El arquero.
Seher llevaba toda la tarde y parte de la noche esperándolo nerviosa. No paraba de mirar por la ventana por si veía aparecer su coche. ¿Dónde estaba? ¿Estaría bien? Paseaba retorciéndose las manos y vuelta a la ventana. Cuando vio las luces del Mercedes aparecer por la verja de la mansión suspiró y corrió a la puerta para salir a recibirlo. Tenía que pedirle perdón, aclararle que no había tenido miedo de él sino por él. Ella había entrado en shock sólo con ver a ese loco de nuevo. Poco faltó para que volviera a secuestrarla cuando Yaman apareció y empezó a golpearlo. En ese momento sólo quería que todo acabara, que él dejara de golpear a aquel monstruo hasta matarlo que viniera hacia ella y la abrazara. No quería que Yaman acabara en la cárcel. No podría soportar perderlo ¡no ahora que sabía que ambos sentían lo mismo! Por eso gritó ¡Yeter! Para y ven hacia mi. Yaman paró de machacar al loco. Pero él no la veía. La miraba salpicado de sangre con la vista desenfocada de la rabia que lo consumía. Ella entendía esa rabia. Yaman sólo estaba haciendo pagar a ese loco todo lo que les había hecho. Luego todo fue muy rápido. Nedim llegó con la policia. Y a ella se le hundió el corazón en el pecho cuando lo oyó ordenar a Nedim que la llevara a casa. Él se metió rápido en su coche y se marchó.
Lo vio bajar del coche y parecía que estaba bien. Se le acercó ansiosa pero él se limitó a pasar por su laso sin mirarla. Todavía iba lleno de sangre y a Seher se le saltaron las lágrimas. Hayir... hayir... Volvió a su habitación dándole tiempo a él para que se duchara y cambiara. Intentaría hablar con él más tarde se dijo secándose las lágrimas que le seguían cayendo por las mejillas. Lágrimas por él. Lütfen... no te rindas... yo confío en ti. Lütfen...
Yaman debió salir sigilosamente de la mansión porque Seher oyó de pronto el familiar sonido de la flecha surcando el aire para clavarse en la diana. Se acercó a la ventana y lo vio. Seguía furioso. Tomaba las flechas con ira y con ira las soltaba una vez tensado su arco al máximo. Yaman furioso podía dar miedo. En otra época la habría atemorizado en cambio ahora la tentaba. Sentía la necesidad en la sangre de acudir a él para calmarlo. Esa rabia era autodestructiva y acababa inundando toda la mansión afectando a Ziyah o a Yusuf. Seher lo vió entonces disparar la última flecha y dirigirse a la mansión. Era muy tarde pero no lo dejaría llagar a la habitación, pensaba detenerlo y calmarlo ¿Cómo? Con amor y pasión.
Seher salió al pasillo y esperó a que él llegara arriba de las escaleras. Subía los escalones de dos en dos llevando en una mano el arco y en la otra el carcaj vacío. Cuando llegó al descansillo Seher le cortó el paso. Yaman se detuvo y la miró serio. Seher le sostuvo la mirada sin poder evitar temblar pero no por miedo sino por anhelo. Por Allah que era el hombre más salvajemente hermoso que había visto nunca, enfadado y todo. Amaba su pelo negro, su ceño fruncido, sus ojos oscuros como la noche, su nariz, sus labios sensuales, su mentón obstinado... y quería demostrárselo así que lo tomó por la muñeca para conducirlo a su habitación. Yaman le sacaba 30 centímetros y 40 kilos de peso así que fue fácil para él acorralarla contra la pared y dejar su nariz tocando a la de ella. “No quiero hablar” le gruñó susurrando y giró para dirigirse a su habitación pero Seher no iba a permitir que huyera y que volviera a refugiarse en su caparazón. Apretó con su pequeña mano la fuerte muñeca de Yaman, tiró fuerte y llevó su otra mano a la mejilla masculina en una caricia que hizo que cambiara la mirada de él de rabia a sufrimiento.
Seher volvió a acariciar su mejilla, le perfiló el ceño y pasó sus dedos por el fuerte mentón. Tenía la cara fría de haber estado fuera. No dejó de acariciarlo hasta que vio relajarse ese ceño tan hermoso. Ahora la miraba entre confuso y curioso. Bueno mejor eso que lleno de rabia se dijo. Seher había empezado a acariciar con la yema del dedo gordo la parte interior de la muñeca de Yaman y, al parecer, eso lo relajó porque el arco y el carcaj cayeron al suelo de golpe. Vaya! Estaba teniendo más éxito del que esperaba así que aprovechó para tirar de él hacía su propia habitación.
Yaman parecía dejarse llevar por ella pero Seher no las tenía todas consigo por lo que en cuanto entraron cerró la puerta de un golpe, empujó a Yaman contra la puerta y cerró con llave. Yaman la miró sorprendido y expectante. Y ella se lanzó. Poniéndose de puntillas apoyó sus manos en el fuerte pecho de él y lo beso suavemente en la barbilla. Le encantaron las cosquillas de su barba en sus labios. Si él no cooperaba bajando la cabeza... pero lo hizo, lo justo para que ella pudiera volver a besarlo en la comisura de los labios. Yaman abrió las piernas apoyado en la puerta para ayudar a que ella se acomodara entre ellas y tuviera fácil acceso a su cara. Pero Seher dirigió sus labios a otra zona más sensible... su cuello. Mientras la boca de ella encontraba el punto donde latía su pulso, sus manos fueron a la cremallera de su chaleco de arquero. Seher se dijo que ese chaleco le quedaba de miedo ajustándose a su fuerte espalda y marcados pectorales pero ahora lo quería fuera del cuerpo de Yaman. Sin dejar de besar el cuello de él bajó la cremallera y se lo sacó por los hombros. Aprovechó para tocarlos con un leve masaje porque los hombros de Yaman la volvían loca.
Yaman hacía rato que ardía. En cuanto ella lo había empotrado contra la puerta su temperatura había empezado a subir. Lo asombraba como Seher conseguía apaciguar a la bestia que a veces sentía dentro, pero que tocaran a su familia lo enloquecía. Sus pantalones volvían a sentirse demasiado estrechos pero es que sentir los labios, la lengua y los dientes de Seher en el cuello lo estaba matando. La sentía pegada a su pelvis maniobrando con el chaleco sin darse cuenta que cuanto más lo rozaba más duro se ponía y ... más incómodos se volvían los vaqueros negros. Por Allah que no sabía cuanto tiempo resistiría el plan seductor de ella. Seher logró quitarle el chaleco sin abandonar su cuello y fue directa a la cintura de sus pantalones. Ahí Yaman se alarmó al notar sus curiosos dedos sacando la camiseta de los pantalones. (Seher por Allah deja de tocar ahí) Yaman cerró los ojos y respiró hondo.
Las manos de Yaman habían permanecido quietas pero ahora ayudaron a Seher a sacar la camiseta por su cabeza (ella no llegaba). Y sus miradas se encontraron. Enfebrecidas ambas, llenas de ganas del otro, comunicándose como siempre. Seher “lo siento”
Yaman “no pude evitarlo”
Seher “no vuelvas a irte”
Yaman “dolía demasiado”
Seher “duele si no estás”
Yaman “siempre volveré a ti”
Y ahí se lanzaron a devorarse. La lengua de Yaman pedía paso en la boca de Seher. Seher lo recibió con los labios abiertos y ansiosos. Yaman mordía suavemente, rugía en su boca, lamía sus labios, volvía a morder y luego a chupar para degustarla. Seher devolvía rugidos con gemidos y sus labios seguían el juego que él marcaba. Yaman apretaba sus caderas en las de ella buscando más contacto. Estaba desesperado y llevó las manos al trasero de ella para acercarla más y acariciarla por sobre la falda. Estaba tan duro que temía avergonzarse. Seher lo tocaba por todos lados y no tenía bastante. Lo acariciaba en el cuello, moldeaba los músculos de su espalda, pasaba las yemas de los dedos por su abdomen duro y marcado... Se notaba muy húmeda y necesitaba la piel de él en la suya Ya! Hemen! Así que...
Llevó las manos al cierre de los pantalones de Yaman y lo abrió. Su mano izquierda bajaba arañando el bíceps de él pero su mano derecha se adentró para acariciar sin vergüenza su miembro duro y suave. Yaman dejó de respirar al sentir la mano de Seher acariciándolo de esa manera. Por Allah le vibraba todo el cuerpo, notaba la espalda perlada de sudor y solo deseaba entrar en Seher con aquello que la tenía tan fascinada.
Así que la levantó y caminó con ella amarrada a su cintura hasta la cama de ella. Le costó que Seher dejara de agarrase a su cuello y eso le arrancó una sonrisa. “Amor, espera, déjame” Hayir hayir decía ella.
Como pudo acabó de desnudarse y se echó al lado de su pequeña leona. Se acercó a ella, le sacó el jersey rápidamente y volvió directo a degustar sus labios mientras apartaba el encaje de su sostén. Seher estaba tan mojada y excitada que buscaba pegarse a la piel de Yaman “lütfen” y arqueaba la espalda “lütfen” y pasaba una pierna sobre la cadera de él “lütfen” y acariciaba el duro trasero de Yaman.
Yaman dejó su boca para bajar la suya a los pechos de ella. Su olor penetraba sus fosas nasales directo al corazón y a su vientre. Se sentía enfebrecido y empezó lamiendo la piel caliente de Seher mientras sus dedos pellizcaban y rotaban las cimas rosadas y sensibles. Las descargas de excitación los atravesaban a ambos cuando Yaman llevó su mano derecha tras la rodilla de Seher. Tiró de ella hasta su cadera donde quedó encajada y donde sus sexos calientes y palpitantes se encontraron. Por Allah aquello se sentía demasiado bueno. Iban a morir ambos en ese fuego que habían creado. Volvían a mirarse, se entendían tan bien. Seher le acarició la cara, los labios, el mentón y le dio permiso sin hablar. Yaman apartó el elástico de la ropa interior femenina y entro por fin en ella. Dios! El paraíso estaba ahí mismo para ellos. Yaman apoyo su frente en la de ella. Llevó su mano a la parte baja de la espalda de Seher y empezaron a moverse perezosamente. Aquel ritmo lento los volvía más locos aun. Jadeaban prácticamente uno en la boca del otro. Eran el aire del otro. La vida del otro. Seher pidió lütfen y Yaman obedeció aumentando el ritmo. La espiral cada vez era más rápida. Ya no sabían donde empezaba uno y donde acababa el otro. Se besaron rugiendo, se amaron cada vez más deprisa hasta que Seher gritó varias veces. Yaman la siguió rugiendo de placer. Quedaron solo los susurros de palabras secretas entre ellos mientras se abrazaban. Un “no me dejes” y un “ni la muerte me separaría de ti” fue lo último que se escuchó antes de caer dormidos ambos.
Este relato es especial para mi. Así conocimos a Yaman con su arco y sus flechas, así lo empezamos a querer y con éste relato más. Espero en un futuro leer algún relato más del arquero.🏹😜
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