"Conseguí que esa pavisosa de Sila se quemara con el horno, pero luego la trampa con la víbora salió mal y fue Halil el que resultó herido... en vez de ella... Ahora no sé si habrán logrado hacer salir a Halil de la casita y prenderle fuego con esa usurpadora dentro... si fallan... tendré que pensar que él me ha traicionado..."
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Sila era muy consciente de cuando amanecía sola. Normalmente, antes de dejar del todo el mundo de los sueños, lo sentía a su lado y era cuando Sila despertaba del todo, pero esa mañana no fue así. Se levantó, se asomó al pequeño saloncito y lo vio tomando café sentado en el sofá. Se acercó, mientras él giraba la cara para observarla, y se acomodó en su regazo robándole la taza de café.
- No habrás pasado la noche en vela ¿verdad, Halil Bey? - preguntó Sila tomando un sorbo.
- Acabo de levantarme – mintió sin problema – Ya hay cobertura, vienen de asistencia a mirar mi coche. Podremos ir casa a ducharnos, desayunar y cambiarnos tranquilamente, porque hasta medio día no nos esperan en el set. He hablado con Serkan y esta tarde tenemos escenas en el set 1, luego bajamos al 2 (comisaría) y creo que algo de exteriores - mientras hablaba sus brazos la habían rodeado para sostenerla.
- Tamam ¿Había café escondido por algún lado? - dijo Sila devolviéndole la taza.
- Evet, debajo de la cocina – Halil escondió la cara en el cuello de Sila para escuchar la reprimenda que veía en sus ojos.
- Estás serio, cariño. Ayer ya te lo noté y hoy te levantas igual ¿qué ocurre? - quiso saber Sila tomándolo de la barbilla como solía hacer él con ella.
- Es sólo que no me gustan tantos cambios de set, además grabamos por separado... - dijo Halil frunciendo el ceño.
- Pero al final del día, nos vamos juntos a casa... - susurró Sila acariciando con su nariz la de él. Quería verlo sonreír y con ese gesto lo consiguió.
- Anda, vamos a recoger y salgamos a recibir al mecánico - propuso él, después de un breve beso en sus labios.
Justo cuando iban a salir de la casa escucharon un estruendo en el límite del bosque. Halil sabía lo que era pero no quiso asustar a su novia. Su primer pensamiento fue dejar dentro de la casita a Sila e ir a investigar, pero un presentimiento hizo que la tomara de la mano fuertemente.
– Vámonos, no te separes de mi.
– Qué peliculero estás últimamente... – se quejó Sila.
Halil hizo pasar a Sila delante suyo para subir las escaleras, no quería que ella fuera un objetivo fácil. Acercándose ya al coche suspiró de alivio al ver llegar a los de asistencia, sin embargo no estuvo tranquilo del todo hasta que no pasó media hora y pudo arrancar para ir a casa.
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Cuando Sila y Halil llegaron al set aquella tarde, tuvieron que censurar ellos mismos el caminar dados de la mano, algo a lo que se habían acostumbrado y que echaban de menos cuando no lo hacían. Al llegar a la caravana de caracterización Halil dijo a Sila que fuera pasando ella, porque él debía buscar a Serkan por una duda con la escena del balcón pero que volvía en seguida. Cuando encontró a su director lo llevó a parte para poder comentarle lo del cable del coche y el disparo en el linde del bosque.
– Halil deberías ir a la policía. Esto ya se ha pasado de la raya. Del horno y de la serpiente no hay pruebas para demostrar nada, pero un cable cortado se puede probar que no se ha soltado...
– ¿Y el disparo? La policía se reirá, Serkan. Pero tienes razón, la suma de todo quizás haga que se abra una investigación. Esta noche en casa le explicaré todo a Sila y tomaremos una decisión también con respecto al rodaje. No sé qué dirá Nazmiye...
– Vuestra seguridad será lo primero para ella, Halil. Eso seguro – comentó Serkan.
– Hablando de seguridad... en la escena en la que avanzo hacia Sila y la acorralo contra la balaustrada... sé que ella estará atada con un arnés pero quiero estar yo al otro extremo.
– Atada a la propia balaustrada estará segura... – adujo el director.
– La quiero atada a mí, Serkan.
– Como tú digas Halil, te entiendo... si fuera mi mujer... también tomaría todas las precauciones.
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Una vez todos preparados en la puerta y vestíbulo de la mansión, Sila grabó la escena de despedida del personal de la casa y avanzó con su pequeña maleta hacia la salida. La cámara grabó el momento en el que Yaman y Yusuf vuelven y a continuación aparecen los integrantes de la unidad 2 (comisaría) para detener a Yaman.
– ¿Cómo te has aprendido el truco de los gemelos? A mí no hay manera de que me salga – bromeó Melih con su amigo, jugando con las esposas.
– Seguro que también sabe abrir puertas... – añadió Sila con cara de inocente recibiendo una mirada de aviso de su novio – está hecho todo un Houdini.
– Sí, al parecer Halil sabe salir bien librado de todas las situaciones difíciles ¿no? – intervino "ojos tristes" burlón.
Halil oyó aquel comentario y se giró a mirar fijamente a Derya (Firat).
– Evet, preparar el papel de Yaman me ha enseñado varios trucos Derya, sin contar lo de dar en el blanco a 50 metros de distancia con el arco – ¿captas la amenaza o te lo he de dejar más claro?, pensó Halil.
– Ten cuidado no se te vayan a pegar los defectos de tu personaje – advirtió Derya.
– No tiene. Todo lo que hace es movido por el amor a su familia y en eso Yaman y yo somos idénticos, Derya. Idénticos.
– Bien, vamos a grabar – intervino Serkan.
Los miembros del elenco de la mansión y los de la comisaría se unieron para grabar la detención de Yaman y trasladarse luego al sótano para el interrogatorio. Mientras, arriba, Sila aprovechó para comer algo con Zeynep (Neslihan) y la novia de Osman, que volvía a visitar el set. A alguien le habría encantado envenenar el bocadillo de Sila pero no tuvo ocasión de hacerlo sin despertar sospechas. En otra ocasión sería.
Cuando acabó la escena en comisaría, Halil subió los escalones de dos en dos esperando ver a Sila en el set 1. Entró en la cocina pero allí sólo estaban los del catering por lo que se dio la vuelta cruzándose con Osman (Selim).
– ¿Has visto a Sila? – le preguntó.
– Sí, está fuera con Selen y "Sopas" que han llegado hace un rato – respondió Osman refiriéndose a su novia y su mascota.
Halil salió al jardín delantero seguido de su compañero y se acercaron a sus mujeres buscando algo también para comer. Se sentaron en las sillas libres y mientras Osman y Selen comentaban el éxito en redes de su mascota, Halil cruzó los brazos sobre el pecho para poder acariciar a Sila disimuladamente. No la miró, pero intuyó su sonrisa, y con eso se debería conformar hasta tenerla para él sólo por la noche en casa.
Su caricia hizo que se le erizara la piel y Sila se vio obligada a reprimir las ganas de girarse, tomarlo por su fuerte cuello y estamparle un húmedo beso en los labios. Estar enamorados, desearse pero tener que disimular era a la vez frustrante y excitante. Los roces multiplicaban las sensaciones y eso no hacía más que aumentar las ganas de llegar a casa y tenerse el uno para el otro sin censuras ni miradas...
– Muy bien, Sila y Halil iros a la habitación – gritó Serkan apareciendo en el patio.
Los dos protagonistas se miraron divertidos, disimulando la risa y es que sospechaban que Serkan usaba las palabras exactas para avergonzarlos cada vez que les daba órdenes. Se levantaron despidiéndose de Osman y Selen y subieron hacia la planta de arriba. Al entrar al despacho, Halil vio el arnés sobre el sofá amarillo y fue a tomarlo e inspeccionarlo. Sila se le acercó.
– ¿Con eso me van a atar a la balaustrada? – preguntó ella.
– Hayir, con esto te van a atar a mi – corrigió Halil pasando la cuerda por sus manos, una y otra vez.
– Y ¿ese cambio? – preguntó Sila.
Halil suspiró y miró a su chica.
– Esta noche en casa te cuento ¿tamam?
– Sí, Halil, esta noche me cuentas TODO porque tu actitud obsesiva empieza a cansarme – dijo Sila dándose la vuelta y yendo hacia Serkan a mirar el encuadre que estaba buscando.
Halil cerró los ojos tratando de amortiguar el disgusto de Sila, rezando a su vez para que ella entendiera que no quería asustarla con sospechas infundadas y que por eso había esperado.
La escena dio comienzo y Halil avanzó hacia Sila acorralándola y sacándola de la habitación pasando al balcón. Allí Serkan detuvo la grabación para que colocaran el arnés a Sila y luego lo pasaran por la cintura de Halil, quedando disimulado bajo la ropa y gracias a los estudiados encuadres. Oyeron a su director gritar "acción" y el forcejeo dio comienzo, mientras Sila se sentía segura atada y sujetada por Halil, él interpretó el odio de Yama mezclado con su propia preocupación. En el momento que pareció que Seher iba a caer, los dos actores siguieron la escena. Sila no tenía frases y Halil pronunció las suyas de amenazas. Fue cuando Halil incorporó a Sila y oyeron "corten" que ella explicó que el resbalón no había sido fingido. Los tacones de sus zapatos se habían roto y el arnés se había tensado.
Halil miró horrorizado a Serkan, que se apresuró a enviar al resto del equipo a la escena siguiente en la que participaban Melih y Deriah. Ali y Firat rescataban a Seher, que había sido encerrada por Yaman, y acababan llevándola a buscar a Yusuf. Luego Seher pasaba la noche en casa del comisario.
– Halil ¿qué ocurre? Y no me digas que me lo cuentas en casa – exigió Sila al ver a Halil con sus zapatos en la mano – ¿Halil?
Su novio estaba blanco. Más pálido de lo habitual, porque sólo de pensar en ella en el balcón con esos zapatos manipulados el miedo le había inundado el pecho. Pero Sila no sabía el motivo del mutismo de Halil.
– Sila tus zapatos no se han roto por casualidad, el coche de Halil tampoco falló por casualidad. Pensamos que tu quemadura con el horno y la aparición de la serpiente fueron algo premeditado.
– Y el disparo de esta mañana... – murmuró Halil mirando a Sila y queriendo abrazarla.
– ¿El disparo? – preguntó ella dando un paso hacia atrás y levantando las manos para impedir que Halil la abrazara.
– Cuando salíamos de la casa del bosque... lo que sonó fue un disparo, cariño – quería abrazarla pero ella lo miraba cada vez menos confusa y más enfadada.
– Bir dakika (un minuto), ¿por eso querías que fuera a vivir contigo? – le preguntó Sila.
– No, o sea, sí. Quiero decir... sospechar que estabas en peligro hizo que volviera a insistir para que te decidieras.
Serkan supo en ese momento que debía dejarlos a solas y huyó hacia la puerta.
– Me has estado vigilando estos dos últimos días... Has estado preocupado por esto...
– Evet. No quería asustarte si luego resultaba que no había nada siniestro tras los accidentes pero...
– Pero... decidiste tú solo, Halil. En cuanto tuviste la más mínima sospecha debías haber hablado conmigo – le reprochó Sila – ahora entiendo que defendieras a Gulderen, ciertamente no tiene pinta de asesina psicópata ¿no?
– Esta noche en casa pensaba... – no acabó la frase.
– Hayir. Esta noche en casa ya no hará falta que hablemos.
– ¿Qué quieres decir? Debemos hablar y contárselo a la policía y a Nazmiye. Y tomar decisiones...
– Gracias por incluirme finalmente en algo que me incumbe, Halil – Sila no camufló la ironía.
– Cariño, no te lo tomes así yo sólo quería...
– Mi madre no crió a dos mujeres indefensas, Halil. Crió a dos leonas. A dos guerreras capaces de tomar sus propias decisiones y defenderse – lo miró con sus ojos ardiendo de fuego verde – Y ahora, voy a grabar las 3 escenas que me quedan con Melih y Derya. Déjame pasar por favor.
La calmada voz de Sila se le clavó como un cuchillo a Halil, que se apartó para cederle el paso pero que echó a caminar luego tras ella. Derya y Melih lo miraron extrañados al verlo casi correr tras Sila y más cuando ella se giró y lo fulminó con sus ojos de jade.
– Ahora mismo sólo quiero acabar el rodaje de hoy y... respirar.
Halil la miró impotente y giró para bajar las escaleras hasta el set número 1. Había metido la pata, reconoció tardíamente. Le había podido el amor hacia ella y dejó de lado la confianza. Esperaba poder disculparse esa noche en casa y que ella lo perdonara.
Serkan le avisó que grabarían una escena más en el set 3 (casa de Alí) y daría por finalizado el día de rodaje, por los que Halil decidió ir en su coche con Oguz hacia allí. Después de aquella escena Sila y él podrían volver a casa directamente y hablar tranquilos. Eso esperaba.
Estaba apoyado en el capó de su coche cuando vio llegar a Sila, Melih y "ojos tristes" para la última escena del día, pero sus ojos sólo la acariciaron a ella. Esperaba que Sila leyera su arrepentimiento pero no supo interpretar el verde de su mirada.
A Sila se le atragantó un poco tener que grabar la escena del sofá con "Gul", hablando como si fueran buenas amigas, por lo que deseó que aquella fea verruga se le pegara un poquito más a la cara. La había visto mirando a Halil justo cuando ella llegaba al set y no había podido evitar sentir otra vez celos de ella. Podía estar un poco resentida con él pero Halil era suyo. Así como ella era de él, reconoció. Aquella noche hablarían, dejarían claro que la confianza debía estar por delante de miedos y celos y afianzarían aun más su amor.
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Minutos más tarde, Serkan gritó "acción" y Seher salió a enfrentarse a un Yaman enfurecido, que llegaba buscando a su sobrino y exigiendo que se lo entregaran, a lo que Seher respondía que la ley estaba de su parte. Algo que quedaba claro cuando llegaba Alí para apoyarla. La escena quedó perfecta para el director que dio por finalizadas las tomas del día y animó especialmente a sus protagonistas a irse a casa a descansar.
Halil no perdió de vista a Sila durante todo el rato que estuvieron en el set 3 y respiró tranquilo por fin cuando la vio avanzando hacia él. Subieron al coche y el silencio se extendió entre ellos pero no se trató de un silencio incómodo si no de uno de complicidad. Sila quiso poner música y al escuchar a Halil cantando acompañado sólo de su piano, lo miró extrañada.
– Me conozco de memoria todas tus canciones Halil Bey pero esta no la he escuchado.
– Es sólo una maqueta, sigo haciendo cambios y está inacabada – dijo él tímido.
– La música es preciosa y... ¡oh Dios mío! – susurró Sila al prestar atención a la letra... "nunca es suficiente", repetían los estribillos.
Esa canción era su historia de amor hecha melodía. Una historia imperfecta, con malos entendidos, celos, distancia y pasión. Mucha pasión.
Estaban a punto de entrar al aparcamiento cuando Sila preguntó en voz baja.
– ¿Cómo se titula? Podría llamarse "Nosotros" ¿verdad?
– Se llama "La canción de Sila" – respondió él con voz enronquecida de una emoción que ser reflejó en ella.
Después de aparcar, caminaron lentamente hacia el ascensor. No se tocaban pero se miraban prometiéndose caricias al llegar a casa. Al entrar en la cabina, Sila se fue hacia el fondo y Halil se giró para quedar delante de ella, pero mirando las puertas plateadas. Exactamente como en Karamel, aquel día.
– Te repasé de arriba a abajo y justo cuando quise ver tu cara se abrieron las puertas y saliste casi corriendo hacia el despacho de Naz – murmuró Sila.
– Huí de tu perfume. En lo que duró el trayecto del ascensor hasta la planta octava ya me di cuenta de que estaba perdido – dijo Halil sin volverse.
Los dos se oyeron suspirar y, cuando se abrieron las puertas en el ático, Halil salió y se giró hacia ella para ofrecerle su mano. Sila le sonrió y la aceptó para caminar juntos hasta uno de los sofás donde se sentaron un poco separados para hablar y evitar más fronteras entre ellos.
– Lo siento, Sila. Jamás volveré a ocultarte nada. Mi única excusa es mi amor por ti – Halil habló con el corazón reflejando el azabache de sus ojos.
– Lo sé. Es curioso cómo amar nos hace equivocarnos... pero también perdonarnos – añadió Sila acercándose para tomar la cara de él entre sus manos.
Halil la aferró por la cintura y la subió a su regazo para poder abrazarla contra su pecho. Se quedaron unos latidos abrazados mirando las estrellas de Estambul que siempre los cobijaban.
– ¿Mañana iremos a la policía? – quiso saber Halil.
– Mañana – estuvo de acuerdo Sila – pero "el ahora" es para nosotros. Que el mundo se quede tras esos cristales esperando la salida del sol. Yo me quedo en la noche de tus ojos.
Sus miradas se acariciaron y se volvieron besos infinitos. Compartieron suspiros de piel caliente y unión perfecta y, cuando volvieron de tocar las estrellas en el cuerpo del otro, los dos susurraron lo mismo.
"Te quiero, para siempre"
Y HASTA AQUÍ LLEGA LA PRIMERA TEMPORADA DE SILHAL. AHORA MISMO NO SÉ SI VOLVERÁN NI CUANDO LO HARÁN. DEPENDE DE MUCHOS TEMAS PERSONALES. OS DOY LAS GRACIAS POR REGALAR A ESTA HISTORIA CASI 12.000 VISITAS Y POR VUESTROS MENSAJES DE CARIÑO AQUÍ Y EN LOS MUNDOS DE TWITTER E INSTAGRAM. YO VOY A CENTRARME EN ACABAR LA NOVELA BARCELONA-ESTAMBUL Y OS INVITO A VIAJAR CON LA PROTAGONISTA A SU HISTORIA DE AMOR. UN AMOR DE LEYENDA. ISA.

Soluciona primero tus asuntos. Nosotras quedaremos siempre por aquí para cuando nos quieras regalar el desenlace de esta novela.
ResponderEliminarUn besin
Gracias por regalarnos un detrás de cámara. 🥰😘
ResponderEliminarEstablecer prioridades es lo importante. Anhelo la continuación de esta bella historia, le das a cada capítulo un realismo que fascina y aún más segura que es la Kiraz pero en complicidad con quién? En espera de la segunda temporada y disfrutar nuevamente de tus relatos. Felicitaciones!!!!🇻🇪🇨🇴💞Neyda
ResponderEliminarGracias a ti por tus relatos, por darnos un poquito de tu alma en cada relato, las prioridades son la familia. Te acompañaremos en todo lo que escribas, cuando sea.. el tiempo es tuyo! Gracias y como siempre, nos vuelves ha emocionar.
ResponderEliminarLa historia es hermosa ♥️♥️♥️♥️
ResponderEliminarGRACIAS por alegrar nuestros días 🥰🥰
"– Mañana – estuvo de acuerdo Sila – pero "el ahora" es para nosotros. Que el mundo se quede tras esos cristales esperando la salida del sol. Yo me quedo en la noche de tus ojos. "
ResponderEliminarGracias por esto, y por todo, nosotras esperaremos. Y ánimo con todo!!!! Gracias siempre!!!
Precioso Abla, tú tiempo es oro hsta para nosotras. No sé si seré con otra temporada de SilHal o con otra nueva, pero lo que si te pido es que nunca dejes de unir palabras.... Sevi Seviyorum 🤗🥰🥰🥰🥰🥰🥰🥰
ResponderEliminarGracias por habernos regalado una historia tan bonita y mágica. Te esperamos con esta o cualquier otra historia!!!💜💜💜
ResponderEliminarGracias por tus relatos!!.
ResponderEliminarMe tienes pegada al blog deseando una nueva entrega de cualquiera de ellos.
Ojalá pronto tengas tus asuntos solucionados y puedas regalarnos de nuevo mas momentos de disfrute como éstos.
Gracias a vosotras ahora sé que una de las cosas más bonitas que te pueden decir es "te esperaré".
ResponderEliminarUn abrazo!
Yo me quedo en la noche de tus ojos. Diosssss mío, que fuerte, también quiero quedarme en la noche de esos ojos . Esperando con ansias BARCELONA -ESTAMBUL 👏🏼👏🏼👏🏼👏🏼😍🥰❤️🇻🇪🏹
ResponderEliminarUna historia maravillosa. Gracias por compartirla. 😘
ResponderEliminarGracias a ti por compartir tus historias,, me han encantado
ResponderEliminar😘😘😘😘
Bueno habia leido algun relato suelto, pero sinceramente me he quedado muy sorprendida ahora que he leido de tiron los 34 de SilHal esto quiere decir que seguire engancha ha esta historia cuando la sigas y por supuesto me are adicta tambien a las otras que tienes como estambul barcelon y seryam solo me queda decir que ha sido un placer encontrarte Felicidades......
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