viernes, 21 de mayo de 2021

SilHal. (Capítulo 27) Registro SafeCreative 2105087773750

    


     Sila despertó al oír en su sueño un móvil vibrando. El ruido paró y ella intentó darse la vuelta en la cama sin embargo un fuerte brazo le cruzaba la cintura y una gran mano abarcaba su vientre impidiendo que girara. Otra vez oyó la vibración que delataba un mensaje recibido, pero el brazo de Halil pesaba una tonelada y él debía estar soñando que se hundía si no se aferraba a algo. 

    Empezó a serpentear suavemente hacia los pies de la cama hasta lograr salir de su lugar favorito. Cuando se puso de pie, tomó su móvil y miró al hombre que dormía semi tapado boca abajo. Piernas fibradas por  la práctica del Snow-board, el principio de un duro trasero oculto por la sábana, espalda ancha, cuello tentador, barba cuidada sobre mentón marcado, labios de ensueño, nariz recta, ojos negros preciosos velados por largas pestañas, pelo rebelde cayendo por su frente... ¡al diablo el móvil! me meto en la cama con él otra vez, lo despierto a besos y... biiiiip, biiiiip, offf, pensó Sila. Otra vibración. 

    Vibrando se había quedado ella sólo con pasar la mirada por su durmiente novio. Esquivó la tentación que era Halil y se fue al baño a ver quién insistía tanto tan temprano.   

    "¿Cómo está el padre de Halil? ¿Está mejor?"

    "Podías haber mandado algún mensaje hija, ya te vale"

    "¿Cuándo vienes a Izmir? Tus abuelos no paran de preguntar por ti y cuando vuelvas al rodaje, a saber si te podrás escapar a verlos en un montón de meses" 

    Sila leyó los mensajes de su madre y decidió llamarla. 

    – Hola mamá – la saludó apoyándose en el lavabo. 

    – Hombreeeeee, mi hija pequeña llamandoooooo – reprochó su madre (como todas las madres). 

    – Vale mamá, han sido dos días muy intensos... – se excusó Sila. 

    – Lo primero ¿cómo está el señor Ceyhan?

    – Estable, consciente, ya en planta y hoy le dirán a Halil y su hermana  para cuántos días tiene en el hospital y indicaciones para cuando le den el alta – explicó Sila. 

    – Me alegro mucho, hija, díselo a Halil y saludas a su padre cuando vayáis al hospital. Otra cosa, vas a venir ¿no? porque te quedan días hasta reiniciar el rodaje. Si Halil te quiere acompañar, aquí hay habitaciones de sobra – muy sutil la madre. 

    Sila se quedó pensando en dos cosas. La primera era que difícilmente podría saludar al padre de Halil de parte de su madre... la segunda era que si se iba a Izmir, se iba sola, eso estaba claro. 

    – Pues cuando Halil se leva...mmm, cuando vea a Halil le preguntaré qué quiere hacer, pero se querrá quedar con su padre. Si todo sigue bien con el señor Ceyhan, mañana cojo un vuelo ¿vale mamá? yo también tengo ganas de ver al büyükbaba y a la büyükanne... – ahora sólo le faltaba decírselo a Halil, pensó Sila. 

    – Tamam, Sila. Habla con Halil cuando se levante 😆 y me llamas. Te queremos. 

    – Yo también os quiero, mamá – a su madre no se le escapaba una, pensó Sila colgando. 


    Sila volvió a la habitación y se encontró con las cortinas abiertas dejando entrar todo el sol de las primeras horas de la mañana. Después de parpadear ante la luz inesperada lo vio de pie ante ella. Descalzo, con sólo unos vaqueros y su cara de "Yaman capítulo 1". Offf, pensó Sila, ¿y ahora qué?

    – ¿Te vas a Izmir? ¿mañana? – preguntó Halil a medio rugir. 

    – Todavía no lo sé. Cuando tu hermana me dijo lo de tu padre yo tenía la maleta hecha para irme con mis padres a Izmir. Mis abuelos viven allí y hace semanas que no los veo – vio cómo iba pasando de Yaman a Halil de nuevo – pero decidí no ir...

    – ...para venir a estar conmigo – acabó Halil acercándose a ella y abrazándola. 

    Sila pasó sus brazos por la cintura de él y apoyó la cara en su pecho. 

    – En esta relación siempre eres tú la que cede, Sila. Lo siento – susurró Halil en su cabello. 

    – Bueno, ahora es lo que toca. Cuando tu padre mejore... 

    – Hoy mismo cuando lleguemos al hospital entras conmigo y te presento. Si le gusta bien y si no también. No voy a negarte. Además ayer ya se enteró la familia – trató de convencerla Halil. 

    – ¿Cómo que se enteraron? – preguntó Sila apartándose y mirándolo a la cara.  

    – Dije que iría a la boda con mi novia Sila. 

    – No. Dijiste que irías con tu novia y luego me llamaste para irnos. 

    – Sé lo que dije, cariño. 

    – Pues yo no lo entendí así. 

    – Pero ellos sí. 

    – ¿Y la rubia? Porque parecía entender sólo lo que quería...

    – Pues haberle dicho claramente quién eras, cariño. 

    Sila trató de mirarlo enfadada pero estando entre sus brazos, con sus grandes manos enlazadas en su espalda, se le hacía difícil discutir con él. 

    – Halil, ahora en serio, dale tiempo a tu padre a mejorar... mientras yo... estaré en Izmir...

    – Hayir. Bak, vamos al hospital y escuchamos lo que el doctor tenga que decirnos y depende de lo que diga en dos o tres días nos vamos tú y yo juntos a Izmir. 

    – Halil, si yo ni voy a entrar en su habitación... me puedo ir y cuando veas que está todo controlado vienes a Izmir pero no creo que vayas a venir – acabó diciendo Sila. 

    – ¿Por qué? – preguntó Halil de nuevo enfadado. 

    – Porque tu padre necesitará que alguien lo cuide o en el hospital o en su casa. Y Huda ha de volver a Estambul con su bebé. Y deja de hacer como si no fueras consciente de todo esto. 

    Halil apartó la mirada para fijarla en los tejados que veía entre las cortinas. Ella tenía razón, como siempre. Y él no tenía derecho a seguir pidiéndole que lo esperara. Aunque lo matara estar alejado de ella debía simular que podía hacerlo. 

    – Tienes razón, cariño – la besó en la frente – ¿por qué no entras ahora en internet y buscas un vuelo? Yo voy a darme una ducha. 

    Sila lo vio ir hacia el baño y suspiró frustrada. ¿Acaso Halil pensaba que ella quería separarse de él? Lo necesitaba a cada segundo pero sabía que su presencia no ayudaría ni en la relación padre-hijo ni en la recuperación del señor Ceyhan. Necesitaban tiempo para saber qué necesidades tendría ahora el enfermo y qué decisiones debían tomar. Y todo eso, se dijo Sila, lo harían mejor sin ella de por medio. 

    Después del desayuno y de quedar con Huda, fueron hacia el hospital. Sila se dirigió directa a la sala de espera y Halil y Huda entraron en la habitación de Hazar Ceyhan. 

    – Debo estar muriéndome si estáis los dos todavía por aquí – farfulló el padre de ambos. 

    – Buenos días, baba – canturreó Huda irónicamente amable. 

    – Hola papá – saludó Halil acercándose a la ventana y apoyándose en la pared. 

    – ¿Cuándo me podré ir a mi casa? – preguntó el señor Ceyhan. 

    – Tenemos que esperar a ver qué dice el médico, papá – explicó Huda. 

    – El médico que diga lo que quiera. Ya sé de qué va esto. Un puñado de pastillas diarias y listo. Con tal de no estar aquí para cuando vuelvan las visitas... ayer tu tía me infló la cabeza y me dieron ganas de volver al coma. 

    – La tía Meriem es muy amable, papá – y con mucha paciencia, pensó Huda.         

    – Que si no sé qué boda de unos famosos; que si una actriz que andaba por el hospital... menos mal que yo no le hacía mucho caso. 

    Halil intercambió una mirada de cautela con su hermana pero siguió callado. El doctor entró en ese momento a comprobar el estado del paciente e informar de su estado a sus hijos. 


    Sila se levantó a estirar las piernas porque era incapaz de estar demasiado tiempo quieta y se puso a pasear por el pasillo. Al pasar por delante de la puerta el padre de Halil vio que estaba abierta y escuchó la. voz del doctor dando buenas noticias. Sonrió y se quedó apoyada al lado de la puerta. 


    – Pues yo creo que en dos días se puede ir para casa, señor Ceyhan, eso sí, alguien ha de cuidarlo al principio ¿de acuerdo?

    – Uhum – medio accedió el paciente. 

    – No esté de mal humor que va a salir del hospital en dos días y como paciente famoso. No siempre vemos estrellas de televisión por nuestros pasillos de visita. 

    – ¿A qué se refiere? – farfulló Hazar. 

    – A Sila Turkoglu, la actriz, ¿no vino ayer a visitarlo? – preguntó confuso el doctor. 

    – Creo que se confunde – corrieron a decir Huda y Halil al mismo tiempo. 

    – ¡A mí no me ha venido a ver ninguna actriz! ¡Ni ganas! Mujeres de mala vida es lo que son. No se puede ser mujer decente y dedicarse a eso...

    –¡¡Papá!! – gritó Halil enfurecido pero calló al ver un movimiento en la puerta de la habitación. Supo quién había escuchado las palabras de su padre y fue hacia la puerta semi abierta. Salió y la vio caminando hacia la salida del hospital; la siguió tratando de no correr. 

    Una vez fuera miró a derecha e izquierda y la vio apoyada en la pared  con las manos tapándose la boca y tratando de contener los sollozos. Se acercó a ella y con mucho cuidado la abrazó.

    – Lo siento, lo siento, lo siento – repetía Halil. 

    – Ahora... lo... entiendo... todo – trataba de hablar Sila entre hipidos.

    Halil la apretó más contra sí.      

    – ¿Tú sabías que pensaba eso? – preguntó Sila con sus preciosos ojos verdes llenos de lágrimas. 

    – Sí. 

    – ¿Pero querías decirle quién soy? ¿querías decirle todo?

    – Sí. 

    Sila lo miró tratando sin éxito de ocultarle la tristeza que la inundaba. Si Halil hablaba perdía a su padre, pensó Sila. 

    – Quiero irme a Izmir. Ahora – susurró muy bajito. 

    Halil apretó los dientes y notó un sudor frío recorrerle el cuerpo. La entendía pero entenderla no comportaba que doliera menos. Recordó que ella le había dicho esas mismas palabras no hacía mucho y ahora él las callaría para no herirla más. Besó el cabello de Sila y aspiró para llenarse de su aroma. Unió su mano a la de ella y se separó para ir hacia la parada de taxis. En el hotel, Sila hizo la maleta mientras Halil miraba por la ventana y cuando acabó dijo suavemente.

    – Estoy lista. 

    "Yo no", pensó Halil, pero se dio la vuelta igualmente para abandonar la habitación con ella y volver al taxi. El viaje hasta el aeropuerto fue demasiado rápido para ambos, porque separarse no era lo que quería ninguno de los dos, si bien para Sila era necesario y para Halil una manera de protegerla. 

    En la puerta de embarque con destino a Izmir, Halil y Sila se detuvieron dados de la mano. Halil la giró para mirarla y pintar su corazón del verde de sus ojos. No dijo nada, sólo bajó su boca para buscar la de ella y dejar su alma en el beso para que ella se la llevara. A él no le serviría para nada. Sila lo besó llorando por él, por ellos dos y tiñó de sal aquella despedida. Antes de ir hacia el mostrador quiso calmarlo.

    – Ten paciencia con tu padre, Halil – le acariciaba el pecho como quien trata de calmar a un león. 

    – Se la he tenido toda mi vida, ya no más. 

    – Pero es mayor, no entiende. 

    – Se acabó, Sila. Bitti. No voy a renunciar a ti, a nuestra vida, a nuestro amor... Ya hemos esperado demasiado. Esta vez no voy a ceder porque quiero gritar que soy tuyo y que tú eres mía. Quiero una vida juntos y libres de miedos o de tener que escondernos de nadie. 

    – Lo hablaremos dentro de unos días - dijo Sila girando ya para la puerta. 

    – Hayir – dijo Halil serio a su espalda pero sabiendo que ella lo había escuchado. 

    Sila giró a medio camino.

    – ¿Por qué? – le preguntó confusa por su tozudez. 

    – Porque te quiero.


GRACIAS COMO SIEMPRE POR VUESTRO CARIÑO A ESTA HISTORIA.

ESTE FIN DE SEMANA EMPEZARÉ A SUBIR A WATTPAD LA NOVELA "BARCELONA-ESTAMBUL" (qué miedo y qué nervios) SI OS APETECE... ME ENCANTARÁ SABER QUÉ OS PARECE.

    Mevly es española y viaja a Estambul para conocer la ciudad y, quizás, descubrir parte de su pasado. Halil es turco, neurocirujano y "hater" del amor apasionado... hasta que conoce a Mevly. 

    "Viajar para descubrir un secreto y acabar formando parte de un amor de leyenda"


   Cuenta de Wattpad  @NoMeLlegaLaVida

    

    

    

    



    

16 comentarios:

  1. Siempre contigo y con tus personajes 😍😘

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  2. Hermoso triste pero será un final feliz ! !
    Genial lo de wattpad

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  3. Ohh, ya le ha dicho te quiero!!! 😍😍😍😍...hoy con un punto de tristeza, pero preciosa como siempre

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  4. No dejas con el alma en vilo todo el fin de semana 😔, te estás pareciendo a Nazmiye😂😂, 😘😘

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  5. Menos mal fue tranquilo de lo contrario no vivo más !!! Isa genial te irá super ya veras estamos contigo siempre 💐💐💐👏👏

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  6. Que capítulo!!!!!. Felicitaciones. A esperar el día lunes. Por tu Historia🌟🌟🌟🌟🌟👏👏👏👏🌹

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  7. Hermoso, pero me dejo triste este capitulo 😢😢😢
    Muchas gracias por esta historia eres genial
    🥰🥰🥰🥰👏👏👏👏👏💐💐💐💐💐

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  8. Qué duro para Sila escuchar esas palabras del padre de Halil. Pero ese te quiero será música para sus oídos. Triste y precioso a la vez, cómo solo tú nos sabes dar. Gracias 😘

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  9. Seguro te irá muy bien, quien comience a leerte, ya no puede parar. Un abrazote 😍🥰❤️🇻🇪🏹

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  10. Me encanta todo lo que escribes pero la historia de Estambul me tiene atrapada realmente 🎊🎊

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  11. La verdad es que no defraudas, quedé atrapada en la telaraña que has creado y sabes que, soy una mosquita feliz.... Gracias siempre.

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  12. Ya estoy por Wattpad! Encantada de leerte!

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  13. Mil gracias a todas. Qué lujo escribir con vosotras. Nunca me dejáis sola.

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  14. Dicen los críticos literarios que de un libro, una novela, una película, una historia bien narrada, siempre habrá algunas frases, algún personaje, algún echo... esperándonos para que recordemos algún bello recuerdo de nuestra vida e incluso para darle un sentido a nuestra existencia.
    Cómo siempre İsa ¡Maravilloso! Un beso enorme y esperando el próximo.

    Luisa. 😘

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