La canción de Tarkan que empezó a sonar hizo que Selen tirara de su marido hacia la pista. Melih la siguió entre la gente hasta atraparla y empezar a moverse con ella al ritmo de "Dudu" (https://youtu.be/nnAChgbR9k4). En el reservado, no tan iluminado como la pista, Oguz (Nedim) hablaba al oído de su mujer acariciando el vientre donde crecía su hijo. Y cerca de ellos, Osman (Selim) se peleaba con su móvil, para poder hacerse un selfie con su novia en un lugar sin apenas luz. Todavía de pie e incapaz de sentarse por la emoción futbolera, Tolga comentaba las mejores jugadas con Gulderen.
Halil no dejaba de acariciar con el pulgar la mano que tenía en la suya. Eran roces lentos que daban aire a las llamas prendidas con sus miradas. Por un segundo, deseó ser libre de pasar su brazo tras la cintura de ella y estrecharla contra su pecho. Sus dedos podrían tocar una canción a lo largo de su espalda haciendo que su piel respondiera en forma de adagio apasionado. La miró, disfrazando su deseo de los demás, y la vio con los labios entreabiertos, como si a ella también le estuviera costando la vida respirar. Apretó más la mano de Sila entre las suyas y ordenó a sus propios ojos dejar de adorarla. Si la seguía contemplando se delataría, por lo que decidió pasear sus ojos por la amplia sala.
¡Maldita sea!, pensó furioso viendo aparecer en la entrada a "ojos tristes" y a Adnan (Ibo) y recordando las palabras de Tolga sobre el enamoramiento del niñato. Iba a tirar de Sila decidiendo de improviso llevársela de allí, cuando ella se soltó de su mano. ¿Llegaba Derya y ella se soltaba? La miró, dolido hasta lo más hondo, pero se encontró con su propio reflejo en los verdes iris de Sila. Su mirada le respondió igualmente dolida. No lo entendió y aun menos entendió que ella se diera la vuelta y se dirigiera a la pista de baile.
Para Sila no había pasado el tiempo desde que él le había susurrado al oído:
"Lo siento. Siento haber soltado tu mano. Y sé lo que debió dolerte porque ahora mismo lo que más temo es que seas tú quien suelte la mía... "
Halil sólo tenía que tocarla para transportarlos a ambos a un mundo privado en el que los segundos no goteaban. Su mano descansaba en el calor de la de él y la caricia escondida estaba a punto de lograr hacerla suplicar por más. Más caricias, más abrazos, más besos, más piel en su piel y más jadeos compartidos. Notaba el cuerpo sensible y ansioso por el de él. Pero se sentía castigada sin poder tocarlo, teniendo que conformarse con roces ocultos. La frustración amenazaba con arrasarla, cuando el coraje de ver que Gulderen no les quitaba la vista de encima hizo que reaccionara con rabia y rencor. Miró a Halil abrasándolo y apartó su mano de la de él, dirigiéndose luego a la pista sin ser consciente de que Derya había llegado y la había localizado yendo a bailar.
Otra vez llegaban para velarle los ojos de rojo. El infierno se le desataba dentro cuando aparecían los celos y conseguían transformar al hombre tranquilo en un auténtico salvaje. La vio alejarse de él contoneándose sobre aquellos tacones que ansiaba podérselos quitar. El vestido se le ceñía con cada paso y su melena oscilaba como un péndulo, acariciando la espalda que él suplicaba acariciar. Vio de reojo moverse a Derya hacia la pista y su cerebro estalló: NI SE TE O CU RRA.
Halil esquivó educadamente a Gulderen y fue tras Sila. Cuando llegó a la pista, se detuvo detrás de ella y la tomó del brazo. La giró hacia sí un poco más brusco de lo que habría deseado, pero la pasión vencía a la razón y estaba claro que los dos la tenían al límite. Ella volvió a soltarse de él mirándolo desafiante, y empezó a moverse entre las notas sensuales que inundaban la pista. A Halil el corazón le empezó a bombear ansia pura. Aquella mujer se le encaraba y lo ponía de rodillas. La miró desde su altura, se acercó más a ella y la siguió en aquel tortuoso baile. Sila apretaba los labios, no fueran a escapársele ruegos de caricias. Lo deseaba tanto que le dolían las manos por él. No se tocaban pero sus rostros se reflejaban el uno en el otro y sus alientos, levemente alterados, se intercambiaban.
Cada mirada mandaba un reto: tócame, bésame, respírame, pero a ninguno de los dos le gustaba ser el primero en ceder. Querían luchar, querían echarse en cara las horas pasadas separados. Deseaban culpar al otro del veneno que les recorría cuando otros los miraban. "Ella te desnuda con la mirada", recriminaba Sila. "Ese imbécil está enamorado de ti", reprochaba Halil. "Dime que me quieres", pedía Sila. "Dime que me amas", quería escuchar él. "Dejaste que me fuera", lanzó Sila. "Te fuiste con él", recordó Halil.
La batalla les estaba dejando agotados y sólo deseaban rendirse el uno al otro, por esos la negra mirada de Halil bajó a los labios de Sila y los iris jade de ella resbalaron a la sensual boca de él. Aún a dos suspiros de distancia, el beso apenas dibujado, les ardió en los labios. Sus cuerpos no paraban de rozarse, de buscarse, pero no tenían suficiente porque la distancia se les hacía infinita.
Halil volvió a mirarla brevemente y inclinó la cara hacia ella como si fuera a decirle algo al oído; su aroma lo golpeó en medio del pecho robándole la capacidad de pensar. Cerró los ojos emborrachándose y rindiendo su boca al cuello de Sila. A tan sólo un segundo de besar el punto donde latía su pulso, alguien apartó a Halil de Sila y le susurró al oído:
- Paparazzis del "Fanatik", Halil. O te apartas de ella o te la llevas, amigo - le advirtió Melih.
Halil se separó de Sila echándola de menos al instante pero cuando se giró y vio a los fotógrafos no se lo pensó dos veces. La miró a los confusos ojos, la tomó de la mano y, esquivando a todo el mundo, avanzó con ella hacia la salida de atrás. Pasaron por un pasillo algo más iluminado que la sala de la que escapaban y llegaron a la calle lateral.
- ¿Qué pasa? - preguntó Sila mirándolo enfadada.
- Ven conmigo - ordenó Halil sin soltarla.
Cuando llegaban al aparcamiento, Halil sacó el mando del coche de sus vaqueros y abrió las puertas.
- Entra - volvió a ordenar.
- No - se plantó Sila sin meterse en el coche.
- Hay paparazzis, Sila - la advirtió él con un ruego en sus negros ojos.
Sila lo miró durante un par de segundos pero finalmente accedió y entró en el coche. Sin mirarlo se puso el cinturón de seguridad y miró al frente con gesto obstinado.
Halil arrancó y tomó el camino que llevaba a su ático. Se había acabado la espera.
- No sé por qué me has sacado de la discoteca como un neandertal. Podías haberme dejado en el local e irte tú solo - se desahogó Sila.
- ¿En serio? ¿Preferías quedarte con ojos tristes? - preguntó Halil.
- ¿Con quién?
Halil no quiso que Sila lo tuviera por un demonio celoso y respondió.
- Da igual. Supuse que querrías venir conmigo. Creí que me habrías echado de menos tanto como yo a ti. ¿Te llevo a tu casa o a la discoteca?
El silencio cayó entre ellos haciendo que la respuesta de Sila se hiciera eterna para Halil.
– Que haya aceptado tus condiciones no significa que duelan menos, Halil – dijo Sila en voy muy baja.
– ¡Maldita sea, Sila! ¿Te crees que no lo sé? – casi gritó Halil enfadado consigo mismo.
Como ella no había contestado él había seguido su camino hacia su casa rezando para que ella no le pidiera que diera la vuelta. Entró en su edificio y aparcó en su plaza. Aferró el volante con fuerza y sin mirarla para no caer en la tentación se arriesgó a explicar.
– Cuando el rodaje pare durante unos días a mediados de mes, me iré para arreglarlo todo. Luego no habrá nada que nos impida decir que estamos juntos. Si es que todavía quieres que estemos juntos – decir la última frase por poco lo mata.
Sila tomó aire intentando apartar celos, inseguridades y malos entendidos y giró hacia él en su asiento. Su perfecto perfil mostraba el ceño fruncido, los labios tensos y el mentón cubierto de barba apretado. Quiso suavizar sus rasgos y acercó la mano para acariciar su cara pero él se la agarró al vuelo, evitando que lo tocara. Todavía incapaz de mirarla preguntó.
– ¿Qué quieres hacer Sila?
– Quiero estar contigo, es lo que siempre he querido, Halil, sólo que cuando te amaba en mis sueños... no era tan complicado – rió con tristeza – La alternativa de estar separados...
A Halil el corazón le había tropezado en el pecho al oírla decir que lo amaba. La miró incrédulo queriendo abrazarla y mantenerla entre sus brazos para siempre, pero recordó a tiempo dónde estaban.
– Sal. Vamos a mi casa – pidió saliendo del coche y esperando para tomarla de la mano y arrastrarla hacia el ascensor.
Sila sonrió pensando que parecía que estaba en el rodaje escuchando a Yaman. Madre mía, que mandón estaba... pero lo siguió. Lo seguiría a donde él le pidiera y lo esperaría el tiempo que hiciera falta. Otros siete años si era necesario.
Era la segunda vez que se encontraban a solas en un ascensor. Pero, a diferencia de la primera, Sila no se refugió en la esquina ni él le dio la espalda tratando de obviar su perfume. Por el contrario, Halil la empotró contra la cabina para claudicar finalmente y besarla con la boca abierta sediento de su sabor. Sila se abrazó a su cuello y respondió a su asalto entregándole sus labios a cambio de los de él. Pegaron sus cuerpos como no habían podido hacerlo en la discoteca sintiendo él su cálida dulzura y ella su dura erección. Halil la acercaba por las caderas para que ella supiera cómo lo ponía y ella se movía sinuosa buscándolo.
Halil dio las gracias por tener acceso directo a su loft, bajó la mano por la pierna de Sila hasta llegar tras su rodilla y la aferró para subírsela hasta la cadera y sujetarla allí. El vestido se enrolló convenientemente y Halil se encajó más entre sus piernas. Tuvieron que alternar los besos con poder respirar pero no les importó demasiado. Respirar, besarse y tocarse era lo prioritario para seguir vivos así que empezaron a hacerse el amor hasta oír el ding seguido de las puertas abriéndose.
Halil acabó de subir a Sila a su cuerpo y ella se abrazó a él enterrando la cara en su fuerte cuello. Olió su aroma a Hugo Boss y lo mordisqueó como si fuera una vampira en busca de alimento. Notó a Halil estremecerse y se recordó morderlo más a menudo. Halil llegó hasta el sofá y decidió que no necesitaban la cama, se necesitaban más el uno al otro. Se sentó y echó la cabeza hacia atrás porque Sila no dejaba de besarlo en el cuello y aquello le gustaba demasiado. Llevó las manos a los muslos de Sila y los acarició hacia las rodillas; luego las subió enrollando el enloquecedor vestido en la cintura de ella. La caricia pareció gustarle a juzgar por el mordisco que recibió.
Sila mordía y inspiraba notando las manos grandes y calientes de Halil pasar por su vientre y subir por su estómago, dejando un rastro de piel ardiente. Cuando los dedos de él llegaron a sus senos ella sacó la lengua para jugar con su oreja. Jadeó al notar que su escote cedía ante las manos de él y se mordió el labio inferior cuando sus pechos empezaron a recibir amorosos besos. Su barba acentuaba el placer que sus labios le regalaban y Sila sólo pudo sujetarlo contra ella acariciando con sus dedos el espeso pelo de Halil.
Los dientes de Halil también sabían morder suave y sus pezones se endurecieron más entre sus labios. Sila creyó que se volvería loca de necesidad por lo que adelantó sus caderas para sentirlo y moverse contra él. Madre mía, pensó, Halil estaba más que preparado y ella no aguantaba más. Dejó de acariciar su pelo y bajó las manos a sus anchos hombros para pasar a los botones de su camisa y desabrocharlos destapando su fuerte y firme pecho.
Él volvió a estremecerse al tener las manos de Sila en su abdomen bajando inexorables hacia la cintura de sus vaqueros. Acarició su espalda y le bajó la cremallera del vestido arando levemente su espalda con sus fuertes dedos. Por delante el vestido acabó de caer olvidado entre los cuerpos de los dos. Halil y Sila se buscaron entonces con la mirada para intercambiar deseo y pasión. Luego volvieron a besarse con desespero, mientras las manos de Sila desabrochaban sus vaqueros liberando su miembro y las manos de Halil rompían el lateral de la ropa interior de Sila para tenerla desnuda sobre él. Se suspiraron entre besos cuando ella se elevó y volvió a bajar para acogerlo dentro de su cuerpo. Halil la colocó y la penetró hasta el fondo aferrado a sus caderas.
Por fin, pensaron los dos. Se movieron buscándose sin descanso en un ir y venir intenso que les aceleró la respiración y los latidos. Con sus cuerpos reflejando las luces de Estambul, que los espiaban por el ventanal, se hicieron el amor entre besos interminables, vaivenes suavemente violentos y caricias que se tatuaban la piel. Sila sintió el éxtasis llegar y recorrerla por entero, luego Halil se tensó y se dejó ir sintiendo su orgasmo mezclarse con el de ella.
Recuperaron el aliento con las frentes unidas y acariciándose mimosamente con la nariz. Halil recuperó su camisa y se la pasó por los hombros a Sila para luego encerrarla de nuevo entre sus brazos. Soñaron juntos y, horas más tarde, el sol de Estambul los descubrió amándose de nuevo...
GRACIAS COMO SIEMPRE POR LLEGAR HASTA AQUÍ CONMIGO 😍. ESTA "ESPÍA DE RODAJES" ES POSIBLE QUE MAÑANA MIÉRCOLES LO TENGA COMPLICADO PARA COLARSE EN EL SET PERO INTENTARÁ HACERLO EL JUEVES. AUNQUE TENGA QUE PONERME EL PELUQUÍN DE CENGER PARA PASAR DESAPERCIBIDA. GRACIAS OTRA VEZ.

Me tienes super enganchada a está pareja, deseando la continuación 🥰🥰😘😘
ResponderEliminarImpresionante cómo siempre, o mejor que nunca. Gracias por el esfuerzo. 🥰😘
ResponderEliminarAmoooooo❤️❤️❤️❤️
ResponderEliminarBuaaaa, que enganche tengo. Como me prestaría que fuera verdad y que fueran pareja.
ResponderEliminarBufff!!! On fire!!! He podido escuchar el tronar de ambos corazones....genial!!!
ResponderEliminarNo hay palabras nuevas para agradecer y decir lo que nos haces sentir con tus relatos. Así que me repetiré, gracias, gracias y aqui siempre deseando volver a leerte.
ResponderEliminarGracias a ti, pena que mañana no pueda ser, pero esperaremos ansiosas al próximo capitulo.
ResponderEliminarY este, que decir, pasión, amor y desenfreno, acompañado de un porqué no puede mostrarla como su novia, pues una pura bomba de capitulo. Eres muy buena Ablacin 🥰🥰🥰
Ayyy abla, aquí te esperamos, Jajajajajajaja, esto está, demasiado bueno e interesante. Todavía sigo con la intriga 😍🥰❤️🇻🇪🏹
ResponderEliminarComo siempre mil gracias,no tengo mas palabras que esas
ResponderEliminar��������������������������
Halil creo tiene una conversación pendiente con su familia (eso pienso yo).
ResponderEliminarMe encanta cómo la tapa siempre . Gracias 😘
Precioso Isa, como siempre, cada vez más sumergida en la historia, y muerta de curiosidad del porqué Halil lo “necesita” mantener en secreto, tengo mis teorías🤔🤔🤔....pero 🤪🤪🤪
ResponderEliminarTe felicito somos varias las que estamos fascinada con esta historia, respeto el Siguuente.
ResponderEliminarSi muero de ansiedad culpar a isa como voy a sobrevivir hasta el jueves sin mi dosis 😣...ufff ese elevador y discoteca hechando humo y yo con ellos te quiero ablacim gracias siempre💐💐💐🔥
ResponderEliminarProhibido morirse a no ser que sea de amor! 😘
EliminarGracias querida por compartir tus maravillosos relatos.
ResponderEliminarGracias y más gracias x tanto 😘
ResponderEliminarÚltimamente se está volviendo mi momento favorito del día meterme en la cama y leer tu capítulo.
ResponderEliminarGracias 💜💜💜
Me encanta....dios cada día espero uno nuevo....muchas gracias
ResponderEliminarOffff me encanta, estoy completamente enganchada!!!
ResponderEliminarGracias!!!
Joer, si en verdad esto no estuviese pasando, y Sila y Halil llegasen a leer esto, yo creo que se bajan de su vida y se suben a esta.. yo lo haría.. bravo!!!
ResponderEliminarUsaré tu palabra y las d Andreina...TRE MEN DO quiero más... por favor y gracias 😅😂😂
ResponderEliminarPuro fuego
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