lunes, 17 de mayo de 2021

SilHal. (Capítulo 23) Registro SafeCreative 2105087773750

    


    Sila salió aquella mañana de casa de Halil cerrando bien todo y tratando de dejar el frío de su alma dentro de aquel loft. Bajando en el ascensor, no dejaba de apretar la tarjeta de acceso como quien se aferra a un amuleto de la suerte. Entregó la tarjeta al conserje y salió a buscar un taxi. Iba hacia su casa mirando por la ventanilla sin ver nada, cuando sonó la entrada de un mensaje en su móvil. Clavó sus verdes ojos en la pantalla con la esperanza puesta en ver su nombre pero, si bien el mensaje era de él, sus palabras no la sacaron de la bruma que la rodeaba, desde que había abierto los ojos aquella mañana. 

    Halil Bey: He llegado bien. Trataré de volver a ti lo antes posible. ¿Cómo está tu brazo?

    Sila había prometido esperarlo. Había prometido tener paciencia ocultando su amor. Había prometido respetar que él no quisiera explicarle los motivos para no hacer pública su relación. Pero sus promesas no implicaban no sentir dolor. Aceptar algo no conllevaba que doliera menos. La escueta nota de Halil, que le había dado los buenos días, la había sumido en un sordo dolor con eco en su pecho. Sila debía sumar a la espera, a la paciencia y al dolor, la falta de su voz. ¿Iban a comunicarse sólo por mensaje? Sin su voz, que era lo que primero la había enamorado de él, ¿cómo aguantaría ella? 

    Decidió llamarlo y, nerviosa, contó los tonos de llamada que se acabaron agotando antes de que la voz de Halil respondiera. 

    

    Halil llevaba silenciado el móvil desde antes de subir al avión y recordó activar el volumen justo en la puerta de la casa de sus padres. Vio la llamada perdida de Sila pero el ruido de la puerta al abrirse lo hizo guardar el móvil en el bolsillo del pantalón. 

    – Hola papá – saludó Halil al hombre de pelo canoso y bigote que ocultaba sus ojos tras unas gafas ahumadas.     

    – Vaya Halil, esta vez sólo has tardado seis meses en volver. Me siento afortunado... – la ironía serpenteó entre las palabras de la reprochada bienvenida.

    – Yo también me alegro de verte – murmuró el actor a la espalda de su progenitor que ya volvía con paso cansino hacia el salón de la casa. 

    Halil entró, cerró la puerta y dejó su pequeña bolsa de viaje en la segunda habitación entrando por el pasillo, a la derecha. Se cambió las zapatillas deportivas por las pantuflas que siempre lo esperaban y fue decidido hacia la amplia sala de estar. Como siempre, sus ojos se detuvieron en la fotografía de su madre sólo lo justo para evitar emocionarse. Acabó de entrar en la sala y fue a sentarse en el sillón opuesto al de su padre. Si pensó que él dejaría de lado el periódico para empezar una conversación, se equivocaba. 

    – ¿Has venido de nuevo a rescatar a tu primo en la administración de la empresa familiar? – preguntó el Sr. Ceyhan sin apartar la mirada del Habertürk. 

    – No papá. Creo que hasta dentro de seis meses no nos toca volver a estar al borde de la bancarrota – la ironía no era patrimonio sólo de su padre, se dijo Halil. 

    – Tampoco haría falta que lo hicieras si te establecieras aquí definitivamente y asumieras la dirección de la empresa – sentenció su padre como si no hubiera oído la respuesta de Halil. 

    – Ese tema lo cerré la última vez que estuve aquí. Esperaba poder hablar contigo de algo mucho más importante que la empresa, al menos para mí. 

    – ¿De tu matrimonio con Nihan? – volvió a la carga su padre. 

    Halil sabía que no sería fácil, lo sabía, pero el autocontrol que debía esgrimir siempre al hablar con su progenitor lo agotaba. 

    – Ese tema también quedó más que cerrado, papá. Pero sí tiene que ver con una mujer, mi novia – Halil se hartó de andar con rodeos. 

    – No recuerdo haber ido a pedir la mano de ninguna mujer para ti así que llámala de otra manera – dijo su padre pasando la página del periódico.     

    Halil apretó los puños, cerró los ojos y contó hasta diez. Luego lentamente expuso. 

    – La llamo Sila. Es mi novia y, espero, futura esposa cuando decidamos dar ese paso. Y sólo he venido a comunicártelo, no a pedirte permiso, papá. 

    – Has venido a negociar. Como llevas haciendo toda tu vida. Primero con lo de ser modelo, luego con lo de ser cantante, más tarde con lo de ser actor y ahora con lo de esa mujer. El problema es que antes negociabais tú y ... – Hazar Ceyhan dejó de hablar para no mencionar a su esposa. Desde que ella no estaba, el rencor hacia su hijo se había multiplicado. Jamás dejó de defenderlo, de ponerse de su parte. Halil había sido su maldito ojo derecho. 

    Halil se levantó para salir de aquella casa evitando así faltarle el respeto a su padre. Cogió unas llaves, se cambió el calzado y salió por la puerta hacia el parque en el que Huda y él habían jugado de pequeños. Cuando llegó y se sentó en un banco la respiración seguía siendo furiosamente rápida por lo que decidió llamar a Sila. Su dulce voz lo calmaría como no podía hacerlo nada más. 


    Sila también estaba en un parque. Sus sobrinos lanzaban la pelota para que Lilah fuera corriendo a buscarla, sólo que su mascota no era aficionada a perder el tiempo de aquella manera y conseguía que fueran los niños los que acabaran yendo a por ella. Su corazón saltó con el sonido de su móvil. Se apresuró a descolgar cuando vio que era él. 

    – ¿Halil? – respondió ansiosa. 

    – Hola cariño – sonó su grave voz. 

    – ¿Dónde estás? ¿Estás bien? – preguntó Sila echándolo de menos. 

    – Estoy en casa de mi padre, Sila. En mi pueblo natal. Él es la persona a la que quería dar la noticia antes de que se enterara por periódicos, revistas, redes o vecinos...  – dijo Halil suspirando frustrado. 

    – ¿Y? – preguntó Sila, sin acabar de entender el problema, pero presintiendo que Halil luchaba contra algo más importante. 

    – Hay ciertas noticias que tratamos de darle en persona y con cuidado porque, tras lo de mi madre, estuvo enfermo del corazón. Muy enfermo, Sila – explicó Halil. 

    – Entiendo... siento lo de tu padre. ¿Está bien ahora? – a Sila algo no le cuadraba. 

    – Sí pero... mi relación con él es complicada, cariño. Según él, no he dejado de decepcionarlo y...  - se desahogó Halil sin acabar la frase. 

    Sila escuchaba al hombre que amaba pero una campanita incordiante no dejaba de sonar en su cabeza. 

    - Halil he de dejarte, estoy con mis sobrinos en el parque y... – esperó que aquello colara como excusa. 

    – Tamam cariño. Te llamo esta noche – Halil supo que tras esas dos frases faltaba un "te quiero" pero   prefería no decirlo la primera vez por teléfono. Quería hacerlo mirándola a sus preciosos ojos verdes. Miró la pantalla al no recibir respuesta de Sila y vio que la llamada se había cortado.  

    Sila había colgado cobardemente, tratando de ordenar toda la información, y la conclusión a la que llegó la golpeó  en medio del pecho como una de aquellas enormes bolas de demolición. Halil no quería que su padre se enterara de la relación... porque se avergonzaba de ella. Ella era el problema, concluyó Sila. ¿Halil temía que su padre se enterara por los medios de que tenía novia? ¿Cómo iba su padre a oponerse a que su hijo fuera feliz? Más bien temía que su padre supiera quien era su novia. 

    Trató de verse a sí misma desde la óptica del padre de Halil. Joven, de ciudad, actriz y con tatuaje. Cualquiera que indagara un poco sabría que ella vivía sola, hecho que en algunos lugares de Turquía todavía no era bien visto. Recordó el hijab de Huda y todavía le cuadró más su teoría. Trató de pasar el nudo que se le había formado en la garganta y se puso a parpadear cuando sus sobrinos se acercaron a ella. 


    Cuando Halil volvió a su casa lo esperaba otra batalla más que enfrentar. Su padre había dejado a un lado el periódico y estaba trasteando en su tablet. Levantó la mirada y abruptamente le preguntó.

    - ¿Cómo has dicho que se llamaba tu novia? 

    Halil lo miró con el ceño fruncido. 

    - ¿Para qué quieres saberlo? ¿Vas a investigarla? Yo mismo puedo hablarte de ella. Es tan preciosa por dentro como por fuera. Es generosa y cariñosa. Ama a su familia, a sus amigos y compañeros, a los animales y lo más importante, a mi. Me ama y me lo ha demostrado esperándome, aceptándome y entendiéndome. He llegado a ella tarde, pero pienso recuperar el tiempo que no hemos pasado juntos. Sólo he venido para decirte que soy feliz y quiero seguir siéndolo. Por una vez en la vida me gustaría que te alegraras por mi, papá. 

    Halil volvió a darse la vuelta para ir a su habitación. Ni siquiera había tenido que deshacer la pequeña bolsa, la cogería y volvería al aeropuerto a tomar el primer vuelo hacia Estambul. ¿Quién diablos se creía que era su padre? ¿Un titiritero manejando los hilos de su hijo como si él fuera una marioneta sin alma? Salió de su habitación y fue hacia la puerta, la abrió y entonces oyó el golpe en la sala seguido de cristales rotos. 


  

 

16 comentarios:

  1. No lo mates de un infarto! 😢Parece la novela paralela a Emanet, tampoco van a ser felices

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  2. Nooo, ésto no pinta bien abla😔😔, no nos hagas de sufrir tu también 🙏🙏😘😘

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  3. Por favor … sólo finales felices ♥️♥️♥️🔥🔥🔥

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  4. Wowowowo que feliz soy le atine a una parte pero le atine jaja 👏🔥💐

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  5. Me ha dejado los nervios de punta el capitulo de hoy, esperando ya el de mañana
    Muchas gracias como siempre
    🥰💐👏

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  6. Ya te vale abla.....me lo veia venir uffff ufff ea hoy o te digo que me gusta aunque me guste ea....😝

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  7. ....Abla... que sepas que hoy te i love tu un pizco menos... como nos haces estooo?

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  8. ufff Abla uffff nos dejas en tensión!!!!!!! pero es un capitulo buenisimo, consigues hscernos sentir así 🥰🥰🥰

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  9. Ufff NazmIsa, ufff!👟🥾🥿👠👡👢(no encuentro la chancla 🤣)

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  10. Si es que la falta de comunicación es el problema más común en las parejas, no hablar las cosas y dar otras por echo. Y por lo visto a nuestros amantes bandidos de este universo paralelo les pasa algo así.. lo del secreto de Halil, que era contarlo al papá no lo habría descubierto nunca, jajaja perpleja y ojiplatica me hayo. Jajajja como nos lías.. eres una genia.. Gracias

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  11. Sensacional como siempre. Hoy terminamos el día con un nudo en el pecho... Ganas de leer como continúa!!!

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  12. Offff, ya le dio un infarto al padre????!!! Halil no podra dejar la novela
    Me encanta!!! Y el que tiene problemas con el padre es el y no Sila

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  13. Ojú...espero una simple caída. Me dejas los nervios,nerviosos😉

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  14. Puesssss, yo no me quiero molestar, pero me hacen molestar 🙄🥰😍❤️🇻🇪🏹

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