Celos (1ª parte)
Yaman arrastró por el brazo a Selim hasta su furgoneta y lo lanzó contra ella. Le puso la mano en el cuello y frunciendo el ceño le rugió:
- ¡No vuelvas a acercarte a ellos... a Yusuf! Si te veo cerca de nuevo no volverás a hacer sopa. ¡Fuera!¡Hemen!
Selim se metió rápidamente en su vehículo y salió por la verja como si lo persiguiera el diablo. Y así era. Un diablo enfurecido que se giró buscando el objetivo de su furia.
Yaman no vio a Seher en el patio pero no la dejaría huir de él tan fácilmente. De hecho ¿cuándo había huido ella de él? ¡Asla!. Lo enfrentaba siempre. Por querer cuidar a Yusuf, por querer trabajar con aquel idiota, por pretender cambiarlo a él...Lo retaba sin miedo y por eso él...
Entró en la mansión y subió de dos en dos las escaleras hasta llegar a la puerta de su habitación, entrando y cerrando de un portazo. La vio sentada tranquilamente en su tocador cepillándose su precioso pelo. La calma de ella aun lo enfureció más.
Yaman rugiendo: ¡Si lo vuelvo a ver cerca de t... Yusuf, seré yo quien haga sopa con sus huesos¡¿Por qué fuisteis al acuario con él?!
Seher sin mirarlo: Porque Yusuf quería ir y tú no estabas disponible.
Yaman rugiendo de nuevo: ¡No tenías permiso para ir!
Seher cepillándose despacio: No necesitaba tu permiso...
Yaman enfurecido: ¿No te importa la seguridad de Yusuf? ¡¡¡Aksak sigue ahí fuera!!!
Seher levantándose como una reina y enfrentándolo nariz con nariz: ¡PUES HABER VENIDO TU CON NOSOTROS! ¡Eras tú quien debería haber salido en esa foto con nosotros! ¡Tú quien debería protegernos si tanto peligro corremos!
Yaman escaneando su bella cara pero sin ceder: No se te ocurra retarme. ¡No volváis a salir sin los guardaespaldas!
Seher altiva: No queremos a los guardaespaldas. Te queremos a ti.
Yaman: Deja de decir eso y mantente en tu posición. ¿Quién te crees que eres? ¡Solo eres la tía de Yussuf!
Seher avanzando y acorralándolo contra la pared: Me buscaste sin descanso, te arriesgaste varias veces, casi mueres por mi, me mostraste tu alma contándome tu infancia, luego me llevaste a tomar aire del mar “porque el médico lo había recomendado”, me has curado dulcemente hasta el corte más tonto, me tiraste rosas al regazo (rosas que yo habría guardado para siempre), me compraste algodón de azúcar para hacerme feliz... y ¿sólo soy la tía de Yusuf? Soy algo más que eso. ¡Significo para ti lo mismo que tú para mi!
Yaman la miraba desde su altura con los puños apretados a ambos lados de su cuerpo. La tenía pegada a él y los dos tenían acelerada la respiración. La deseaba más que nunca, la amaba como un loco pero por el bien de ella debía alejarla. Había sido un error mostrarle sus celos porque así le había abierto a ella una pequeña rendija por la que colarse hasta su alma. La tomó por los brazos y la separó de él rasgándose por dentro al hacerlo.
Yaman yéndose: Aléjate de mi.
Seher: ¡Asla! ¡Asla!
Y se quedó en la habitación pensando dónde, cuándo y cómo volvería a asediarlo. Él era un formidable castillo amurallado pero ella sabía donde encontrar las grietas que lo hacían vulnerable...
Qué bueno Isa! Me encanta como interpretas sus pensamientos. Buenísimo. Bravo.
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