el anestesista como el "doctorcito" te hicieron daño, pero dale una oportunidad al dios nórdico que… ¡oh, mira!, por ahí creo que traen otro regalito suyo para ti.

Me giro y veo a un mensajero. Pregunta por mí y deja sobre el mostrador dos cajas idénticas. En una pone: «La enfermera más bonita aconseja en su insta que se debe merendar”, en la otra pone el nombre de mi amiga.

Me derrito de anhelo y le señalo su caja a Mari Carmen.

—Mira, nena, como lo dejes escapar, iré yo a por él. ¿Qué tío le manda la merienda a su chica y se acuerda de la amiga? ¡A mí ya me ha ganado!

Emocionada, hago una foto a las cajas y se la mando por WhatsApp. Me responde al instante «Acábatelo todo». Entonces, pillo a Mari Carmen del brazo y nos hago una selfi para mandársela. Vuelve a responderme, pero esta vez, su mensaje me encoje el corazón «Estás preciosa, pero me muero por verte en persona». ¡Joder, y yo!

Sigo en una nube toda la tarde y Mari Carmen también. Yo por lo que Alex me hace sentir y ella por el croissant de chocolate que le venía en la caja. Poco antes de que acabe nuestro turno, Koldo, un compañero que se despide al día siguiente, nos llama a la sala de descanso para brindar y picar algo. Mi amiga y yo entramos en la sala y la sonrisa que llevo se desvanece. El “doctorcito”, al que llevo un mes sin ver gracias a un congreso de cardiología en Madrid, está en medio de la sala, mirándome de arriba abajo y sonriendo de medio lado. Trato de que no se me note el disgusto para no fastidiar a Koldo, pero casi al final de la pequeña fiesta, me veo obligada a aceptar aparecer en algunas fotos…

5 comentarios:

  1. Me encanta como se va cociendo ese amor. Y como se avecinan los problemas. jajaj Como siempre me tienes en ascuas esperando la siguiente entrega.

    ResponderEliminar
  2. 😍😍😍😍😍😍😍 mmmm un doctorcito buenorro entra en escena.. aunque es un ex. Y por lo visto un mamón. Que hará Alex.. espero que un buen paradón!!!!!

    ResponderEliminar
  3. ains cuanto amor desprenden los dos ,pero nos lo vas a tener q dar los capítulos ,como.las medicinas ,cada 8 horas 😂😂😂😂😘😘😘😘😘😘

    ResponderEliminar
  4. Ya has vuelto a tejer tu embrujo!!! Los has enamorado a ellos y a nosotras!! Qué bien has plasmado el enamoramiento y ese nervio que te entra cuando esperas noticias de tu amado....Me creas adicción, así que ya estoy ansiando mi nueva dosis!!! 😍😍🥰

    ResponderEliminar
  5. Si es que lo tiene todo!! Guapo, amable, cariñoso....y te conquista con un un cruasán de chocolate 😋...es perfecto. Leire no lo dejes escapar 😜

    ResponderEliminar

Gracias por comentar. A la izquierda podéis darle a SEGUIR al blog. Gracias, siempre.

Emily y Harry Potter

  ¡Estrellita! ¿Qué relación guarda La elección de Emily con Harry Potter? Hay dos guiños en mi novela a Harry Potter y su creadora #jkrowli...