domingo, 24 de enero de 2021

EVET! (Capítulo 101 Emanet)

     Seher había abandonado la cama caliente de Yaman con una mezcla de sentimientos que iban de la tristeza, por dudar y hacerle daño a él, a la determinación por tomar la mejor elección para ella y para Yusuf. Había llegado al bosque a visitar a Arif Baba y después de saludarlo se había sentado en la pequeña mesa a esperar su té. Arif Baba se sentó ante ella sin preguntarle qué hacía allí porque sabía que esperando ella empezaría a hablar. Seher le contó los acontecimientos de los últimos días con los servicios sociales pero cuando quiso hablar del acercamiento entre Yaman y ella sus palabras se volvieron torpes. Arif Baba sonrió y habló:

    - Querida Seher, este acercamiento no es cosa de los últimos días. 

    Seher lo miró sorprendida pero Arif Baba levantó la mano para que no lo interrumpiera y siguió:

    - Hace años que conozco a Yaman y que suele visitarme en busca de consejos, a veces los sigue y a veces no, como hace cualquier hijo.   Hace 5 meses a Yaman le ocurrió algo que yo sabía que iba a cambiarlo todo para él. Algo con lo que él no se había enfrentado todavía a pesar de haber enfrentado de todo en su vida. Te conoció a ti. Querida Seher, para Yaman ese acercamiento del que me hablas empezó hace 5 meses cuando apareciste en su casa y lo retaste. Jamás nadie se le había enfrentado y menos por amor, por amor a un niño huérfano al que Yaman ama más que a nada junto con su hermano Ziyah. Y tú se lo querías arrebatar, Seher. 

    - No empezamos con buen pie Arif Baba - dijo Seher sonriendo tímidamente. 

    - Esa es la metáfora del siglo querida. Desde el principio Yaman fue sintiendo admiración por ti, por tu determinación, por tu fuerza. Jamás te rendiste y él fue entendiendo que erais iguales. No te sorprendas. Ambos sois capaces de dar la vida por aquellos a los que amáis. Lo que no parecíais entender ninguno de los dos es que también erais capaces de dar la vida el uno por el otro. Tú paraste la bala que iba hacia él. El pidió perdón por primera vez en su vida para salvar la tuya y te desenterró con sus propias manos. Una vez dije a Yaman que debía encontrar su motivo, algo que diera sentido a su vida volviéndola eterna, volviéndola infinita. Ya lo ha encontrado. Hace 5 meses que lo encontró, Seher. Tú eres su motivo. 

    Seher notaba caer las lágrimas por sus mejillas. No podía creer que Yaman hubiera empezado a sentir algo por ella desde hacía tanto tiempo. 

    - ¿Pero cómo es posible? - preguntó confundida.

    - Hija mía. ¿Por qué crees que Yaman no soporta a tu amigo el de las sopas? ¿O a cualquier hombre que se te ha acercado con intención de cortejarte? Por celos, aunque no lo admitirá jamás. Yaman se ha resistido al amor por miedo a lo desconocido. ¿Quién lo ha amado? Nadie. Seher, Yaman te ama y ahora eres la única persona que puede destruirlo por completo o darle la felicidad que nunca ha tenido. Tienes en tus manos el corazón, el alma y la vida de ese hombre. ¿Qué vas a hacer?

    - Ayer... me pidió que me casara con él.  Bueno mas bien me lo ordenó pero estábamos tan asustados por la posibilidad de perder a Yusuf que yo pensé...

    - Hayir (no). No dudes del motivo por el que te lo pidió. Amor infinito, amor capaz de parar el tiempo.

    - Gracias Arif Baba. Haré lo posible por hacerlo feliz. 

    - Es muy fácil. Tan sólo ámalo. Lo merece, hija. 

    Y Seher abandonó el bosque para ir a dar su respuesta a Yaman. 

    Yaman llevaba horas en el jardín disparando flecha tras flecha sintiendo que cada una de ellas lo aligeraba un poco más de la ira que lo embargaba desde que había abierto los ojos esa mañana. Debía deshacerse por completo de la rabia. No era justo que cuando ella volviera lo viera como al hombre al que conoció 5 meses atrás porque ya no era ese hombre, pero tampoco llegaría a ser el hombre que por unos días había creído que sería: padre y esposo. El NO de ella cortaría para siempre esa posibilidad. Seguiría siendo el tío de Yusuf y a ellos dos sólo les uniría el amor por su sobrino. Cogió otra flecha suspirando resignado y se la quedó mirando. Lo irónico es que ni siquiera le sorprendería el NO. Tan acostumbrado estaba a ellos... pero durante unas horas esa noche había soñado con un EVET (sí). Había soñado despierto con ella entre sus brazos y mirándola la había imaginado vestida de blanco a su lado, feliz y amándolo tanto como él la amaba a ella. Su sueño había seguido y la había imaginado embarazada llevando a Yusuf de la mano y sonriéndole a él. En su sueño veía a una niña de pelo negro y ojos verdes que lo llamaba papá. 

    La flecha había empezado a temblar en su mano y cuando fue consciente la soltó como si quemara, al igual que sus sueños, quemados. De repente se le erizó la piel de la espalda. Ella había vuelto. Cogió aire doliéndole el pecho y se agachó a coger la flecha para dispararla. La colocó metódicamente en la cuerda, la tensó, apuntó y disparó. Mientras siguiera ese ritual todo estaría controlado. La oyó acercarse. Kahretsin! pensó pero siguió lanzando. 

    - Merhaba... - saludó tímidamente Seher  - "qué guapo está hoy con esos pantalones y ese chaleco - pensó a continuación. 

    Yaman no contestó. Estaba mortalmente serio y concentrado en la diana. La ignoraba pero ella sabía que la sentía, igual que ella lo sentía a él. Seher pensó que ya habían estado en esa situación. Ella hablándole y él disparando ignorándola. Aquella vez ella había acabado desmayándose ante la diana cuando creyó que él la había disparado. "Muy bien" pensó Seher y empezó a caminar hacia la diana con paso decidido. Giró y lo miró apoyada en la madera. Seher pensó entonces que aquella flecha lejana realmente no había fallado. La había clavado a él hacía 5 meses impidiendo que se separaran. La había clavado a su corazón. 

    Seher sonrió a su futuro marido y lo vio fruncir más el ceño. Luego vio como él hundía los fuertes hombros y bajaba el arco hasta apuntar al suelo. Seher empezó a caminar de vuelta sin dejar de sonreír dulcemente hasta que quedaron frente a frente. No se tocaban pero se aguantaban la mirada  sintiendo esa unión nacida de la ira y transformada en amor. 

    - Evet - susurró Seher. 

    - ¿Ne? - preguntó Yaman. 

    - Sí, me casaré contigo Yaman Kirimli. 

    Y Yaman hizo lo que no había hecho jamás. Cayó de rodillas ante ella y apoyó su frente en el suave vientre de Seher. Ella puso sus manos en la cabeza de Yaman y acarició su negro pelo con cariño, luego se arrodilló también para abrazarlo y que sus corazones volvieran a sincronizar sus latidos. Estaban mirándose felices y enamorados y sus labios estaban a punto de unirse cuando alguien llegó y se tiró encima de ellos.

    - Amcaaaaa, teyzeeeee. 

    



    

8 comentarios:

  1. Qué bonito Isa, con desenlace feliz. Qué bien has descrito lo que siente él por ella. Gracias de nuevo por irme a dormir con una sensación tan dulce.
    💙

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  2. Genial,haber lo nervioso que vemos mañana a Yaman. Yusuf cómo siempre👏👏

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  3. Yusuf... Por díos.. Vete a la cama.. Y deja, a los mayores hacer sus cositas.. Jaja🥰🥰

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  4. Gracias isa por tu trabajo tan maravilloso que siempre nos hace volar la imaginación....besos desde Argentina

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