Yaman llevaba rato despierto. Estaba sentado en la cama con la desnuda espalda apoyada en el cabecero y repasando las noticias de economía en su móvil. De vez en cuando miraba a la preciosa mujer que dormía a su lado cuya mano descansaba en su duro vientre. Seher se había adueñado de las camisas de sus pijamas y a él solo le había dejado los pantalones, por lo que llevaba días durmiendo semi desnudo. Resultaba gracioso que después de tanto pudor con el tema de los camisones sexys, una vez casados, ella sólo hubiera querido usar SUS pijamas. Verla dormir con su pijama negro, con varios botones desabrochados que dejaban ver su provocador escote, le templaba el corazón. Cogió aire de golpe cuando la mano traviesa de ella resbaló hasta la cintura de su pantalón. ¿Seguro que estaba dormida? se preguntó frunciendo el ceño. Seher no quería abrir los ojos aun. Desde la boda dormía profundamente y le costaba horrores despertarse. Seguramente la culpa de que durmiera tan bien era del hombre que tenía al lado, de su manera intensa de hacerle el amor cada noche y de lo calentita que dormía entre sus brazos. Se acercó más a él y volvió a mover la mano traviesamente pero, de repente, él la abrazó y la subió a su cuerpo. Seher se encontró estirada sobre él, mirando fijamente sus ojos negros y volvió a enamorarse. Cogió aire para suspirar pero al momento se sintió rara. Lo besó rápido en los labios, se bajó de él y salió disparada para el baño.
Yaman frunció más el ceño y se levantó para acercarse a la puerta del baño.
- ¿Estás bien? - preguntó preocupado.
- Ya salgo - contestó ella.
- ¿Otra vez el estómago? - dijo asustado al verla salir con la cara blanca.
- No creo... Bueno sí. Pero no - dijo dudando si contarle sus sospechas.
- ¡Vístete! Nos vamos al hospital - ordenó Yaman (por no perder la costumbre).
- Creo que será suficiente con ir a una farmacia - le explicó ella sonriendo levemente y apoyando las palmas de sus manos en su fuerte pecho.
Seher había hablado el día de antes con Mamá Nadire y ella le había recomendado comprar un test en la farmacia para salir de dudas. Seher se sentía eufórica y asustada al mismo tiempo pero quería estar segura antes de hablar con él. Cambió de opinión y decidió que saldrían de dudas juntos.
- ¡Vístete, Yaman Kirimli! Nos vamos a la farmacia - le devolvió la orden a su marido poniéndose de puntillas y besándolo en la mejilla.
- No entiendo. Me quedaría más tranquilo si fuéramos al hospital - contestó él abrazándola cariñoso y preocupado.
- Si se confirman mis sospechas, no vas a estar tranquilo en lo que te queda de vida - dijo Seher sonriendo más ampliamente.
- ¿Sospechas de qué? - preguntó confundido.
- Un bebé - contestó ella mirándolo fijamente para no perderse su cara.
- Un bebé ¿Un bebé? ¡¡¡Un bebé!!! - repetía con la voz enronquecida de repente.
- Creía conocer todas tus expresiones pero la que tienes ahora mismo no me suena. Es como una mezcla de pánico, sorpresa, confusión... creo que sí iremos al hospital pero para que te visiten a ti.
Yaman miraba a su preciosa mujer burlándose de él y sólo podía oír la palabra "bebé" resonando en su mente. Un hijo o una hija de ellos dos. Cerró los ojos y hundió la cara en el cuello de ella. La abrazó más fuerte para sentir que aquel momento era real y luego fue él el que se metió en el baño para ducharse, vestirse y salir disparado con ella a la farmacia más cercana.
Volvieron a casa con 5 tests de embarazo por insistencia de su esposo. A Seher le había costado bastante convencerlo para parar a desayunar ya que habían salido de casa sin hacerlo y en la farmacia había notado un hambre canina. Yaman jamás se había sentido tan impaciente e ilusionado, con excepción de cuando ella había aceptado casarse con él.
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- Vas a gastar el suelo de tanto pasearte - le dijo Seher mirándolo sentada en la cama y añadió bromeando - ¿quieres una pasarela como los modelos?
- ¿Cómo puedes estar tan tranquila? - contestó él dando la vuelta para volver a empezar.
- En unos minutos saldremos de dudas...
- Esos tests son demasiado lentos - se quejó Yaman.
- Yeter (suficiente) voy a buscar los tests - dijo levantándose de la cama.
Yaman se le adelantó y entró antes que ella al baño. Seher se puso a su lado suspirando resignada y ambos miraron ilusionados los tests puestos en fila. Se cogieron de la mano y Yaman se la apretó. Seher estaba embarazada. Iban a ser padres. Yaman la abrazó entonces y besó su frente cerrando los ojos emocionado y agradecido.
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SEMANAS MAS TARDE...
Yusuf entró corriendo en la cocina gritando que iba a tener un hermanito y Adalet y Neslihan sonrieron felices al escuchar al pequeño. Yaman y Seher entraron cogidos de la mano y escucharon felices los buenos deseos de la cocinera y su sobrina. Se sentaron en la pequeña mesa de desayuno, uno a cada lado de Yusuf, y empezaron a desayunar. Habían pasado varias semanas desde el test y viendo que todo iba bien le habían dado la noticia a Yusuf para que fuera él quien la difundiera a sus seres queridos.
Seher escuchó resignada como su marido le preguntaba lo mismo de cada mañana ¿Ácido fólico? ¿Vitaminas? Luego aguantaba la retahíla de lo que no podía comer como si ella no pudiera recordarlo por sí misma y al fin, cuando Yaman acabó, cogió los lokmas para rellenarlos de queso, olivada y mermelada. Su particular antojo hacía fruncir el ceño de Yaman pero ella se lo fruncía de vuelta con cara de "ni se te ocurra decir nada". Tenía el marido más atractivo y cariñoso del mundo pero como futuro padre la tenía agotada. Estaba pesadísimo y trataba de tener paciencia pero de vez en cuando escapaba a casa de su cuñada Kiraz a desahogarse. La verdad es que se desahogaban una con la otra porque Kiraz acababa de saber que también estaba embarazada y, al parecer, Ali era igual de pesado que su hermano mayor.
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DÍAS MÁS TARDE...
- ¿Hoy sabremos el sexo? - preguntó Yaman por décima vez a su mujer mientras esperaban en la sala de ginecología.
- Si se deja ver, sí - Seher se acarició el vientre aun plano y murmuró - que sepas que tu padre ha decidido que eres una niña, yo no le llevaría la contraria porque de vez en cuando le sale el genio Kirimli y hay que salir corriendo.
- Mi genio Kirimli te gusta demasiado... - susurró él cerca de su oido provocando escalofríos en Seher.
- Tu genio Kirimli lo echo de menos. Nos han dicho que el sexo no daña al bebé así que como esta noche no vea tu genio Kirimli "consumado" te mando a dormir al cuarto de la caldera ¿tamam?
Cada noche su marido buscaba la manera de hacerla llegar al éxtasis pero sin poseerla y eso a ella la ponía de mal humor. (Cuando dejaba de gritar de placer, la ponía de mal humor). Necesitaba sentirlo dentro como siempre y necesitaba que él perdiera ese miedo a dañarla y lo necesitaba urgentemente.
- ¿Seher Kirimli? Ya puede pasar.
Yaman sonrió como siempre hacía al oír el nuevo nombre de su mujer y se levantó para seguirla a la consulta.
- Todo va de maravilla. Medidas correctas para las semanas de gestación. Y ahora la pregunta que esperaban ¿quieren conocer el sexo del bebé? - la ginecóloga los miró levantando las cejas.
Yaman y Seher se miraron comunicándose como siempre hacían y contestaron al mismo tiempo Hayir.
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Conversación de whatsapp entre Yaman y Ali.
Ali: Entonces ¿no habéis querido saber el sexo del bebé?
Yaman: No. En cuanto nos lo preguntaron decidimos que sería una sorpresa.
Ali: Pero tú quieres una niña.
Yaman: Yo SÉ que es una niña. Y tú, a estas alturas, sabes que siempre acierto. 😎
Ali: Siempre puedes dejar los negocios y unirte a mi comisaría, abi.
Yaman: Te encantaría tenerme a tus órdenes, sigue soñando. ¿Cómo se encuentra Kiraz?
Ali: Está preciosa y me vuelve loco. Lo bueno es que el embarazo la ha calmado y parece que durante 9 meses no se meterá en ningún lío. 🙏
Yaman: Me alegro. Nos vemos mañana en la cena entonces.
Ali: Tamam, abi. Hasta mañana.
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Conversación de whatsapp entre Seher y Kiraz.
Kiraz: No sé si yo aguantaré sin saber si es niño o niña.
Seher: Nosotros queríamos saberlo y en el último momento dijimos que no pero Papá Kirimli está seguro de que es una niña y cualquiera le lleva la contraria. 🙄
Kiraz: ¿Sigue igual de pesado? 😂
Seher: Peor. Como siga así yo no paso por otro embarazo. Me quedo con Yusuf y su... hermana... y al padre lo mando directo a hacerse la vasectomía.
Kiraz: 😈
Seher: Offf te dejo que acaba de llegar con otro plato de fruta y nueces. Cuídate cuñada. Hasta mañana.
Kiraz: Salúdalo de mi parte jajaja Hasta mañana.
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Seher estaba desnuda cómodamente estirada sobre su agotado marido. Apoyaba los codos en sus pectorales y la cabeza en una mano a la vez que lo taladraba con su verde mirada.
- Creo que compartiré mis vitaminas contigo. Te ves cansado.
- Para nada. Es estupendo que el embarazo haya aumentado tus ganas de hacer el amor - contestó él.
- ¿Estás seguro? ¿Tres veces seguidas no ha sido demasiado?- preguntó antes de besar su cicatriz del hombro.
- No me retes, Señora Kirimli, no me retes.
Yaman miraba enamorado a su mujer dudando si decir lo que le rondaba hacía días por la mente.
- Esto... - empezó y dejó de hablar.
- ¿Evet?
- He estado pensando en el nombre de nuestra hija - dijo rápidamente.
- Decides el sexo del bebé y ahora decides el nombre. Harika (genial) - le contestó ella fingiendo estar indignada.
- No es una decisión, es una consulta. ¿Podría llamarse Kevser?
Seher se lo quedó mirando con sus verdes ojos llenos del amor que sentía por él. Notó que rápidamente nacían lágrimas de emoción y caían por sus mejillas para acabar mojando el pecho de su marido.
- Me parece un regalo más que un nombre y Yusuf estará feliz también. Me encanta.
- Bien. Ahora a dormir - ordenó Yaman abrazando a su mujer y tapándolos a ambos. Él soñó esa noche con su hija caminando de manos de Seher y Yusuf. Una niña morena de ojos verdes que reía un momento y al siguiente fruncía el ceño...
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Cuando Yaman, Seher y Yusuf llegaron a casa de Mamá Nadire para cenar, el resto de la familia ya los estaba esperando. Se saludaron con Ali, Kiraz, Mamá Nadire, Sultana y Firat y pasaron al comedor.
- Voy a la cocina a ayudar - le dijo Seher al oido a Yaman.
- No te canses - y apretó su mano antes de dejarla marchar siguiéndola con la mirada.
- Cuñado ¿qué es eso de no saber si será niño o niña? - preguntó Firat sin apartar la mirada de su móvil.
- Será niña - afirmó Yaman yendo a sentarse al lado de su hermano Ali.
- ¿Esperas alguna llamada Firat? - preguntó Ali.
- Mi invitada llega tarde y miraba a ver si me había mandado algún mensaje. ¡Oh! Voy a abrir, debe ser ella - y fue a la puerta tras oír el timbre.
Yaman y Ali se miraron y negaron con la cabeza. Ya sabían cual sería la siguiente boda de la familia y entre quienes. Oyeron la voz de Neslihan canturrear en la puerta y sonrieron al mismo tiempo y casi de la misma manera.
Todos disfrutaron mucho de aquella cena. Ali y Kiraz recordaron cuando Kiraz se dedicó a los detalles de boda y Sultana preguntó si podrían comprar en algún lugar aquellas peladillas tan ricas. Mamá Nadire explicó anécdotas de la infancia de Seher y Firat que Yaman y Neslihan no acababan de creer. Hablaron de bebés, por supuesto. Las abuelas daban consejos a las futuras madres que los futuros padres rebatían y Yusuf contaba los meses que faltaban para la llegada de sus dos primos.
Durante la cena las miradas del incipiente amor entre Firat y Neslihan no pasaron desapercibidas para nadie y menos para la madre de Firat que veía feliz sonreír una y otra vez a su hijo. Aquella chispeante joven le arrancaba carcajadas con su ingenio y dulzura y el corazón de Nadire ya la quería como nuera.
Esa noche Yaman le dijo a Seher:
- Por Allah que me duele el hombro. No vuelvo a sentarme al lado de la Tía de mi hermano. Se pasa la cena dándome manotazos.
- Anda Yaman Kirimli, ponte el pijama y te hago un masaje...
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PASAN LOS DÍAS...
Seher observaba feliz a los dos hombres de su vida practicar tiro con arco. Yusuf trataba de imitar a su padre en todo y Yaman cualquier día estallaba de orgullo con su "pequeño fuego". Desde la adopción Yusuf los llamaba papá y mamá y ellos trataban de incluirlo en todos los planes para el bebé. Si lo pensaba, Seher sabía que hacía meses que eran una familia, incluso antes de casarse...
Notó algo bajo el ombligo y se llevó las dos manos para sentirlo. Le encantaba la pequeña curva que anunciaba que su hija iba creciendo dentro de ella y acarició su vientre amorosamente. Yaman la vio y se acercó sonriendo.
- ¿Has notado algo? - preguntó ansioso poniendo su mano grande y cálida sobre las de ella.
- He notado burbujitas - explicó ella sonriéndole.
- ¿Nada de patadas? - preguntó Yaman frunciendo el ceño.
- Es demasiado diminuta...
- Veo que ya te haces a la idea de que tendremos una hermosa niña. Por cierto será morena y tendrá tus ojos - explicó él depositando un suave beso en los labios de su mujer.
- Podrías dejar los negocios y hacerte adivino, Yaman Kirimli.
- Mi hermano ya me ha ofrecido un puesto de policía en su comisaría pero sería él el que debería obedecerme y eso no sería bueno para nuestra estrenada relación fraternal.
Yusuf llegó corriendo y preguntó:
- Tu hermana hace burbujas dentro de mamá - le explicó Yaman tomando su pequeña mano y llevándola al vientre de Seher.
- No noto nada - dijo el pequeño.
- De momento sólo lo noto yo, cariño, en unas semanas papá y tú notareis sus patadas, ¿tamam? - le explicó Seher.
- Tamam, pero que las de fuertes! - pidió Yusuf.
- ¡No! contestaron sus padres al mismo tiempo.
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Yaman dormía profundamente cuando notó que Seher se incorporaba de golpe.
- ¿Qué te pasa? - le preguntó.
- Son como calambres - dijo asustada y respirando rápido.
- ¡Vamos al hospital! - pidió nervioso Yaman saltando de la cama y yendo a ayudarla a levantarse.
Seher notaba esos calambres y el miedo la recorría de arriba a bajo. En su mente se repetía "No, por favor" mientras en la mente de su marido se repetía "No lo permitiré".
Llegaron al hospital y Yaman no la dejó caminar. La tomó en brazos delicadamente y la acercó a su pecho.
- No te preocupes. Todo estará bien - le susurró con voz grave al oído.
Seher se acurrucaba en su fuerte pecho sin poder evitar que le cayeran las lágrimas.
Los hicieron pasar a la consulta inmediatamente y Yaman dejó a Seher en la camilla con todo el cuidado del mundo. Explicaron lo que pasaba y la ginecóloga tomó el ecógrafo. Pidió a Yaman que se apartara y se colocara a la cabecera de la camilla. Él obedeció y tomó de la mano a su mujer a la espera de ver las imágenes en la pantalla. Lo primero que oyeron fueron unos latidos rápidos y fuertes. Ambos suspiraron.
- ¿Está bien nuestra hija? - preguntó Yaman intentando no rugir.
- Por lo que veo y oigo está todo perfectamente. Estos calambres pueden ser pequeñas contracciones por lo que recomiendo más reposo Seher.
- Tamam. Lo que sea necesario - dijo Seher cruzando la mirada con Yaman. Ambos harían lo imposible porque su hija naciera sana.
Yaman la miraba todavía asustado y decidido a tenerla entre algodones las semanas que faltaban para que naciera su Princesa Kirimli. La ginecóloga los dejó solos en la consulta para que Seher se arreglara. Seher se sentó en la camilla y puso su mano en la mejilla de Yaman acariciando su barba:
- Tranquilo. Ya ha pasado.
- No voy a permitir que os pase nada - prometió él besando la mano que lo acariciaba.
- Lo sé. Vámonos a casa.
Esa noche Seher se quedó finalmente dormida en brazos de su marido. Él permaneció despierto, desafiando al destino a que intentara dañar a su mujer e hija.
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- Esto es una locura. No paran de venir visitas. Así no puedes descansar. Voy a llamar a todo el mundo y a prohibirles que vuelvan. Hasta que no nazca Kevser aquí no vuelve a entrar nadie - rugía Yaman dando vueltas por la habitación.
- No seas pesado. No me dejas levantarme de la cama para nada y me voy a volver loca. Por Allah, al menos no se me hace tan largo el día gracias a las visitas - pidió Seher.
- ¿Tienen que venir cada día? - preguntó Yaman frunciendo el ceño a su mujer.
- Esto es lo que significa el amor de la familia y los amigos Yaman Kirimli. Estoy bien. No me cansan y si me cansaran lo diría para que cerraras con candado la habitación tal y como lo estás deseando.
- Nos tendríamos que haber ido con Yusuf a la casa de la isla los 3 solos. Allí habrías estado más tranquila - dijo él sentándose al lado de su mujer y abrazándola amoroso.
Yaman puso su gran mano sobre la curva del vientre de Seher y acarició cuidadoso. Luego bajó la cabeza hasta que su boca quedó cerca de su barriguita y murmuró:
- Hola pequeña ¿tú también estás harta de las visitas?
- Cariño, aquí estamos más cerca del hospital - dijo Seher en voz baja.
Yaman levantó la oscura mirada hacia su mujer y dijo:
- Tamam. Ese argumento me cierra la boca por lo que queda de embarazo.
- Pero no quiero que te preocupes. Tú también has de relajarte. Apenas duermes... - dijo Seher acariciando su ceño con el índice.
- Estoy acostumbrado. Así puedo abrazaros a las dos durante toda la noche - dijo intentando despistar a su mujer.
- Mañana llamo a tu hermano y que te lleve al campo de tiro a quemar adrenalina. Y os lleváis a Firat.
- Mi hermano no querrá que un civil lo humille. Tengo más puntería que el Komisarium y a tu hermano no hay quien lo saque de la cocina de esta casa. Ayer juraría que vi cómo le salían corazones de la cabeza al mirar a Neslihan.
- Hacen una pareja tan bonita - sonrió Seher.
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- ¡Yaman Kirimli! Estoy de 24 semanas, me has tenido todo el verano encerrada aunque la doctora dijo que podía salir a dar paseos, me has atiborrado a fruta y nueces, has gruñido a todas las visitas y ahora ¿no quieres que vaya a la tienda de muebles? Ni hablar - protestó Seher saliendo de la ducha envuelta en su albornoz.
- No te vas a pasar horas de pie de tienda en tienda mirando muebles. Nos traen los catálogos a casa y elegimos - sentenció él poniéndose ante ella con toda su estatura.
- Hayir. Ahora mismo llamo a Kiraz y nos vamos las dos a mirar muebles. Si nos quieres llevar y acompañar estaremos encantadas - Seher se puso de puntillas para pasarle las manos tras el cuello y suspiró- No vamos a ir a varias tiendas, sólo a una. Si me canso, me sentaré. Si me encuentro mal, iremos al hospital. Sevligim... lütfen...necesito salir.
- Tamam - accedió Yaman tirando del cinturón del albornoz para desnudarla. Metió sus grandes manos por la abertura y cruzó los dedos por detrás de su espalda, luego bajó la cabeza y la besó suavemente. Ella lo mordió en el labio y entre beso y beso le dijo que había quedado con Kiraz en media hora.
Yaman suspiró, cerró el albornoz de su mujer e intentó calmar las ganas que tenía de hacerle el amor.
- Mejor salgo de la habitación. Te espero abajo - besó rápido su frente y la dejó sola para que se vistiera.
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EN LA TIENDA DE MUEBLES
- Me gusta eso y la cuna de madera oscura - dijo Yaman.
- "Eso" se llama moisés. A mí gusta el dos en uno de madera pero en blanco. Madera oscura... 🙄 Moisés y luego se convierte en cuna es más práctico y barato.
- Estás hablando del lugar donde dormirá la hija de Yaman Kirimli 👸. Puede dormir primero en un "como se llame", luego en una cuna y luego en otra cuna más grande si hace falta - dijo él ceñudo.
- El caso es que no hace falta, Yaman Kirimli. Y es NUESTRA hija. Puede dormir en el moisés a mi lado y luego se puede transformar en cuna cuando no quepa.
((( - ¿Por quién apuestas? - preguntó Kiraz al oido de Ali mientras seguían la discusión de Yaman y Seher como si de un partido de tenis se tratara.
- Por mi hermano. Lleva todo el embarazo saliéndose con la suya.
- Yo apuesto por Seher. Hoy no va a ceder. Ha cedido en todo lo que era por salud pero en tema cuna, cochecito, habitación de la peque... ahí Yaman no tiene nada que hacer. Además ella acaba de ponerle la mano en la mejilla... está perdido. Yo gano Komisarium.)))
- Tamam - dijo Yaman besando la palma de la mano de Seher- pero ¿tiene que ser blanco?
- Evet, blanco - sonrió Seher - ahora a por el cochecito.
Yaman y Seher se cogieron de la mano y pasaron a mirar los cochecitos. Ali y Kiraz se quedaron observando las cunas, luego cruzaron la mirada y dijeron al mismo tiempo: el dos en uno, se dieron la vuelta y siguieron a la otra pareja.
Yaman tenía el ceño tan fruncido 😠 que Seher tuvo que ponerle el índice para suavizárselo.
- ¿Estás enfadado con los cochecitos? - preguntó divertida.
- Hay muchos y no parecen cochecitos ¿qué diablos son? - acabó preguntando mirando también a su hermano.
Alí se encogió de hombros solidario y dijo a Kiraz:
- Cariño ¿nos iluminas?
- Eso son las sillitas de paseo para cuando el bebé ya se mantiene sentado, esos son los cochecitos para los primeros meses y eso de ahí son para cuando va en el coche y llevan una base para que estén bien anclados y sujetos. Ahí están los plásticos para cuando llueve y ahí los parasoles para cuando hace sol. Eso de ahí que parece un patinete se adapta a la silla por si hay un hermanito mayor que también pueda subirse y cogerse de la sillita. Y eso son las diferentes bolsas que puedes atar al chasis para guardar todo lo que el bebé necesite cuando salga de paseo - acabó de explicar Kiraz sonriendo a Yaman y Ali.
Seher trataba de aguantar la risa pero cuando Yaman se giró y la taladró con su mirada "asesina" no pudo contenerse más y empezó a reírse de ellos 😂.
A Yaman se le calentó el corazón al oírla reír despreocupada y miró en silencio a su cuñada dándole las gracias. Sabía que Seher había estado muy preocupada las últimas semanas y él quizás la había puesto más nerviosa aun con su sobre protección. Pasó su brazo por detrás de la espalda de su mujer y le dijo al oído:
- Podemos coger una cosa de cada y listo.
- Hayir. Algunas cosas forman parte de un conjunto. Te dejo elegir color Sr. Kirimli... - dijo Seher contenta.
- No hay negro 😒... ¡auch! ese codazo sobraba. Sabes que voy a elegir el verde más parecido a tus ojos ¿verdad? - preguntó Yaman bajando la cabeza con intención de besarla.
- Bien pues creo que tocan las habitaciones - dijo Seher esquivando el beso - ¿vosotros vais a elegir también cochecito? - preguntó a sus cuñados.
- Sí. Nos encanta el naranja ¿verdad Komisarium? - preguntó Kiraz sin mirar a Ali que en aquel momento miraba al techo y negaba con la cabeza.
- Buena elección - felicitó Yaman a su pequeña cuñada viendo como tras ella su hermano lo miraba con cara de querer encarcelarlo (otra vez).
- Tía de Yusuf... - Susurró Yaman al llegar a la zona de las habitaciones.
- Sólo me llamas así cuando me quieres pedir algo - le sonrió Seher.
- Verás, respecto a la habitación de Kevser... Yusuf y yo tenemos algunas ideas... y nos gustaría sorprenderte.
- Cariño... - dijo Seher y lo abrazó sin poder contenerse - me encantará. Ya me veo la habitación de la niña llena de arcos, flechas y barcos por todos sitios... 😜 es broma, es broma, no me hagas cosquillas. Vale, Vale. Confío en vosotros dos.
- ¿Ese cambiador? - preguntó Kiraz.
- Tamam - contestó Ali.
- ¿Esa camita? - preguntó Kiraz.
- Evet - contestó Ali.
- ¿Esa cajonera? - preguntó Kiraz.
- Tamam - contestó Ali.
- ¿Esa pistola reglamentaria? - preguntó Kiraz.
- Evet - contestó Ali.
- 😡😡😡
- TamOUCH! Me he despistado, lo siento. Cariño, si vas a acabar eligiendo tú todo, no sé ni para qué me preguntas. Y no se agrede a un agente de la autoridad.
- Creo que te enamoraste de ella la primera vez que te agredió, Ali - dijo Seher pasando por al lado de sus cuñados en dirección a un cuadro que había visto.
Seher estaba mirando el cuadro que le había llamado la atención cuando Yaman se detuvo a su lado.
- Quiero ese cuadro Sr. Kirimli. El resto de la habitación os la dejo a Yusuf y a ti para vuestras locuras pero ese cuadro debe estar en la habitación.
Yaman sonrió viendo la lámina rectangular que su mujer quería. Eran margaritas, estrellas y corazones dispuestos formando un infinito. Tenía mucho colorido y quedaría muy bien en la habitación de su hija.
SIETE MESES...
- Ha llegado un paquete - anunció Yaman saliendo a la terraza donde su mujer descansaba con los pies en alto. Hacía un agradable día soleado de finales de octubre y no sólo Seher, también Yusuf y Ziyah disfrutaban del sol y de las flores.
Yaman dejó la gran caja sobre una silla y se sentó al lado de Seher para besarla dulcemente. Puso su gran mano sobre su vientre e hizo círculos masajeando.
- ¿No cogerás frío? - preguntó Yaman.
- Hayiiiiiir. Anda abre la caja ¿quién lo envía? - Preguntó Seher.
- Ehem... viene de Taiwan. Lo envía Ela - contestó Yaman mirándola divertido mientras abría el paquete e iba pasándole paquetes más pequeños.
- ¡Oh! Ela Teyze 🤬... veamos que ha mandado. Pijamas. Uno con un arco, otro con una flecha, otro con una diana... - el tono de Seher cada vez más burlón.
- Son graciosos - dijo Yaman.
- Cállate Kirimli - ordenó Seher y desenvolvió otro paquete que la hizo sonreír - ¡Oh, mira! un peluche con forma de estrella. Y este paquete supongo que no es para Kevser, ¡Yusuf! Aquí hay un regalo para ti, cariño. Toma de parte de la Tía Ela.
- ¡Qué barco tan bonito! Pero está desmontado. Papá ¿me ayudarás a montarlo? No, mejor lo guardo para que me ayude Kevser - dijo Yusuf y se acercó al vientre de su madre - küçük kiz kardes (hermanita pequeña), cuando llegues tenemos que montar un barco ¿tamam?
- Pequeño fuego, Kevser tardará bastante en poder ayudarte. Ven vamos a montar nosotros este y para cuando ella pueda compramos otro - le dijo su padre.
- ¿Quieres jugar con el regalito de Ela, Señor Kirimli? - preguntó Seher celosa.
- Sabes que somos como hermanos - dijo Yaman dándose la vuelta y llevando a Yusuf a una mesa cercana.
Seher se quedó mirando su ancha espalda y murmuró rabiosa -Ella para ti, sí. Tú para ella... no lo creeré jamás Yaman Kirimli (ni el fandom tampoco 😝).
CONVERSACIÓN DE WHATSAPP ENTRE SEHER Y KIRAZ
Seher: Mira que si se retrasa y nace en plena Nochevieja...
Kiraz: mmm Yaman ¿qué dice?
Seher: Que nacerá el día 21 de diciembre. 😏
Kiraz: ¡Ah! pues puedes relajarte hasta entonces. Acertó con el sexo de Kevser, con el de Osman, con el día que Firat se declaró a Neslihan... tu ceñudo marido a veces da miedo.
Seher: ¡Ya no! 😊 Ha cambiado un poquito.
Kiraz: jajaja. Te dejo cuñada que voy a abrir el restaurante.
CONVERSACIÓN DE WHATSAPP ENTRE YAMAN Y SU SUEGRA
Nadire: ¿Cómo estás hijo? ¿Más tranquilo?
Yaman: No dejo de pensar en su madre y en lo que le pasó.
Nadire: Yaman, Seher y la pequeña están bien y Seher es muy fuerte. Sólo tienes que recordar que se casó contigo 😉
Yaman: 🙄 fue una formalidad, por Yusuf...
Nadire: Por Yusuf se podría haber casado con "el otro 🍲".
Yaman: Habría quedado viuda a los 5 minutos 👊.
Nadire: Se casó contigo enamorada y lo sabes.
Yaman: Evet y yo daría mi vida por ella.
Nadire: Lo sé. Ahora procura animarla con tu... sentido del humor. Os llamo mañana, hijo.
Yaman: Hasta mañana, tesekkurler.
CONVERSACION DE WHATSAPP ENTRE YAMAN Y ALI
Alí: Abi ¿vendrás mañana al campo de tiro?
Yaman: Mañana es 21 de diciembre... me quedo en casa.
Alí: Entiendo, tu predicción... 👍
Yaman: Aynen öyle (exactamente)
Alí: No te pases todo el día vigilando a mi cuñada o la volverás loca ¿tamam? Y llama si Seher se pone de parto.
Yaman: Tamam.
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Yaman despertó y en seguida echó de menos el cuerpo de Seher pegado al suyo. Se sentó, la buscó por la habitación y la vio doblando jerseys en el vestidor. Llevaba puesta la camisa de su pijama y a pesar de su abultado vientre seguía pudiendo cerrar todos los botones. Con el pelo suelto estaba preciosa, pensó. Se levantó y se acercó a ella despacio para no asustarla y la abrazó contra su pecho.
- Gunaydin, esposa - le susurró él.
- Gunaydin, esposo - sonrió ella.
Seher lo miró cautelosa y puso sus manos en el fuerte pecho desnudo de él para acariciarlo como quien calma a una fiera que en cualquier momento puede alterarse.
- ¿Qué haces levantada? Siempre me despierto yo primero - preguntó Yaman besándola en la frente.
- Eveeet, pero resulta que llevo 3 horas con contracci¡¡¡YAMAN KIRIMLI!!! ¡¡¡Cálmate!!! ¿Tamam? ¿Quieres dejarme en el suelo? Lütfen... Mírame. Estoy bien. Las contracciones de momento son soportables y nos va a dar tiempo de que te duches, te vistas, cojamos la canastilla y lleguemos tranquilamente al hospital.
- ¿Cómo puedes estar tan tranquila? - susurró rugiendo Yaman - yo estoy temblando de pies a cabeza.
- Ya te veo... Estoy tranquila porque uno de los dos debe estarlo y como soy a la que le ha tocado dar a luz a nuestra hija, pues mejor será que no me ponga nerviosa ¿tamam? Vete a la ducha, ¡haydi!
En cuanto Yaman se metió en el baño Seher se apoyó en la pared para respirar profundamente y esperar a que se le pasara el dolor. Cuando cedió la contracción pensó en la cara de Yaman blanca como la cera cuando había escuchado la palabra contracción. Tanto rugir, tanto rugir y luego era un gatito, aix...
Cuando llegaron al hospital dos horas más tarde las contracciones ya eran más seguidas y, afortunadamente, el inminente padre se había calmado bastante. Yaman la ayudó a bajar y tomó la canastilla del asiento trasero. No habían dado dos pasos cuando notó como ella le apretaba la mano y respiraba profundamente.
- ¿Estás bien? - le preguntó.
- Estoy de parto, Kirimli, de parto. Bien estaba ayer estirada en nuestra cama mientras me hacías masajes en los pies - contestó ella entre dientes.
- De acuerdo 😓, apóyate en mí. Vamos a entrar - le contestó su marido sabiendo que ahora le tocaba a él ser esa montaña en la que ella podía recostarse.
Las siguientes horas Yaman se sintió el hombre más inútil sobre la faz de la Tierra. Veía a su mujer sufrir sin poder aliviarle el dolor y su instinto de protección se hacía añicos. Sólo podía limitarse a tomarla de la mano intentando traspasarle su fuerza pero al mismo tiempo se daba cuenta de que jamás sería tan fuerte como ella.
La mujer que ahora respiraba tratando de controlar el dolor de traer una vida al mundo era la misma que lo había retado una y otra vez; la misma que recibió una bala que iba para él; la misma que había peleado por la felicidad de Yusuf con uñas y dientes; la misma que había decidido salvar su oscura alma con amor, confianza y sabiduría.
Seher se relajó bastante después de que le pusieran la epidural y hasta bromeó con su marido diciéndole que su hija igual nacía 3 días más tarde. Al cabo de unas horas, la ginecóloga les dijo que podían pasar a la sala de partos. Seher miró a Yaman y cuando lo vio con la mirada perdida le dijo:
- Puedes quedarte aquí, yo luego salgo con Kevser y te cuento como ha ido...
- Señora Kirimli yo voy donde tu vayas.
- Tamam, pero tienes prohibido gruñir a nadie en el paritorio. Haydi, vamos a conocer a nuestra hija.
Media hora después Yaman y Seher miraban con los ojos llenos de lágrimas a Kevser Kirimli. La pequeña lloriqueaba en el pecho de su madre a la espera de que la pesaran, midieran y le hicieran las primeras pruebas. No había prisa, lo primero era conocer a sus padres.
- Gracias - susurró el poderoso Yaman Kirimli a su mujer con la ronca voz entrecortada. La besó en el pelo y luego bajó a rozar con los labios la frente de su hija.
- De nada, me debes un café cuando salgamos - dijo ella apoyando la cabeza en el hombro de Yaman y suspirando llena de felicidad.
Al día siguiente el hermano mayor de Kevser fue a conocerla. Yusuf se pasó toda la mañana haciéndole preguntas que luego contestaba él mismo pero Kevser no quitaba ojo a su hermano casi pareciendo que lo entendía. Para disgusto de su ceñudo padre, la pequeña pasó de brazos de su abuela Nadire a los de Adalet. Luego Neslihan no quería soltarla y su tío Ali casi sacó la placa para poder cogerla en brazos. Kiraz le decía monerías mientras Firat le enseñaba un peluche de un doberman (¿quién diablos traería un peluche de un doberman para una niña?). Arif Baba, Nedim y Cenger sólo pasaron a saludar y enseguida se fueron.
Seher sonreía viendo resoplar a su marido cada vez que la niña cambiaba de brazos. Ziyah entró con una planta de margaritas y besó a su cuñada en la mejilla, luego fue a abrazar a su hermano Yaman emocionado.
Kevser empezó a llorar y esa fue la señal para que todos menos Yusuf dejaran la habitación. Yaman por fin había recuperado a su princesa y la acercó a Seher para que le diera de comer.
- Por Allah, qué familia más agotadora - se quejó él.
- Papá ¿puedo dormir hoy en casa del tío Ali y la tía Kiraz?
- Tamam. Lo llamo, creo que estará aun fuera.
Alí abrió la puerta de la habitación con cuidado e hizo señas a Yusuf para que saliera. El pequeño se acercó a su padre que lo aupó para que pudiera besar a su madre y hermana y, antes de irse con su tío, abrazó fuerte a su gigante 😍.
Yaman agradeció con la mirada a Ali y volvió para sentarse a observar a su mujer.
- Guzel... Hermosa - susurró - ¿estás cansada?
- Agotada pero feliz - dijo mirando a su pequeña alimentarse de su pecho.
- Se han ido todos y de repente es como si se hubiera parado el tiempo. Sólo tú eres capaz de hacer eso Seher Kirimli. Tu amor infinito - dijo Yaman emocionado.
- Nuestro amor infinito, Yaman Kirimli - dijo ella clavando su verde mirada en la oscura de su marido.
Tres días más tarde Seher estaba en la puerta de la habitación de su hija con los ojos cerrados. Yaman sostenía a su hija entre sus brazos y Yusuf le preguntaba si estaba lista para ver cómo había quedado la habitación de la pequeña. Seher abrió la puerta y entonces Yusuf le dijo que ya podía abrir los ojos. Cuando lo hizo, su corazón empezó a latirle rápido de la emoción. Entró y casi no reparó en la cómoda, cambiador, butaca, lámpara y demás mobiliario blanco. Sólo tenía ojos para las cuatro paredes decoradas con los dibujos de Yusuf tamaño mural. Eran sus dibujos del cuento del gigante. Estaba la princesa, el niño, el gigante y una niña pequeña de pelo negro, ojos verdes y, ¡oh! por Allah, llevaba un arco colgando. Habían dibujado a Kevser como una arquera... Los dibujos se reproducían en pequeñito en la ropa de cama, cortinas y cojines llenos de colorido.
Miró con los ojos llenos de lágrimas a su marido y le dijo:
- Me encanta. Es precioso.
Yaman se limitó a mirarla lleno de orgullo y amor por su familia.
Horas más tarde, todos dormían en la mansión, pero Seher Kirimli despertó porque le pareció oír cantar a alguien. Tuvo que abrir bien los ojos para creer la escena que tenía delante.
Yaman Kirimli estaba sentado en la butaca que habían colocado en la habitación y sostenía a su pequeña hija entre sus grandes manos. La miraba mientras tarareaba bajito una canción de cuna. Seher jamás había oido cantar a su marido y lo miraba fascinada porque tenía una voz ronca y preciosa que parecía encantar a su hija. Esperó sin hacer ruido a que acabara y cuando él levantó la cabeza ella sólo pudo decirle:
- Sen seviyorum Yaman.
- Sen seviyorum Seher - susurró él.
Dandini dandini dastana
(canción de cuna)
Dandini dandini danalı bebek
Mini mini elleri kınalı bebek
Annesi babası çok sever
Uyur büyür nazlı bebek
Huuu huuu huuu hu
Dandini dandini dastana
Danalar girmiş bostana
Kov bostancı danayı
Yemesin lahanayı
Huuu huuu huuu hu
Dandini dandini danadan
Bir ay doğmuş anadan
Kaçınmamış yaradan
Mevlam korusun nazardan
Huuu huuu huuu hu