viernes, 28 de mayo de 2021

SilHal. (Capítulo 30)

 


    La mañana siguiente al estreno televisivo de Emanet, Sila se despertó oliendo algo delicioso, y no era café. Su nariz acariciaba el cuello de Halil y su aroma le daba los buenos días haciéndola desear despertar así el resto de su vida. Besó la fuerte vena que latía en sus labios y subió hasta llegar bajo su oreja. Decidió emular a una vampiresa mordiéndolo dulcemente, pero su víctima despertó y ella acabó bajo un Halil que la miraba todavía adormilado. No tan adormilado, se alegró Sila al cabo de unos segundos, sintiéndolo acomodarse entre sus piernas.  

    – Günaydin, cariño – murmuró Halil. Luego se puso a esparcir leves besos por la cara y cuello de Sila, para acabar haciéndolos más intensos conforme bajaba por su escote. El olor de ella también lo volvía adicto.

    – Mmm, günaydin, Halil Bey, no te detengas, lütfen...

    – Uhumm, ¿qué hora es? – preguntó acariciando con su barba los preciosos senos de ella. 

    – Mmm, no... tengo... uff...  ni... idea... – se movió Sila para compartir su excitación con él. 

    – Pues tenemos que estar a las 8 en la casita de madera de Beyoglü – respondió Halil arrastrando sus labios hacia el pico rosado que lo llamaba para ser mordido. 

    – Mmm, odio que seas tan responsable... ufff – dijo Sila arqueándose para sentir más la boca de Halil en su pecho, sin dejar de acariciar la firme espalda de él. 

    Ignoraron de mutuo acuerdo el hecho de que el tiempo no se detenía pero, finalmente, Sila alargó una mano hacia la mesita y giró el móvil. Entre jadeos susurró en la oreja de Halil que aun tenían tiempo y eso bastó para retomar su despertar de amor. Mil besos, quinientas caricias y un orgasmo compartido después, se levantaron perezosos para ducharse y vestirse. 

    – ¿Qué tendrá tu madre para desayunar? – preguntó Halil bajando las escaleras y recordando el borek de queso de la madre de Sila. 

    – Sabiendo que te quedabas a dormir, seguro que ha preparado algo especial – dijo Sila despreocupada, sin ver el sonrojo en la cara de su novio. 

    – Cariño... no me digas eso cuando estoy a punto de tener que mirarla a la cara... – pidió Halil abochornado. 

    – ¡Niños! ¡Günaydin, pasad a desayunar! – los recibió la madre de Sila nada más abrir la puerta. 

    – Mamá, Günaydin, nos aprovecharemos de ti y te robaremos el desayuno pero tenemos que salir pitando hacia Beyoglu. 

    – Halil, he hecho borek de queso... uy, tú estás muy rojo ¿no estarás enfermo? ¡agáchate!, ¡Haydé! – le tomó la temperatura en la frente – pues no, fiebre no tienes...

    – Mamá, Halil está perfecto... – soltó Sila yendo hacia la cocina llenar el termo de café y preparar dos tuppers.    

    – Tú sabrás, hija... – murmuró su madre haciendo que Halil mirara al suelo, enrojeciendo todavía más. 

    

    Una vez decidido que irían en un sólo coche, Halil le pasó las llaves de su mercedes a Sila para que condujera ella. Era curioso que siendo un apasionado de los coches, cuando estaba con Sila, prefiriera verla a ella conducir. Siendo sincero consigo mismo, debía admitir que le gustaba mirarla, hiera lo que hiciera.

    – ¿Qué miras, Halil Bey? – preguntó Sila.

    – A mi preciosa chófer – respondió Halil sin apartar sus ojos negros de su perfil. 

    – Mmm, ¿dejas conducir tu coche a cualquiera? – quiso saber Sila. 

    – No. Jamás. Pero tú no eres cualquiera... – y se acercó a pasarle un mechón de pelo tras la oreja. 

    – No me distraigas... – advirtió Sila. 

    – Estaba pensando... – empezó Halil – que me ha encantado cómo me has despertado esta mañana. 

    – Evet – sonrió Sila – ojalá despertáramos así siempre.

    – Pues hagámoslo, amanezcamos juntos envueltos en besos cada día. 

    – ¿? ¿Cómo? – preguntó Sila confusa sin dejar de mirar la carretera. 

    – Ven a vivir conmigo, Sila, y yo despertaré en ti cada mañana y tú te dormirás en mí cada noche. 

    Sila se quedó muda. ¿Halil acababa de proponerle vivir juntos? ¿en su ático? ¿estaba loco?

    A Halil se le fue desvaneciendo la sonrisa a medida que los segundos avanzaban y el silencio de Sila no se rompía. ¿Qué había dicho de malo? Estaban enamorados y a duras penas aguantaban estar separados así pues ¿qué había de extraño en desear vivir juntos? A él ya no le preocupaba que su padre se enterara y, si bien tampoco quería aparecer en los medios por temas ajenos al trabajo, no le importaba que todo el mundo supiera que se querían y que eran pareja. ¿Seguía Sila dolida por las palabras de su padre? ¿pretendía continuar ocultando la relación?

    Si alguno de los dos iba a hablar, la ocasión se perdió con la aparición de la unidad de exteriores ante ellos. Sila aparcó al mismo tiempo que Berat bajaba del coche de su madre al otro lado de la calle. El niño salió corriendo hacia ellos y se lanzó a los brazos de Halil gritando entusiasmado. 

    – ¡Hoy veremos a la serpiente, Halil Abi!

    – Evet y no te veo muy asustado – le sonrió Halil. 

    – ¿Asustado? No ha dormido en toda la noche de la emoción. Seguro que se la quiere traer a casa – explicó Meral a los compañeros de su hijo. 

    Halil no quiso buscar la mirada de Sila y con Berat en brazos avanzó con cuidado entre cables, generadores, cajas y demás material que hacía posible el rodaje en exteriores. 

    Sila se limitó a mirar la ancha espalda de Halil y caminar tras ellos tres hacia las escaleras que bajaban al jardín de la casa de madera. Allí esperaba Serkan, megáfono en mano, para hacerse oír como siempre que grababan en exteriores. 

    – Bien no tenemos tiempo que perder. Las escenas de Yusuf en servicios sociales iban antes pero nos avisaron que la cabaña quedaba libre y que, o grabábamos ya, o luego ya no podríamos alquilarla. 

    Después de presentar a la actriz invitada que haría de abuela con Alzheimer empezó el rodaje de algunas escenas en la casita. Sila y Halil se concentraron en sus actuaciones pero Sila no dejaba de buscar sus ojos negros cada vez que oían "corten". Sentía no haber dicho nada a la petición de él pero la había pillado por sorpresa. Ir a vivir con él no era una decisión para tomarla sin pensar y en el trayecto de casa al trabajo. Ella seguía reticente a que el padre de Halil supiera que la novia de su hijo era actriz y se enterara por la prensa o por la televisión. Ahora que ya habían empezado a salir cada día en canal 7, las redes estarían encima de los miembros del equipo y debían ser más precavidos que nunca.


    Debían dejar la casita y trasladarse al río cercano, pues en la casa ya sólo quedaban por rodar las escenas en las que era de noche y aun faltaba para eso. Esperando a que el equipo técnico acabara de prepararlo todo, Halil vio a varios compañeros cansados, entre ellos su novia, y decidió acercarse a la caravana donde sabía que había sillas plegables. Cogió unas cuantas y las llevó a una zona que quedaba a la sombra, para que al menos no tuvieran que estar sentados sobre piedras.


    Sila estaba repasando el guión sentada precisamente sobre una piedra cuando lo vio acercarse cargado con las sillas. Se levantó para ayudarlo pero Halil negó con la cabeza. 

    – Ya puedo yo, ven, siéntate – le dijo él abriéndole una silla. 

    – Halil... – lo llamó bajito – ¿tú no te sientas?

    –  No. Voy al río a grabar un "saludo" y luego me meto para la escena de pesca – explicó dándose ya la vuelta para irse. 



    No soportaba verlo así, se dijo Sila, cuando Halil le ocultaba sus ojos negros era como si le negara sus sentimientos. La dejaba fuera otra vez. Cuando acabaran las grabaciones del día y pudieran volver a casa (¿ a cuál de las dos?) hablaría con él. No es que no quisiera vivir con él, ella se moría por compartir la vida con el hombre del que llevaba años enamorada, pero debían tener paciencia. Sólo necesitaba tiempo. Ella se lo había dado y ahora pedía lo mismo de él. Esperaba que él lo entendiera. 

    A unos cien metros de distancia Halil estaba metido casi hasta la cintura en el río. Llevaba la rama que él mismo había convertido en improvisado arpón de pesca, y trataba de concentrarse en atrapar un  pez. Al igual que a su personaje, a él también lo calmaba concentrarse en una sola cosa dejando lo demás fuera. No tenía su piano cerca, pero bien le valía el seguir con la mirada al escurridizo bicho y tratar de no pensar en el rechazo de Sila a vivir juntos. 

    Cuando oyó "corten" y salió del río sus compañeros le aplaudieron al ver el pez al final del arpón. Halil siguió caminando y vio a Sila y Berat preparados para la siguiente escena. Escucharon las indicaciones de su director y Halil se sentó a la espera de que Sila empezara a aplicarle un supuesto ungüento curativo en el brazo. Se miraron justo antes del "acción", él con preguntas en sus ojos azabaches y ella con futuras respuestas que él no entendió. 

    – Halil, el saludo ha quedado perfecto. Cuando te he visto saltando por las piedras he rezado para que no te resbalaras, aunque como toma falsa hubiera quedado genial – comentó su redactora. 

    – Vaya, muchas gracias, suerte de mis reflejos – murmuró el actor. 

    – Ha llegado el cuidador de animales o especialista de animales, nunca sé cómo llamarlos ¿venís a conocer a vuestra compañera de la próxima escena? – preguntó Serkan haciendo el ruido de una serpiente. 

    – ¿No servía una de plástico? – preguntó Sila frunciendo los labios.

    – Yupiiiii – gritó Berat corriendo tras Serkan. 

    – ¿Estás bien? – preguntó Halil a Sila. 

    – No lo sé. Los insectos me aterran pero nunca he tenido una serpiente cerca – dijo Sila dudando. 

    – Quizás sea ella la que no quiera trabajar con nosotros y se vaya reptando indignada – dijo Halil caminando hacia el claro del bosque donde estaban los demás.     

    – Sila sonrió ante el siempre extraño sentido del humor de su novio y lo siguió para conocer a su compañera de bífida lengua. 


    Aquella mañana, alguien había hablado con otro experto en serpientes para hacer un macabro trato por lo que, en el lugar de rodaje, quizás la serpiente que actuaría no sería la esperada por actores y resto de equipo de Emanet. 

    Finalmente, y tras ver a Halil enredar en su brazo a la bicha, Sila se atrevió a confraternizar con su compañera de reparto. Pensó que aquella no era la única actriz de sangre fría con la que compartía protagonismo pero sacó a "Gul" de su mente para rascar la cabeza de Yilan 🐍. Estaba fresquita y no era desagradable al tacto, pensó Sila al sentir a Yilan pasearse por su brazo. Supo que Halil la miraba y buscó sus ojos para sonreírle orgullosa de sí misma, pero de nuevo vio la pregunta "¿Ne dan olmasin?" (¿por qué no?) rondar sus iris y quiso decirle que hablarían después. Sólo que el especialista en serpientes, el contratado por Karamel, se acercó para llevarse a Yilan y colocarla para el inicio de la grabación.     

    La escena empezaba con Yaman y Yusuf caminando por el bosque y, en un momento dado, cuando Yaman se daba cuenta de que Seher no los seguía, salía corriendo en su busca. La encontraba finalmente arrodillada recogiendo hierbas y a punto de ser atacada por una serpiente. Oyeron a Serkan gritar acción, pero de lo que no se dieron cuenta era de que aún más cerca de donde se había agachado Sila había otra serpiente, no tan simpática como Yilan. 

    Halil llegó corriendo a la escena y vio a la reptante actriz acercándose a Sila, una cámara lo enfocaba a él y otra grababa a su novia recogiendo hierbas. Algo se movió de repente a la izquierda de Sila y no era Yilan, frunció el ceño y cuando vio lo que era le faltó tiempo para acercarse y coger por el cuello a la doble de Yilan. Demasiado tarde vio que las rallas de las escamas no eran iguales. Los cámaras dejaron de grabar, Sila se quedó sentada viendo cómo el especialista se acercaba corriendo a por Yilan y Halil rugió al notar el mordisco de la serpiente venenosa.

    – ¡Joder! ¡Halil no te muevas! – gritó el especialista acercándose a él. Pasó a Yilan a un compañero y se acercó a Halil, al que le empezaban a fallar las piernas, para ayudarlo con la espontánea y no invitada actriz que le clavaba los colmillos. 

    Sila lo veía todo a cámara lenta pero ver la mueca de dolor de Halil la sacó del trance. Quiso acercarse a él pero lo vio caer de rodillas junto al especialista. Alguien la tomó por los brazos y la alejó. 

    – ¡Hayir! ¡Halil! – gritó en brazos del técnico de sonido. 

    – ¡Llamad a emergencias, decidles dónde estamos y que se trata de un mordisco de una víbora otomana (existe realmente 😣)! ¡Y que vuelen con el antídoto! ¡Vamos, vamos, vamos! – ordenaba el especialista. 

    – ¡Halil! – gritaba Sila llorando desesperada. 

    El especialista no tuvo más remedio que matar a la peligrosa serpiente y una vez apartada avisó a un casi inconsciente Halil de que le iba a hacer un corte para drenar la mayor cantidad posible de veneno. Halil notaba un sudor frío por todo el cuerpo y cada vez más debilidad. Los gritos de Sila llamándolo lo mantenían consciente porque no quería que ella se preocupara, pero casi no la veía.

    Sila logró soltarse y correr al lado de Halil. Se arrodilló y lo abrazó para que él reposara su cabeza en su regazo, luego miró al especialista rogando en silencio qué podía hacer.  

    – Si puedes lograr que siga despierto... – pidió el experto mientras drenaba el veneno de la herida del antebrazo de Halil. 

    Sila agachó la cabeza y besó la sudorosa frente de él. Con una mano le acariciaba el pelo mientras le pasaba la otra por la barba de su mejilla. 

Fue consciente de los compañeros que llegaron alarmados pero no le importó. El único que le importaba era el hombre que tenía entre sus brazos. 

    – Oye cariño – empezó a hablarle nerviosa pero cariñosamente, tragándose las lágrimas – ¿sabes una cosa? Siempre me pareció que el peluquero de tu vídeo "kendini bana birak" te odiaba. ¿Cómo permitiste que te peinaran así? Bueno, peinado horrible, igual me pareciste un dios y me enamoré más de ti. Y en el vídeo de "Kaybettim" ¿a santo de qué habían de aparecer esas dos? ¿eh? con los guapos que estáis Tarik y tú, no sé por qué no podíais salir vosotros dos solos... Bueno, a Tarik no lo devoraba con los ojos... a ti sí...

    Sila lo veía tratar de sonreír pero las comisuras de su preciosa boca no se curvaban a penas. Lo abrazó más fuerte, escondió la cara en el cuello de Halil para esconder un beso y, cuando casi no podía contener las ganas de llorar, su corazón se aceleró de esperanza al oír las sirenas que llegaban por el camino al bosque. Levantó la vista un momento del rostro cada vez más peligrosamente relajado de Halil y la alegró ver que entre los compañeros no estaba Berat. Miró a Serkan y éste le dijo que el niño no había visto nada y que iba de camino a su casa. El director dispersó a su equipo en cuanto la ambulancia llegó al descampado. Sila vio salir a un sanitario que voló hacia ellos, sacó una jeringuilla e inyectó el suero antiofídico en el brazo de Halil. 

    Tuvo que separarse de él para dejar que lo tumbaran en la camilla y le colocaran oxígeno. Cuando lo metieron en la ambulancia también le pusieron un gotero con suero y, temiendo que se fueran sin ella, se giró rápidamente hacia Serkan. No le hizo falta hablar, pues su director se adelantó a ella. 

    – Vete con él y cuando sepas algo me llamas ¿tamam?

    – Gracias... – musitó Sila, antes de subir a la ambulancia. 


    GRACIAS POR LLEGAR HASTA AQUÍ. A HALIL LE HA MORDIDO UNA SERPIENTE Y A MI LA MIGRAÑA DESDE AYER, POR ESO EL CAPI LLEGA TAAAAARDE. OZUR DILERIM ABLAS. 

    Nota: Yilan es serpiente en turco y la víbora otomana existe. Igual que el Dios turco, ese también existe 😉

    


    


     






    

    

    

    

    

15 comentarios:

  1. Eres la caña vas hilando los retazos pequeñitos que nos dan en Karamel de una manera brutal. Joer ellos son adictos el uno del otro. Pero yo soy adicta a estos capítulos, cuidate de la migraña y gracias siempre!!!!

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  2. Tu imaginación y creatividad la llevas de la mano; súper, como plasma los hechos. Estoy cada vez más enganchada con tus relatos. Felicitaciones!!!!Neyda🇻🇪🇨🇴💞

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  3. Precioso capítulo, me encanta como lo cuentas. Me trasladas
    .... 😘😘😘❤️

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  4. 👀👀🆘🆘♥️♥️🔥🔥

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  5. Excelente capítulo 👏🏼 Gracias

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  6. Excelente... tu creatividad es única 🥰

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  7. Quién enciende el horno para que Sila se queme y hace tratos para que haya una víbora venenosa??? Ummm, que intriga!!! Deseando de seguir leyendo. Cuidate y que desaparezca pronto esa migraña.
    💜💜💜

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  8. Espectacular este capítulo me encanto. 😍

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  9. Bello día y maravilloso finde, mi maravillosa escritora.
    Eres excelente Isa, cuentas con una capacidad asombrosa de manifestar en tu escritura toda tu grandiosa imaginación. Escribir es un arte, cuando hace que sumergan a sus lectores en un mundo mágico, cuando los personajes involucrados en su historia cobran vida, fabricando en sus mentes el poder formar parte de esa historia.
    Gracias por tanto amiga. Con cariño, Luisa.

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  10. Fantástico capítulo!.
    Mejórate de tu migraña.
    Un besin

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  11. Gracias por acompañarme siempre. Es un placer escribir con vosotras.

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  12. Isa cuida esa migraña no te estreses mucho!! Estoy odiando a quien sea que está poniendo esas trabas dudo de Gul,también de Hilal pero también de medio set😂....gracias por regalarnos cada día un poco de ti💐💐

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  13. Isa excelente capitulo por Dios!!, Mejorate

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  14. – Ven a vivir conmigo, Sila, y yo despertaré en ti cada mañana y tú te dormirás en mí cada noche. Esto es mucho con demasiado. Que bonito, me encanta. Como decirle que no. Y siiiiiii, es mi Dios turco 😍🥰❤️🇻🇪🏹

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  15. 😃😃😃 gracias por las aclaraciones!!! Me voy a por el siguiente

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