Desde la enfermedad todo había cambiado. Era otra persona. Una persona peor. Había tenido suerte y el virus no le había provocado más que un cansancio extraño, jamás sentido. Aquel virus que tantas vidas estaba segando, que tantas otras estaba cambiando, a ella le había dejado la necesidad compulsiva de escribir. Volver al trabajo tras la cuarentena le creó ansiedad por perder de vista el teclado de crear. Salía de trabajar, comía rápido, tomaba café para esquivar el cansancio y se sentaba ante el ordenador. Sus dedos tecleaban frenéticos las imágenes que danzaban en su mente porque personajes que no conocía pedían gritar sus historias.
Oía de lejos a sus hijas con sus demandas, eternas de demandas de atención, de juegos, de salidas, de mediación, de tiempo y cada día les regateaba minutos para volver a teclear. Su marido le reprochaba su egoísmo y su abandono. Has cambiado. No eres la misma. Sólo piensas en escribir. Ella intentaba contarle sus pequeños logros pero no se sentía escuchada y eso hacía que se encerrara más aun en su mundo de vidas ajenas. Estaba abandonando su vida para dar vida a fantasmas...
¿Amiga? ¡Amiga, quedemos esta tarde! No. No puedo. Mañana. O el fin de semana. Otro día. Hoy no. Hoy alguien quiere contar su historia y sólo me tiene a mí. ¿No lo entendéis?
Hermana te necesito. Vale pero rápido. Habla rápido, te escucharé rápido, te aconsejaré rápido y saldré rápido corriendo a mi hoja en blanco. Hermana te necesito. Bien. De acuerdo. Estoy aquí, pero no lo estoy. Mis ojos te miran pero no te ven. Mis oídos te escuchan pero no te oyen. Te estoy mintiendo, hermana. Mi mente está en otro tiempo, en otro lugar. Lo siento.
Hija no me llamas. No contestas mis mensajes. ¿Dónde estás? Te llamé pero no las cinco veces que tu quieres. Te contesté pero no a todos tus mensajes. Estoy aquí, siempre he estado aquí, pero ahora no quiero estar. Déjame. Nunca tienes suficiente. ¿No lo entendéis?
Hermana te necesito. Hija te necesito. Mamá, mamá, mamá, mamá. ¿Cariño? ¡Cariño! ¿Amiga? ¡Quedemos!
Basta, basta, basta...
Corre de todos ellos pero no deja de oír sus reclamos, sus reproches, los ha abandonado para encontrarse a sí misma y no se lo van a perdonar. ¿Escribes? Sí. ¿Queréis leer algo? No tengo tiempo, ahora no, menuda pérdida de tiempo, ¿eso da dinero?...
Corre con una cuerda atada a los pies. Una cuerda de culpa por no estar jugando más con sus hijas. Por no concentrarse en el trabajo. Por oír sin escuchar y por mirar sin ver. Culpa por la impaciencia que la recorre al no estar donde desea estar sino donde los demás quieren que esté. Y es que que su alma clama letras, su mente se ha llenado de palabras por coser unas a otras y los dedos le tiemblan como al alcohólico si no teclean sueños ajenos.
Pero la realidad se impone siempre a los sueños así que un día se despide para siempre de las almas afines que encontró durante la cuarentena. Vende el teclado de crear. Cierra los lugares donde morirán sus escritos y empieza el camino hacia atrás de acallar historias, personajes y palabras. Shhhh, callaos. Shhh, callaos que he de volver a ver y escuchar a los demás. Y quedar con los demás. Y jugar con ellas. Y fingir que trabajo concentrada. Crear es soñar pero la realidad no crea, te anestesia sin sueños. Vuelve a ser la que eras porque la que querías ser no se puede. No seas terca. Camina hacia atrás. Camina hacia atrás.
El tiempo pasa y ella se ha vuelto a adormecer. Estuvo despierta durante unos meses de su vida. Tecleó y creó pero lo escrito se perdió. Quienes leían se difuminaron. Las historias por contar acabaron por morir de inanición. Ella vuelve a ser la madre que era, la hija que era, la esposa que era, la hermana que era y la profesional que era. No era ella misma pero era quienes ellos querían. El tiempo ha pasado y ella ya no es. Ya no es.
No dejes nunca de escribir, no dejes nunca de soñar, no dejes nunca de ser tú. Un besazo. P.D. sigo sin perdonar a Yaman aunque los leo y me encantan.
ResponderEliminarSe siempre quien quieras ser, tu esencia es lo que te hace especual, que nadie cambie tus sueños, los cambios asustan, pero quien te quiere los asume.. no dejes de escribir, nunca, por nadie, hazlo por ti, por tu esencia.. eres especial y eso es lo unico que vale. Y gracias por compartir tus relatos, porque nos ayudan a despejar la realidad!
ResponderEliminarQuerida Isa, te entiendo perfectamente. Sólo te pido que no renuncies... si, descansa, reflexiona, vive el cambio que necesitas en tu vida, que tu prioridad seas tú misma y no te sientas derrotada. Tú ya has dejado huella... y vuelve. Porque ya eres parte de nuestras vidas.
ResponderEliminarTe quiero mucho.
Lupira Campuzano
México
La vida de las mujeres que somos decidimos ser madre nunca fue ni sera justa o equitativa ,solo tenemos demanda de toda lados pero nadie pregunta que queremos solo decir que escribe genial y ojalá alguien puede publicar sus escritos como historia como cuentos o como sea pero no te detengas los hijos crecen y el resto no es nuestra responsabilidad como adultos todos debemos vivir como queremos no como podemos lucha x tu sueños ,y quien se quede hasta el final es x que a merece un lugar en tu vida el que no es que nunca lo mereció saludos abla
ResponderEliminarAhora veo y ahora entiendo,los tuyos saben y no comprenden, los míos no saben y no les importa.Tu me preguntaste mi primera vez, te ha hecho feliz? Y te contesté si pero es difícil, claro ya deberíamos saber que lo que nos hace felices es difícil... pero...lo difícil de hace y lo imposible se intenta. Gracias siempre, Laura
ResponderEliminarHola Isa, espero que eso no sea una despedida cariño, no me hagas llorar. Eres un ser muy especial que todavía tiene cosas que decir al mundo. Nunca dejes de escribir!
ResponderEliminarISA de mi vida,esto me suena a despedida si es así me pone triste porque disfruto cada relato cada historia pero comprendo los motivos solo te pido que lo dejes porque quieres no porque te sientas obligada al final del día nunca le darás gusto a nadie,hazte feliz a ti,se feliz por ti y haz lo que te gusta a ti....si los tuyos no valoran lo que haces acá estamos 900 que si lo hacemos y que somos de todos lados y que si te dicen no genera no se dará a conocer recuerda que somos un ejercito que te hará dar a conocer...pero siempre piensa en ser feliz ....te mando un abrazo y beso lo mejor para ti y te apoyamos siempre💐
ResponderEliminarSi es lo qué creo, gracias por abrirte y compartirlo. Solo decirte, qué en ésta vida vivimos de ilusiones y desilusiones. Con el tiempo se aprende a gestionar. Un abrazo y arriba ese ánimo. 😘
ResponderEliminarLa vida son momentos que quedas gravados en nuestra retina... Nunca dejes de escribir Isa...
ResponderEliminarLa vida son momentos que quedas gravados en nuestra retina... Nunca dejes de escribir Isa...
ResponderEliminarNo dejes de soñar... Mucho ánimo guapa 😘
ResponderEliminarNunca dejes de hacer lo que sea feliz como persona y sobre todo no renuncies a tus sueños arriba ese ánimo hermosa disfrute la vida como mejor le guste...besotes ISA
ResponderEliminarAna de Argentina
Uff sacrificios... La vida no es sino tomar decisiones y sacrificios. Hagas lo que hagas dejas cosas atras, serás incomprendida e incluso a veces juzgada... pero quien está cuando se apagan las luces, cuando se escucha el silencio, cuando cierras los ojos... sólo estas tú, así que es la única voz que has de oír, los únicos sueños que has de alcanzar, el único corazón que tienes que hacer feliz, lo demás te seguirá o no, cada uno que tome su decisión. :*
ResponderEliminar