Aquella tarde de septiembre, la ambulancia volaba por las calles de Estambul, sorteando no sólo coches si no también la muerte del paciente que trasladaba. Al sanitario que atendía al actor herido, se le encogió el corazón con las lágrimas que nacían sin parar de los verdes ojos de la mujer, por lo que le dijo que ya podía tomar de la mano al herido.
Le habían dicho que eran actores pero él no era mucho de tele, las guardias no le dejaban demasiado tiempo para hobbies y, cuando lo tenía, lo dedicaba a seguir formándose. Intuyó que la actriz era algo más que compañera de reparto del herido, por la manera en la que entrelazó sus dedos con los de la mano de él y por cómo su mirada de jade observaba cualquier cambio en el rostro del paciente.
Llegaron al "Hayat Agaci Hastanesi" (Hospital el Árbol de la Vida😉) y Sila no soltó su mano hasta que un enfermero le barró el paso justo antes de la puerta de urgencias. Trató de calmarse, sacó su móvil para mandar varios mensajes y realizó una llamada.
– Hola Huda, no te asustes pero Halil ha tenido un pequeño accidente en el rodaje. Estoy con él en el hospital.
– ¿Qué le ha pasado a mi hermano? – se alteró Huda.
– Le ha mordido una serpiente venenosa pero en el lugar del rodaje mismo le han inyectado el antídoto... – explicaba Sila cuando su cuñada la interrumpió.
– Sila has de hablar con alguien inmediatamente, diles que Halil tiene anemia hemolítica. Vamos para allá – le dijo Huda y colgó.
Sila corrió a admisiones para comunicar la información que su cuñada le había dado y asegurarse de que alguien la pasara a quien estuviera atendiendo a Halil. Luego volvió a la sala de espera de urgencias, se sentó y buscó información en google sobre la enfermedad de Halil y lo que suponía que lo hubiera mordido una víbora.
Fue palideciendo a medida que leía y no le daba tiempo a secarse unas lágrimas cuando otras ya le corrían por la cara. Por el amor de Dios, Halil no había dudado en capturar a la serpiente al verla a ella en peligro, sin tener en cuenta que a él la mordedura le supondría más riesgo que a ella. Lütfen, cariño, lütfen, aguanta, repetía Sila meciéndose en la silla de urgencias.
– ¿Familiar de Halil Ibrahim Ceyhan? – le preguntó una doctora desde la puerta de la sala.
– Soy su novia – dijo Sila levantándose rápidamente.
– Somos su padre y su hermana – sentenció alguien tras la doctora.
– De acuerdo, familiares de primer grado primero. Pueden pasar a verlo, pero sólo 10 minutos.
Antes de seguir a la doctora, Huda la miró con cara de pena y le susurró.
– Luego te cuento...
Sila había comenzado a temblar no bien había escuchado aquella voz declarar su parentesco con Halil. Aquel hombre volvía a dejarla al margen, indigna de estar al lado de su hijo, y a ella no le quedó más remedio que luchar contra las ganas de correr al lado del amor de su vida. Sin pensar, y sintiendo sólo la necesidad de escuchar la voz de su madre para consolarla, la llamó.
– Hola cariño ¿qué tal por Beyoglu?
– Anne... estamos en el hospital... a Halil lo ha mordido una víbora y está en urgencias. Él... vio que me iba a morder a mi y... la cogió para evitarlo y... lo mordió a él... No sé cómo está y tengo mucho miedo de perderlo – la última palabra le salió regada en lágrimas.
– Mi niña... dime qué hospital es y vamos para allá.
Sila trató de recomponerse porque entendió que lo último que debía pasar era que su madre y el padre de Halil coincidieran en un lugar cerrado y pequeño como aquella sala de espera.
– No estoy sola – se apresuró a explicar – su padre y su hermana acaban de llegar y están con él. Cuando salgan me informarán y te llamaré ¿tamam? No quería preocuparte, pero durante un momento me he dejado llevar por el miedo y necesitaba oír tu voz, mamá.
– ¿Estás segura, Sila? Te tiembla la voz y debes estar deshidratada de tanto llorar, no nos cuesta nada acercarnos, cariño – la mimó su madre.
– No, mamá. Es sólo que... Halil... yo... lo amo tanto que no puedo... – calló, para coger aire que paliara el dolor agudo de su pecho – lo siento, mamá.
– Sila... todo irá bien. Confía en los médicos y en la fuerza de Halil. Él también te quiere y peleará por quedarse contigo.
– Tamam, anne. Te llamo luego.
Después de hablar con su madre, Sila salió de la sala y del hospital para tomar aire y tratar de calmarse. Allí la encontró Huda minutos más tarde, provocando que Sila mirara asustada tras su cuñada buscando al padre de Halil.
– Tranquila, se ha quedado en la sala, ha dado la casualidad de que estaba en casa cuando has llamado – le dijo Huda tomándola de la mano.
– ¿Cómo está, Huda? – preguntó Sila desesperada.
– Está consciente y estable, pero no habla mucho... Según la doctora, el primer síntoma es dolor por todo el cuerpo y eso lo ha dejado bastante fatigado. Ha tenido suerte de que le administraran el antídoto antes de que pasara media hora, y que le drenaran el veneno también ha sido determinante. Se recuperará, Sila.
– ¿Sabes si puedo pasar a verlo? – preguntó Sila evitando sollozar.
– Tu nombre es lo único que ha sido capaz de decir, así que si te ve, mejorará antes. ¡Hayde! – la animó su cuñada.
Sila mandó un mensaje a su madre y otro a Serkan, luego recorrió el pasillo sin intención de mirar hacia la sala de espera pero, cuando ya creía haber escapado de ser abordada, oyó claramente su nombre. La educación y el respeto hacia los mayores, que le habían inculcado desde pequeña, pesó demasiado y se detuvo. Giró lentamente y, tratando de respirar tranquila, entró en la sala de espera.
Recordaba al padre de Halil de la foto de boda de Huda y de haberlo visto brevemente en la camilla del hospital, cuando lo llevaban a su habitación. Ahora, tras las gafas ahumadas, unos ojos que nada tenían que ver con los de su hijo, la miraron con una mezcla de horror y decepción. Tardíamente recordó que, en algún momento del día, se había quitado la chaquetilla malva que llevaba de su caracterización como Seher, dejando a la vista su frase tatuada en su hombro derecho. ¿Entendería alemán el padre de Halil?, se preguntó Sila.
– ¿Tú eres Sila? – preguntó el anciano, obviando cualquier tipo de saludo.
– Sí.
– ¿Su novia? – volvió a preguntar esta vez obviando a Halil.
Sila no quiso afirmar ni negar su relación con Halil y esperó las siguientes palabras de Hazar Ceyhan, sin esquivarle la mirada y levantando levemente el mentón. Al fin y al cabo, era hija de su madre, se recordó Sila con orgullo.
– Ya veo, entonces no eres nadie – Hazar no perdió más tiempo con ella y se volvió a sentar tranquilamente.
Sila no recordaba una palabra que definiera con más desprecio a un ser humano. "Nadie". Pero en aquel momento ella no tenía tiempo para acusar el ataque de aquel hombre, porque lo único que quería y necesitaba era ver a Halil.
Cuando entró en el box de urgencias, tras serle permitido el paso, se acercó lentamente a la cama donde él dormía. Su antebrazo estaba vendado y un gotero le proporcionaba medicamento. Se le veía bastante pálido por lo que lo oscuro de su pelo y barba destacaban todavía más. Amaba sus pestañas y amaba los brillantes ojos negros que solían mirarla enamorados. Halil era hermoso como un ángel caído y ella se maravillaba cada día de que alguien tan talentoso y tan atractivo como él, correspondiera a sus sentimientos.
Tocó su frente, notándola sin rastro de fiebre, y acarició con sus dedos su espeso cabello, echándoselo hacia atrás. Acercó una silla y se sentó a su lado; quiso tomarlo de la mano pero temió mover la vía del suero, así que se limitó a acariciar levemente los dedos de él con los suyos. A penas unos sutiles roces cuando lo que su corazón gritaba era que lo abrazara para no soltarlo.
– Sila... – oyó su increíble voz y vio que su negra mirada la buscaba.
– Hola cariño, estoy aquí ¿necesitas algo? – le preguntó mirándolo por fin a los ojos.
– Sólo a ti... – susurró Halil – ¿estás bien? – quiso saber él.
Sila se preguntó si Halil temía que su padre y ella se hubieran encontrado y quiso tranquilizarlo.
– Sí, claro, ahora que estoy contigo, todo está bien. Todo el equipo te manda saludos, me ha dicho Serkan que estaban todos muy preocupados y mi familia también quería venir, pero les he dicho que no hacía falta...
– Shhh, estás nerviosa. Siempre hablas mucho... y rápido cuando estás alterada – Halil giró la mano con cuidado para entrelazar sus dedos con los de ella.
– Bueno, me has asustado un poquito, Halil Bey – le sonrió Sila con el corazón en los labios – no vuelvas a hacer algo así ¿tamam?
– Eso no te lo puedo prometer... Tardé demasiado en encontrarte y no voy a perderte por nada ni por nadie – dijo Halil sin dejar de mirarla fijamente.
Nadie... otra vez aquella palabra.
La doctora apareció para anunciar que trasladaban a Halil a planta y que Sila debía salir, pero luego sus ojos se fijaron en las manos unidas de los dos y añadió cómplice.
– Su novia podrá estar con usted una vez lo subamos a la habitación.
Sila sonrió a Halil y todavía sonrió más al ver que él no la soltaba. Lo riñó con la mirada y él le frunció el ceño antes de desanudar sus dedos.
Sila salió del box caminando directamente hacia la salida del hospital. Fuera ya prácticamente había anochecido y cayó en la cuenta de que no había comido nada desde el desayuno. Su cuñada debió haberlo supuesto porque apareció a su lado con una lata de refresco y un bocadillo.
– Gracias, Huda.
– ¿Has estado con él? – le preguntó su cuñada, tocándola en el brazo.
– Sí. Ahora lo subirán a la habitación. Quiero estar con él, Huda, pero...
– Yo me encargo de mi padre. ¿Ha hablado contigo? – preguntó su cuñada preocupada.
– Me preguntó si yo era Sila. Pero no me considera nadie importante en la vida de Halil – dijo Sila mirando la lata de refresco.
– Pues tendrá que aceptar que precisamente eres la persona más importante en su vida. Voy a decirle que tome un taxi, que yo me quedo con Halil y luego me iré para que estéis solos ¿tamam?
– Gracias. No me podría haber tocado mejor cuñada.
– Bueno, ya que no has tenido mucha suerte con el suegro, tendré que compensarte – Huda la abrazó tras sus palabras y volvió para engatusar a su padre y lograr que se fuera.
Sila aprovechó para comer mientras su cuñada perpetraba su plan. Luego recibió un mensaje de ella que decía "misión cumplida" y, sonriendo, tomó el ascensor hasta la planta donde habían ingresado a su novio. Llamó a la puerta y entró encontrándose a un enfadado Halil.
– ¿Se ha atrevido a hablarle mal a Sila? – rugía con dificultad tratando de incorporarse.
– No lo sé. Yo no estaba... oh, Sila, adelante. Yo ya me iba – Huda se agachó para besar la mejilla de su hermano, luego besó también a Sila y salió de la habitación dejándolos solos.
Sila corrió al lado de Halil al verlo a medio sentarse.
– ¿Pero qué haces? Túmbate ahora mismo – lo empujó por el hombro.
– Sé que algo ha pasado, Sila. ¿Qué te ha dicho mi padre? – la tomó de la mano con cuidado – no me rehúyas la mirada, amor. Por favor.
– Sólo me ha preguntado si yo era Sila. Le he dicho que sí. Luego me ha preguntado si era tu novia y me he limitado a mirarlo sin responder. Y entonces se ha sentado, ignorándome – y despreciándome, añadió para sí misma.
– A veces hieren más sus silencios que sus palabras. Lo sé muy bien. Dejémosle fuera de esta habitación y fuera de nosotros – pidió Halil levantando su mano para que ella se la tomara.
Sila confió en Halil y puso su mano entre sus fuertes dedos sin esperar que él tirara de ella y la atrapara con su brazo.
– Halil, suéltame, tu herida... – trató de reñirlo, pero había quedado medio tumbada sobre su pecho y sus labios estaban tentadoramente cerca.
– La zona del mordisco está dormida, no me duele. Y como ves en la otra mano ya sólo está la vía sin suero... lo único que te pido, si vas a hacer de enfermera esta noche, es un beso – pidió acariciando sus labios con su oscura mirada.
Sila había pasado tanto miedo durante el día que besarlo sería como renacer. Se sentó mejor en el borde de la cama, se inclinó y unió sus labios a los de Halil perdiéndose en él y en su forma de besarla. Halil atrapaba sus labios entre los suyos, succionando levemente y haciendo que su vientre se derritiera de calor. La adrenalina provocada por el miedo mutó en corrientes de deseo, que empezaron a recorrerla al ritmo que marcaba de la lengua de él en su boca. Sila trató de separarse pero el férreo brazo de Halil no permitió que se separara ni un suspiro. La siguió besando como si llevara sin probarla un año y no 24 horas.
Halil había pensado, justo antes de caer inconsciente aquella mañana, que no podría volver a tenerla entre sus brazos. Ese habría sido su último lamento si el antídoto no hubiera llegado a tiempo. No más abrazos a Sila, no más besos de Sila.
Jamás volvería a dar por sentado nada, porque en un segundo todo podía cambiar y perder lo que más amaba. Casi se había vuelto loco cuando vio a la otra serpiente avanzar hacia Sila y daba gracias a sus reflejos por haberlo ayudado a coger al animal a tiempo. Con el peso de Sila, el veneno de la víbora habría tardado poco en extenderse por su sangre matándola, y a él con ella.
Quiso besarla para siempre, que fuera un beso que empezara y no acabara. La acercó más a donde su corazón latía por ella y movió su gran mano por su espalda y más abajo.
– Halil – murmuró excitada en sus labios – puede entrar alguien.
– No si yo no los llamo y ahora mismo no los necesito para nada. Sólo te necesito a ti – la besó en la comisura.
– Pero debes descansar para recuperarte – dijo Sila, pero sin apartarse del todo de la boca de Halil.
– Nada como esto para olvidar la cercanía de la muerte – usó el chantaje emocional sin remordimientos – túmbate a mi lado, lütfen.
En cuanto estuvieron cara a cara y Sila pensó que Halil se relajaría, él movió la mano arriba y abajo de su cadera para aprenderse su cuerpo. La falda fue quedando cada vez más arriba y el escote de su camiseta cada vez más abajo. Ahora el veneno que lo recorría era el del deseo por la vida y por Sila y ella era su antídoto. Se besaron conscientes de que se podían haber perdido y se acariciaron sin tener suficiente. Sila bajó la mano por su pecho, rondó su vientre y acabó tomándolo para darle placer. Él la imitó acariciando el valle entre sus senos y bajando también hacia lugares más ocultos y sensibles.
Mientras sus lenguas se buscaban, sus manos hallaban rincones dónde darse placer y amor a partes iguales. Compitieron en gemidos y ganaron los dos un éxtasis compartido, que los dejó susurrándose "te quieros" entre lágrimas de amor.
HA SIDO UN CAPI UN POCO... "HOSPITALARIO" PERO LO HAN ARREGLADO AL FINAL. YA SABEIS QUE LOS TURCOS SE RECUPERAN SIEMPRE EN TIEMPO RÉCORD.
GRACIAS POR LLEVAR ESTA HISTORIA A LAS 10.000 LECTURAS EN WATTPAD. ¡SOIS LAS MEJORES! (Y NO ES PELOTEO 😇) ¡FELIZ FIN DE SEMANA!
NOTA: El tatuaje de Sila es la palabra en alemán "schmelzlichschön" que se traduce como "belleza que se derrite" pero que yo interpreto como "belleza pasajera". Sila se recuerda en su tatuaje que lo importante es quien eres, no tu aspecto exterior que irá desvaneciéndose con el paso del tiempo.

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ResponderEliminarPerdón, había faltas de ortografía en el comentario anterior...y soy maniática...
ResponderEliminarQué ternura!! Están hechos el uno para la otra...cómo no puede darse cuenta el padre de él...En fin, tú sigue emocionándonos, por favor!! 🙏🙏😍😍😍
Ojalá todas las escenas de hospital fuesen y terminasen así. Eres excepcional, lo digo por si no lo sabías. "Nunca dejes de unir palabras, Lütfen" 😘😘
ResponderEliminarQue bueno!!!! Que malvado el papá de Halil.. menos mal que está Huda de su parte, deseando la siguiente parada en este viaje sensacional!!! Gracias!!!!
ResponderEliminarBuenas noches mí linda escritora. Adicta a tu admirable SilHal. Extraordinario Isa, mil gracias por tanto. Dulces sueños, lindo despertar y un luminoso fin de semana. Con cariño, Luisa. 👍✍😘
ResponderEliminarQue hermoso, gracias por alegrarme con tus historias.
ResponderEliminarQue capítulo más tierno, Halil dándole su puesto de novia y ella bien zalamera como enfermera. Cada capítulo hasta ahora se merece🌟🌟🌟🌟🌟👏👏👏👏👏🇻🇪🇨🇴💞Neyda.
ResponderEliminarHay me infarto ! Son tan lindos tan dulces !! ♥️♥️♥️
ResponderEliminarQue lindo puedan disfrutar su amor
ResponderEliminarObrigado sempre quis saber da tatoo de Sila o significado!
ResponderEliminarTenemos un suegro complicado, pero su amor es mucho mas fuerte, aun en el hospital ha sido un capitulo precioso, y que les ha enseñado que no pueden estar separados.. ya no!
ResponderEliminarMe han encantado como siempre no esperaba menos 😘😘😘 y esperando ansiosa el siguiente
ResponderEliminarGracias Isa 🥰😍❤️🇻🇪🏹
ResponderEliminarGracias, me encanta!!!
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