martes, 18 de mayo de 2021

SilHal. (Capítulo 24) Registro SafeCreative 2105087773750


   

 - ¡Papá! ¡papá!, despierta, papá - Halil rogaba a su padre, mientras lo apartaba de los cristales rotos en los que se había convertido la mesita de centro. 

    Halil le acabó de abrir el cuello de la camisa y le puso la cabeza de manera que pudiera respirar mejor, luego se sacó el móvil del bolsillo y marcó el número de emergencias. Cuando supo que una ambulancia ya iba en camino, llamó a su hermana. 

    - Efendim abi - respondió Huda.

    - Huda, a papá le ha vuelto a dar otro ataque, estamos esperando la ambulancia, en cuanto llegue al hospital te vuelvo a llamar - indicaba Halil tratando de controlar su voz.

    - No, no, ahora mismo busco un vuelo y voy para allá. Dime a qué hospital lo llevan en cuanto lo sepas ¿tamam? Y Halil... te conozco y sé lo que estás pensando ahora mismo así que quítatelo de la cabeza. No es culpa tuya. No lo es - Huda colgó finalmente al no obtener respuesta por parte de su hermano. 

    Huda iba a llamar a su marido para que volviera a casa cuando recibió un mensaje. 

    Número desconocido: Hola Huda soy Sila te mando la grabación que querías para la peque. Un abrazo. 

    La hermana de Halil dudó sólo un segundo antes de grabar el número de Sila y llamarla. La actriz estaba haciendo la maleta para irse a Izmir con sus padres a pasar unos días cuando su móvil empezó a vibrar en la mesita de noche. Lo miró con el corazón en un puño pero al ver el nombre corrió a cogerlo. 

    - Hola Huda - no quiso preguntar nada más por miedo a oír que a él le había pasado algo. 

    - Sila a mi padre le ha dado otro ataque al corazón. Halil va con él camino del hospital. Creí que debía avisarte... - habló Huda de forma cautelosa. 

    - ¿Cómo está? ¿No sabes si está bien? - preguntó Sila. 

    - Está vivo y eso ya es mucho, yo voy a buscar un vuelo...- no acabó la frase porque Sila la interrumpió. 

    - Busca dos. ¡Voy contigo! - dijo Sila yendo ya hacia la puerta para bajar a avisar a sus padres. Ella no iría a Izmir con ellos. 

    - Pero Sila, no es necesario que vengas - estaba diciendo su cuñada. 

    - Huda... sé lo que siente Halil respecto a mi y sé porqué tenía que ir a hablar con tu padre en persona. Tu padre no me verá, lo prometo. 

    - Está bien, Sila te mando un mensaje en cuanto tenga las reservas y quedamos en el aeropuerto. Gracias, cuñada – se despidió Huda, quedándose luego dándole vueltas a lo que había dicho la novia de su hermano. 

    Sila se despidió de Huda mientras la palabra cuñada le rebotaba en la mente. No tenía claro que Huda y ella acabaran como hermanas. Después de explicar lo que pasaba a sus padres y de encargarles el cuidado de Lilah, volvió a su piso a cerrar su maleta, pero ahora con otro destino en mente. 


    Halil trataba de curar los cortes de la cara y del brazo de su padre cuando oyó entrar a los servicios de emergencias por la puerta que había dejado abierta. Mientras los sanitarios atendían a su padre, él recogió su documentación y se agachó a tomar las gafas tan características de su progenitor, ahora rotas.  Vio cómo lo subían a la camilla y luego caminó tras ellos hasta la ambulancia. Durante el camino no apartó la mirada del rostro escondido tras la mascarilla de oxígeno. ¿Por qué, papá? ¿Por qué mi felicidad te hiere?, no dejaba de preguntarle sin emitir sonido. Tenías razón. Siempre me ha tocado negociar contigo; ceder en algunas cosas para conseguir otras. Creo que lo que más te ha dolido siempre es que ella me apoyara. Sólo se enfrentaba a ti cuando se ponía de mi lado y eso no has podido soportarlo nunca ¿verdad, papá? Sé que en esto también me daría la mano, como no dejó de hacerlo nunca. Sila le gustaría y entendería que para mí, ella no es negociable. Papá, lo siento, pero Sila no se irá de mi vida. 

    Huda vio llegar a Sila a la sala de embarques con una pequeña bolsa, y sonrió agradecida. No le sorprendió que la actriz la abrazara para darle ánimos y decirle que todo iría bien, que su padre se recuperaría. Ambas subieron minutos más tarde al avión y se acomodaron para el viaje de hora y media de duración. Lo pasaron hablando de la pequeña Sare y de cómo iba el rodaje de Emanet. Sila comentó anécdotas de sus inicios en el mundo de la interpretación y así se les pasó el tiempo hasta que oyeron que anunciaban la proximidad del aterrizaje. 

    Halil se paseaba por la sala de urgencias del hospital igual que su personaje hacía cuando se sentía impotente y nervioso. El punto débil de Yaman era su familia y en eso coincidía con el actor que le daba vida, sin embargo en la vida de Halil ahora había otra persona más por la que darlo todo. Miró la máquina de café pensando si tomarse un tercero o no, pero la voz de su hermana hablando con otra persona hizo que saliera de la sala y mirara hacia el pasillo que llevaba al acceso de urgencias. 

    De repente, se vio envuelto en un abrazo al que le costó reaccionar porque sus ojos no se apartaban de la mujer que llegaba caminando tras su hermana. Su belleza lo dejaba sin aliento, pero sólo porque en ella se reflejaba su puro corazón y su generosa alma. Sila estaba ante él pero de repente tuvo miedo de abrazarla como quería. A sólo dos metros de distancia la sentía lejana. Se dijo que su temor provenía de la tensión acumulada. Cuando su hermana se separó de él, dio dos pasos hacia Sila deseando que ella también avanzara. Lo hizo y fue entonces cuando empezó a respirar de verdad. Ella era su aliento y, desde que la había dejado dormida en su cama aquella madrugada, había sido incapaz de deshacerse de la sensación de ahogo. Ahora la tenía entre sus brazos, acariciaba su esbelta espalda apretándola contra su cuerpo, oliendo su aroma en su cuello y dando las gracias por ella. 

    Sila supo en sus brazos cuánto la necesitaba Halil y dejó que su corazón tocara el de él. Los latidos de los dos se sincronizaron y ellos volvieron a sentirse completos. No se dijeron nada porque les bastaba con lo que se decían sin palabras. Sila se fue separando y miró a alrededor por si alguien los había visto. A Halil le dolió aquella precaución porque él mismo la había prácticamente exigido. 

    – Halil ¿has comido algo? hace rato que pasó la hora de comer... nosotras lo hemos hecho en el avión – se interesó Huda. 

    – No tengo hambre. Me he tomado un café – respondió él pasando el brazo por la cintura de Sila y acercándola a su cuerpo. 

    - ¿No hay noticias? - preguntó Sila.

    - Hayir, la última vez también estuvieron horas con él - le explicó Halil. 

    - ¿Quieres que te traiga algo de la cafetería? - preguntó Sila apartándole el pelo de la frente a Halil y viendo el agotamiento en su rostro. 

    Él cerró los ojos ante la caricia y respondió:

    - No. Ahora ya tengo todo lo que necesito - habló y bajó la cara para besar la frente de Sila que se tensó sin poder evitarlo. 

    - ¿Qué te ocurre, cariño? - le preguntó Halil con tristeza. 

    - Estamos en un lugar público y cerca de la ciudad de tu familia... - susurró Sila clavando la mirada en el hueco de su fuerte cuello. 

    - Ahora mismo eso no me importa lo más mínimo - Halil la tomó de la mano y fue a sentarse con ella cerca de donde su hermana hablaba por teléfono.

    Halil se recostó en el asiento sin soltar la mano de Sila y sin dejar de mirarla. Ella parecía rehuirle la mirada, como si no se la pudiera aguantar más de dos segundos, y el corazón de Halil se enfrió un par de grados. Se llevó la mano de Sila, entrelazada con la suya, a la altura del pecho buscando calor, y así los encontró el doctor que entró en la sala preguntando por los familiares de Hazar Ceyhan. Halil y Huda se levantaron y escucharon cómo a su padre le habían tenido que volver a operar.  Atendieron a aquello de que las primeras 24 horas eran las más importantes y la indicación de que uno de los dos hermanos podía pasar cinco minutos a la UCI para una breve visita. Huda y Halil se comunicaron sin hablar y ella siguió al doctor, saliendo de la sala. 

    Cuando Huda salió les informó de que su padre estaba todavía bajo los efectos de la sedación, que estaba estable y que podían irse a descansar, puesto que hasta la mañana siguiente no habría parte médico ni posibilidad de entrar en la UCI. Halil volvió a tomar de la mano a Sila para salir del hospital y buscar un taxi que los llevara a casa pero le extrañó que ella tirara de él justo antes de subir al taxi. Se la quedó mirando con el ceño fruncido en una muda pregunta. 

    - Yo no voy con vosotros, tengo habitación en un hotel - explicó Sila. 

    - ¿Qué dices? - preguntó Halil confuso. 

    - Halil, no voy a dormir en casa de tu padre. 

    Huda vino en ayuda de los dos cuando desde dentro del taxi propuso.

    - Halil, vete con ella. Mañana temprano nos llamamos. Hasta mañana Sila y gracias por todo - luego se giró al taxista y le dijo - puede arrancar. 

    Su hermano no tuvo más remedio que cerrar la puerta y volver a mirar a Sila con el ceño más fruncido aún. 

    – ¿Qué ocurre?

    – Primero, vamos a ir al hotel y vas a comer algo y luego, hablaremos – Sila hizo un gesto para que otro taxi parara y los dos se subieron. De camino al hotel de Sila no dejaron de retarse con la mirada, ni de acariciarse las manos entrelazadas. 

    La habitación de Sila en el hotel de cuatro estrellas era amplia y con cama de matrimonio. En cuanto entraron, ella fue hacia el teléfono y preguntó por el servicio de habitaciones. Tomó una carta de una mesita y empezó a pedir de todo un poco ante la atónita mirada de Halil. Cuando colgó, se giró para enfrentar su mirada de león malhumorado pero se enterneció al ver que su león también estaba agotado. 

    – Date una ducha, Halil Bey – ordenó Sila haciendo un gesto hacia el baño. 



    Sila fue a abrir la puerta para dejar pasar al camarero que empujaba un carrito con la cena. Tras despedirlo, después de haberle dado propina, levantó la tapa de una bandeja pero algo llamó su atención y se quedó inmóvil y con la tapa en el aire. El maldito Halil Bey no debía haber encontrado un albornoz y salía del baño secándose el rebelde pelo negro con una toalla, mientras que otra se había enrollado en sus caderas. Se le hizo la boca agua al ver algunas gotas surcando su pecho, atravesando su marcado vientre y llegando justo donde la toalla luchaba por no caer al suelo. 

    A Halil le llamó la atención el silencio y dejó la toalla en un cesto, se peinó con los dedos el pelo húmedo y buscó a Sila. La mirada de deseo que vio reflejada en sus verdes ojos calmó la inquietud que lo acompañaba, desde que ella había llegado al hospital. Dio gracias a Allah por no ver rastro de duda en su mirada y caminó hacia la mesa preparada para la cena. 

    – Si quieres me visto para cenar... – la puso a prueba, Halil. 

    – No hace falta, o sea, sí, yani... – Sila seguía recorriendo el trayecto de las dichosas gotas y luchando por no perder la concentración – creo que deberías acabar de secarte ¿no?

    – ¿Con la misma toalla que llevo? – preguntó Halil inocentemente. 

    – Claro... – murmuró Sila sin saber ya lo que decía pero gritando en cuanto lo vio llevarse las manos al nudo de la toalla – ¡no lo hagas! ¡Quédate quieto! O sea, siéntate a cenar, lütfen

    – ¿Has pedido postre?

    Madre mía Halil Ibrahim Ceyhan, ¿quién quiere postre estando tú aquí y medio desnudo?, pensó Sila sintiéndose culpable al momento. Recordó que el padre de Halil estaba en la UCI tras una operación de corazón y se dio una bofetada mental. Miró hacia el suelo notando el rubor en sus mejillas. No podía mirarlo y no desearlo.  

    – Sila... bana bak (mírame) – pidió Halil eligiendo algo para comer. 

    – Dentro de un momentito... - musitó Sila. 

    – Cariño, mi padre no va a mejorar por el hecho de que yo no te haga el amor esta noche. Estoy convencido de que mañana despertará para continuar su guerra personal conmigo así que no voy a dejar que se entrometa esta noche, en esta habitación...

    – Eh... yo he comido bastante en el avión así que mientras cenas, me daré una ducha fría, o sea, una ducha, o sea, offf... – Sila se metió en el cuarto de baño huyendo del atractivo de Halil. O desaparecía o se lo comía a él de cena. 

    Se miró al espejo y vio el rubor de sus mejillas. Se pasó la mano por el cuello notando su pulso acelerado y sus dedos bajaron a su escote notando su piel ardiendo por él. Durante el día, se le había pasado por la cabeza la idea de cortar con él. Estaba claro que Halil se sentía dividido y ella no quería ser el motivo de un enfrentamiento entre él y su padre, pero había sido verlo y darse cuenta de lo largas que se le habían hecho las horas sin él. Además, estaban obligados a verse cada día fueran pareja o no. Se metió en la ducha y trató de ignorar la pesadez de sus senos y la sensibilidad entre sus piernas. Maldito Halil Bey...

    Cuando salió de la ducha se puso el albornoz y se secó el pelo con el secador. Una vez su pelo estuvo razonablemente seco y medio decente salió del baño para ir a parar a los brazos de Halil. Él la empotró contra la pared y pegó su cuerpo grande y duro al de ella. Con una mano atenazó su muñeca y la llevó al lado de su cabeza, con la otra desató el cinturón del albornoz y lo abrió para descubrir la curva de su cadera y acariciarla. Halil respiraba fuerte a dos latidos de su boca. La miraba con un deseo que asustaba pero que ella necesitaba así que Sila levantó la cara para que su boca rozara la de él. Jugaron a ese juego enloquecedor mientras la mano de Halil hacía arder su espalda, prendiendo fuego a sus nalgas, y subiendo por sus costillas hasta abarcar un seno y empezar a torturarlo. Sila exhaló en forma de beso y él capturó sus labios para esbozarlos con los suyos. Los rellenó de color húmedo hasta que el pincel de su lengua empezó a crear arte dentro de la boca de ella. 

    Sila estaba viviendo el beso más sexualmente carnal de su vida y su cuerpo pedía satisfacción inmediata. Ardía entera ante las caricias de Halil y decidió tomar el mando. Con la mano que tenía libre lo empujó hacia la cama y consiguió tumbarlo en el colchón. Trepó al cuerpo excitado de él apartando la molesta toalla y se sentó sobre su miembro duro y cálido. Él la miró hechizado y se rindió a lo que ella quisiera hacerle. La dejó con el albornoz puesto pero subió sus manos grandes por el vientre de ella, hasta abarcar sus senos y masajearlos mirándola a la cara. Sila excitada era lo más bonito que sus egoístas ojos podrían ver jamás. La acarició para llevarla más al límite y ella respondió moviéndose para que él pudiera entrar en ella. Los dos cogieron aire cuando fueron uno para empezar a recorrerse; a surcar el camino sin retorno que los llevaba siempre al mismo punto, donde se quedaban solos en el universo. 

    Sila no dejó de tocarlo y Halil no paró de amarla. Se movieron juntos, aceleraron con locura y se abrazaron para sostenerse en el momento donde amanecían y atardecían en un sólo segundo. No quisieron moverse durante el descenso y sólo cuando sus corazones recuperaron el ritmo de un diapasón buscaron el refugio bajo las sábanas. 

    QUERIDA TABI. QUÉDATE CON TU TROCITO DEL CAPÍTULO. TÚ SABES CUÁL ES Y ES TODO TUYO. 


     




16 comentarios:

  1. En el amor hay que ser egoístas y ellos se merecen ser felices 😍

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  2. Puesss no me parece, que ninguno tenga q renunciar al otro. El padre tendrá q entender. Por favor y gracias 🥰😍❤️🇻🇪🏹

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  3. Hermoso capitulo como siempre
    Mil gracias 🥰🥰🥰🔥🔥🔥🔥💐💐👏👏👏

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  4. Uy.. la felicidad es tan escurridiza como para esperar a disfrutarla cuando otros decidan.

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  5. Gracias por tu relato, para un amor como el de ellos, no existen barreras.

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  6. 😬😬😬😬😬😬Porfavor! Dile a Naz como tiene que salir Yaman del baño🤪🤪🤪a ver si Seher puede controlarse si lo ve salir así, ayyy madre solo con una toalla y además con el pelo revuelto, me desmayo! CLAROOOO después de enseñarte todos mis zapatos ayer... 😁 😂 😂 Sen seviyorum 😘🤗

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  7. Menudo postre se comió Seher😋😋 espero su amor lo defiendan con todo. Gracias 😘

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  8. Cuando dos personas se aman y desean de verdad, que bonito me parece poder decir que cuando ves a esa persona, empiezas a respirar de verdad.... No quiero que su padre estropee eso. Perfecto, precioso capítulo... 🥰🥰🥰

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  9. Hay. Esa imagen saliendo de la ducha con una toalla y el pelo revuelto...madre mia...avisan que nos aproximamos al sol....o soy yo que tengo calor. Es brutal la manera de describirlo. Fan. Fan. Bravo y gracias!!!

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  10. Ufffff que capítulo ! ♥️♥️♥️🔥🔥🔥

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  11. Capítulo vibrante, apasionado y decisivo y además ilustrado con mi foto favorita. Qué más de puede pedir para terminar el día? 💜💜💜

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  12. Dios capitulasoooo. Puro 🔥 🔥 🔥

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  13. Luften!!! Si los guionistas tomasen alguna nota de tus relatos!!!!

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  14. Madre de Dios te supera dia a dia, muchisimas gracias por permitirnos disfrutar de estos capitulos, Porfa pasale algunos datos a Nas a ver si aprende, besos

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