– Tenemos que hablar – había escrito Halil.
Sila se despertó y lo primero que hizo fue coger su móvil de la mesita de noche. Notaba los ojos doloridos, de haberse quedado dormida llorando, y con el frío mensaje de Halil el dolor se extendió hacia su pecho hasta entrar en su corazón. No se lo pensó dos veces y respondió rencorosa.
– Como mensaje de buenos días te ha quedado perfecto. Buenos días – escribió y mandó Sila antes de irse directa a la ducha. Con un poco de suerte el agua se llevaría las pesadillas de la noche, las lágrimas y desharía el nudo de su pecho.
Halil estaba sentado en el taburete de su cocina con una taza de café en una mano, su frente apoyada en la otra y la mirada perdida en el horizonte de Estambul. A penas había dormido pensando en ella y en cómo pedirle disculpas. Al final, con la mente nublada por la falta de sueño había enviado tres palabras no muy meditadas. Su móvil vibró y llamó la atención de sus ojos negros. Lo tomó y leyó el buenos días de Sila. La frase que iba antes era una perfecta patada a su inútil manera de comunicarse, cuando se trataba de ella. Eres idiota Halil Ibo Ceyhan, se dijo cerrando los ojos. Un idiota enamorado que no iba a tirar la toalla, eso sí.
– Buenos días mi amor. ¿Podemos vernos? Tengo que disculparme contigo y rogar que me perdones (por favor, borra mi primer mensaje, el bueno es éste) – envió Halil cruzando los dedos.
10 minutos, 20 minutos, 30 minutos y llegó la respuesta de ella.
– Tengo el día completo. Tú hiciste tus planes, yo hice los míos. Ya nos veremos mañana.
Ufff, pensó Halil, su ángel se lo iba a poner difícil. Estaba claro que no sólo le había dolido que apartara su mano de la de ella, también sabía lo del fútbol y había decidido hacer planes con las chicas. Pero él sabía por Osman que ellas acabarían la noche cenando y luego yendo a una discoteca y, si hacía falta, él arrastraría a sus amigos a esa discoteca...
– ¿Estás lista Sila? – preguntó su hermana Anil desde la puerta de su apartamento.
Sila estaba preparando la ropa de la tarde porque, en cuanto volviera del spa, se arreglaría para la salida de compras con las chicas. Cuando cerró el armario, sus ojos fueron sin su permiso hacia la foto de Halil que presidía su mesita de noche desde hacía años. Lo miró enfadada y le dijo.
– Eras menos complicado en mis sueños, Halil Bey.
Luego salió de su habitación yendo hacia su hermana.
– Ya estoy, estaba dejando todo preparado para la tarde – explicó Sila cogiendo su bolso.
– ¿Has quedado con mi cuñado? – preguntó sonriendo Anil saliendo.
– Tu casi ex cuñado ha quedado para ver el fútbol, así que las chicas hemos quedado para ir de compras para el bebé de Oguz y Aras – dijo Sila cerrando con llave su piso.
– Por Allah Sila, ¿vas a cortar con él sólo porque ha quedado para ver un partido de fútbol con sus amigos? Eres un poco exagerada hermana – se escandalizó Anil.
– No es por eso... ayer... – empezó Sila entrando en su coche y poniéndose el cinturón.
– Anne me contó lo de que no queríais que nadie supiera que estabais juntos ¿viene por ahí la cosa? – se interesó Anil.
– Abla, es él quien tiene un motivo para ocultar nuestra relación. Ayer, en el rodaje, estaba cansada y ocurrió algo que me hirió mucho y luego me puse celosa y... – Sila calló y giró en un cruce.
– Tienes que ser sincera con él o lo de "ex cuñado" acabará siendo verdad – la aconsejó Anil.
– Sólo si él cortara conmigo. Aun estando enfadada, me muero por verlo y por estar con él, pero pienso aguantar hasta mañana. Yo también tengo mi orgullo ¿sabes? – zanjó Sila la conversación.
Halil estaba revisando el catálogo que le había hecho llegar su amigo Ferruh Karakasli de su última colección. Miraba con ojo crítico sus propias fotos posando, cuando sonó su móvil. El corazón se le saltó un par de latidos pensando que podía ser Sila por lo que casi se le cae de las manos el chisme cuando descolgó.
– ¿Efendim? (diga) – dijo impaciente.
– Si llego a saber las ganas que tenías de hablar conmigo te llamo antes, abi – bromeó el actor.
– Günaydin Melih ¿qué haces tocándome las narices tan temprano? – preguntó Halil pasándose la mano por la nuca.
– Anoche me pareció que necesitabas liberar tensión y, como siempre me andas recomendando lo del tiro con arco, me he dicho: llama a Halil. Además, mi mujer me ha abandonado por una sesión de spa.
Sí, la mía también, pensó Halil. No le iría mal distraerse con su amigo para hacer que las horas se le pasaran más rápido. Sin ella, sin verla, se le hacían eternas.
Llegaron al club y Halil pidió su equipo habitual y uno para Melih. Luego salieron al campo y eligieron las dianas que utilizarían. Iba a tomar una flecha, para mostrarle a Melih cómo se hacía, cuando le llegó la inspiración. Se sacó el móvil del bolsillo trasero de sus vaqueros y buscó el contacto de ella para escribir.
– Hola cariño. Estoy con Melih en el club de tiro y al ir a tomar una flecha me he acordado del momento exacto en el que me enamoré de ti. Fue en el ascensor de Karamel, donde tu aroma me llegó como una flecha certera. Luego ya entraste en el despacho de Naz y ahí caí del todo. Te echo de menos.
Halil volvió a guardar su móvil y, ya con una sonrisa, volvió a tomar la flecha para empezar a dar lecciones a su amigo y compañero.
Sila acababa de enrollarse la toalla alrededor del cuerpo, y estaba por dejar los vestuarios con Zeynep y Anil, cuando oyó bajito el tono de mensaje recibido. Se quedó unos segundos mirando la taquilla decidiendo si lo leía o si no y, finalmente, abrió y buscó su móvil. Era un mensaje de él y, era tan romántico, que su helado corazón se deshizo un poquito. Un poquito pero no del todo. Decidió hacerlo esperar por su respuesta, volviendo a dejar el móvil en la taquilla. Cuando se giró hacia su hermana y su amiga, una sonrisa volvía a vestir su cara.
Al cabo de cinco minutos estaban las tres estiradas en unas piedras de superficie caliente de las cuales milagrosamente salía música relajante. Tenían puesta una mascarilla por lo que no podían hablar sin cuartear el tratamiento. El silencio le trajo a Sila el recuerdo del momento en el que ella se enamoró de Halil. Estaba estirada en su cama, después de haber estado estudiando toda la tarde y había decidido relajarse escuchando música. El locutor puso una canción y la gravedad de la voz del cantante se le enroscó en el pecho. Sus latidos se acompasaron a las notas de la canción y aguardó a que acabara para apuntar el nombre del artista. Se levantó como una loca para abrir google y poner su nombre y entonces lo vio. La primera imagen de Halil Ibrahim Ceyhan era de una entrevista con motivo de haber quedado finalista en el Best Model of Turkey de 2007 y haber sido reconocido como modelo más prometedor.
Sus ojos de mirada oscura, su sonrisa tímida y su forma felina de moverse impactaron a una joven Sila, que se pasó el resto de aquella tarde buscando todas las imágenes y vídeos que pudo. Su amor platónico cantaba conquistando, desfilaba seduciendo y actuaba enamorando. Y así se fue a dormir ella aquel día, enamorada perdida de Halil Ibrahim Ceyhan.
Haber estado toda la sesión de SPA pensando en él hizo que, al salir del recinto, buscara su móvil para mandarle un mensaje, pero vio que tenía mensajes por leer en el grupo "Emanet Aile" y uno de ellos la hizo cambiar de opinión. Era una foto de Gulderen con la camiseta del Fenerbasçe en la que se la veía perfectamente peinada y maquillada. Bajo la foto había escrito: "preparada para una tarde de fútbol con mis amigos". Sila se recordó que no tenía motivos para estar celosa, pero sólo de pensar que ella estaría con él... la ponía furiosa. Halil en ningún momento le había preguntado si prefería ver el partido con ellos, simplemente había aceptado sin contar con ella. Guardó su móvil en el bolso, tiró de su experiencia como actriz y, con una sonrisa superpuesta a su tristeza, fue hacia su coche donde la esperaban Anil y Zeynep.
Melih había perdido la cuenta de las veces que su amigo había cogido el móvil para comprobar si tenía algún mensaje. Estaban en el restaurante del club de tiro esperando a Tolga (Ziyah) para comer juntos y, mientras esperaban, tocó el tema que claramente preocupaba a Halil.
- ¿Sigue enfadada?
- Esta mañana me dio calabazas y no ha contestado a mi mensaje de hace un rato ... así que supongo que sigue enfadada - respondió Halil pasando su índice por el borde de la copa del agua.
- ¿Qué vas a hacer para que te perdone? - se interesó Melih.
- Volveré a mandarle un mensaje romántico y me presentaré en la discoteca a la que van esta noche. Allí me encomendaré a Allah y que Sila haga conmigo lo que quiera - respondió Halil antes de beber para hacer bajar el maldito nudo de su garganta. El silencio y la distancia con Sila lo estaban asfixiando.
- A la discoteca iremos todos así que no estarás sólo, amigo - le dijo Melih mostrándole un puño en solidaridad.
Tolga llegó a la comida vestido con la camiseta del Fenerbasçe y rezumando emoción por el derby. Cuando se sentó y los tres pidideron preguntó a Mehli.
- ¿Qué tal las lecciones de tiro, Melih? ¿Has acertado alguna? - y miró a Halil.
- Sí, pero en la de los que tiraban al lado - confesó Melih divertido.
A los tres les sonó el móvil con notificación de mensaje pero el más rápido fue Tolga al enseñar la foto de Gulderen.
- ¡Oh! Mirad que foto ha subido Gulderen. Una guapa seguidora del mismo equipo que yo - sonrió Tolga enviando un emoji que simulaba chocar las manos con ella - por cierto Halil, creo que le gustas bastante.
Halil levantó la vista de su plato y miró a su compañero con el ceño fruncido.
– ¿Cómo?
- A Gulderen. Creo que está enamorada de ti y por eso viene esta tarde, aunque no dudo que también sea futbolera claro – explicó Tolga sin dejar de sonreír.
- No creo Tolga. De todas maneras, yo sólo la veo como una compañera – aclaró Halil incómodo.
- ¡Oh! Pues otro que creo que también está enamorado es Derya. Le gusta Sila y hacen muy buena pareja. Ayer mismo se fueron juntos del set... – dijo Tolga parpadeando imitando a un enamorado.
Halil trató con todas sus fuerzas de disimular pero su puño ceñía peligrosamente la copa y sus dientes se habían apretado. Melih detectó los ya conocidos celos de Halil y dijo.
- Tolga... no trates de hacer de casamentero entre Sila y Derya... podría ser perjudicial para tu salud, amigo.
– ¿Por qué? ¿Tiene novio? – preguntó inocentemente Tolga.
Halil odiaba esa pregunta. La odiaba. ¿Por qué diablos todo el mundo quería saber si Sila tenía novio? Lo tenía, maldita sea, y estaba deseando gritárselo a todos.
– Tolga, no digas nada pero creo que Sila sí tiene novio y, al parecer, es un tío muy celoso.
Halil giró la cara hacia su amigo y lo avisó con la mirada de que no se pasara. Luego, una vez acabada la comida, se excusó y buscó un lugar alejado para llamar a Sila. Ella no respondió y él volvió a mandarle un mensaje.
– Sólo llamaba para escuchar tu voz – y le dio a enviar. Luego se le ocurrió algo y buscó un audio en el que cantaba "kaybettim" a capella. Se lo mandó junto con otro mensaje.
– Te mando este audio, no porque sea yo quien canta, si no porque sonaba la primera vez que nos besamos.
Sila dejó que su hermana bajara del coche en la puerta del restaurante y fue a aparcar unos metros más allá. Quería estar sola porque había oido la señal de llamada y luego de dos mensajes recibidos, y no quería testigos si decidía llamarlo. Eso si la llamada era de él, claro. Sí, era de él. El primer mensaje la emocionó y el segundo hizo que lo echara de menos terriblemente. La voz de Halil trajo de nuevo a sus labios su primer beso y cerró los ojos para seguir sintiéndose besada por él. Cuando la nota de audio acabó, abrió los ojos, se secó las lágrimas intentando que no se le corriera el rímel y escribió su respuesta.
– He recibido tu beso en forma de canción. Yo también te echo de menos – y le dio a enviar.
Los gritos, los goles cantados, la televisión a todo volumen hicieron que Halil tardara en darse cuenta de que había recibido un mensaje. Cuando cogió su móvil para encargar las pizzas lo vio y se apresuró a abrirlo. ¡Sí! Poco importaba que su equipo hubiera perdido el derby, Sila lo extrañaba y en una o dos horas se encontraría con ella. Podría disculparse, podrían aclarar los malos entendidos del día anterior y... frena, frena, Halil, se dijo. Sólo pensar en pasar la noche juntos de nuevo lo llenaba de impaciente deseo. No le mandó respuesta, quiso sorprenderla en persona.
Después del comentario de Tolga, Halil se había pasado la tarde esquivando educadamente a Gulderen, por si acaso hubiera algo de verdad en su sospecha. Ahora, después del mensaje de Sila, se relajó y trató de disfrutar de la cena entre amigos y no le importó que Gulderen se sentara a su lado. Tan feliz estaba que no se dio cuenta de las fotos que alguien hizo y que subió al grupo de Emanet Aile. Acabada la cena no veía la hora de ir a la discoteca a reencontrarse con su ángel.
En la puerta del restaurante, las chicas se pusieron de acuerdo y se repartieron entre los coches para ir a la discoteca. Minutos más tarde llegaban al local de moda y se dejaban llevar por el ritmo pegadizo que sonaba en aquel momento. Sila se había puesto un entallado vestido negro de tirantes, taconazos de aguja y se había recogido el pelo en una coleta muy alta. Llevaba un pequeño bolso del que sacó el móvil al llegar al reservado con la secreta ilusión de que él hubiera contestado su mensaje. Ningún mensaje de Halil pero fotos en Emanet Aile. Con razón no le había contestado el mensaje, estaba muy ocupado sonriendo a Gulderen como un idiota. Apagó el móvil, lo metió en el bolso y se fue hacia la barra. No le gustaba especialmente el alcohol, pero se pidió un combinado que hizo levantar las cejas a Selen (novia de Osman). Le dio un sorbo y frunció los labios ante el sabor diciéndose que quizás el alcohol sirviera como antídoto para los celos.
Halil y los demás llegaron al céntrico local media hora más tarde y les alegró no ver paparazzis en la puerta. Cruzaron un pasillo iluminado y se pararon en la puerta de la amplia sala rodeada de barras y de reservados con mesas y butacas. Al fondo una vidriera daba paso a un jardín interior iluminado por cientos de pequeñas bombillas. Gulderen miró por la sala y cuando divisó a las chicas se agarró al brazo de Halil y exclamó.
– ¡Allí están todas!
Halil miró hacia donde Gulderen señalaba, buscando sólo los ojos verdes de la mujer que le había robado el corazón. Y los encontró. Los encontró llenos de fuego de color jade dirigido a él. Su ángel no tenía nada de angelical aquella noche. Con aquel vestido negro más bien parecía una hechicera que no le estaba deseando precisamente nada bueno. Tan pendiente estaba de ella, que tardó en darse cuenta de que alguien se le había aferrado al brazo. Se soltó en cuanto se dio cuenta pero entendió que el daño ya estaba hecho. Su novia había levantado la cara despreciándolo como una reina y había girado sobre sí misma, ofreciéndole a él la vista de su hermosa espalda desnuda y su perfecto trasero.
Sila echaba humo. Como al maldito Halil Bey se le ocurriera acercarse le iba a derramar encima el segundo combinado que se había pedido. El malnacido estaba tremendo todo de negro. Habían coincidido ambos en el vestuario, pensó irónica. Lo había visto llegar con aquellos vaqueros negros y la camisa negra con tres botones desabrochados, insinuando el pecho donde ella sabía que se dormía tan bien. Llevaba el pelo humedecido, pero no peinado como su personaje de Emanet, si no revuelto como un salvaje. Los ojos azabaches habían brillado al verla y los suyos verdes le habían respondido, pero ver a Gulderen aferrarse a él había vuelto a sumir su corazón en hielo.
Sila se apoyó entonces contra la pared para verlos llegar. Melih, Osman y Ozgu se acercaron a saludar a sus parejas, Tolga se sentó en una butaca y Halil caminó seguro de sí mismo hacia ella. Se detuvo a poca distancia, sin apartar sus ojos de los de la explosiva mujer que le calentaba la sangre sólo con mirarlo. La repasó de arriba a abajo empezando por su esbelto y narcotizante cuello, luego sus ojos pararon en su escote, cuyo abismo sus labios ya ansiaban besar, siguieron recorriendo sus curvas y murieron de deseo en sus piernas. Había ladeado la cabeza para hacer más evidente que la estaba escaneando a placer. Sila respondió apretando los labios pero incendiando el cuerpo de Halil a base de llamas verdes. Dejó escapar su deseo por su pelo rebelde, sus ojos oscuros, su nariz perfecta, su barba recortada, que escondía unos labios traviesos, su fuerte cuello, su pecho marcado... supo que deteniéndose en sus caderas lo estaba provocando más allá de todos los límites pero eso no la detuvo. Deslizó la mirada hacia sus zapatos y la volvió a subir lentamente hasta perecer de anhelo en sus pestañas largas y espesas.
Halil notaba los vaqueros apretados e incómodos por culpa de ella y ella se notaba la piel caliente y sensible por culpa de él. Aquella noche acabaría con los dos bajos las sábanas de Halil y los dos lo sabían. Enfadados o no, perdonados o no, iban a hacerse el amor con desesperación.
Halil se apoyó en la pared y, aprovechando la oscuridad, acercó su mano a la de Sila. Sus dedos se enredaron en los de ella hasta conseguir encajarlos y unir sus palmas calientes. Luego cerró los dedos aun más, para impedir que ella se soltara y porque tenerla cogida de la mano así le tranquilizaba el alma. Bajó su cara hacia el cuello de ella para poder susurrarle al oido.
– Lo siento. Siento haberte soltado la mano. Y sé lo que debió dolerte porque ahora mismo lo que más temo es que seas tú quien suelte la mía...

Ojalá sea así. Y ojalá Emanet fuera así. Aunque hay que reconocerle a la loca de Nazmiye que hace con nosotras que quiere. Pero esta historia paralela me tiene enganchada.😍
ResponderEliminarAsí te quiero y no se te ocurra despegarte 😘
EliminarPortava tot el cap de setmana esperant-lo. Me tienes más engañada que la serie!! Et prefereixo a tu cent mil vegades que no pas a la Nazmiye😍😍.
ResponderEliminarM’encanta la història i estic súper intrigada per saber el secret que amaga en Halil🤔🤔🤔
Gràcies amiga! Els vostres ànims, la meva inspiració! Una abraçada!
EliminarIsaaaa.... engañada noooooo enganchada!!! DICHOSO CORRECTOR 😱😱😱😱🤦♀️🤦♀️🤦♀️🤦♀️🤦♀️
ResponderEliminarufffff Ablacin Uffff deseando ya leer el próximo capitulo. Que intenso este...🥰🥰🥰
ResponderEliminarCreo que la discoteca acaba en llamas... Mil Gracias Ablacim!
EliminarGenial,
ResponderEliminarOhhh las discotecas...y en que compañía 🥰🥰 me encanta🌬💋
ResponderEliminarRinconcitos oscuros para que te acaricie la música y alguien más...
EliminarAy mi madre! Lo que nos espera mañana! 😏😏😏
ResponderEliminarLa previsión es de calor... 🥰
EliminarLa previsión es de calor... 🥰
EliminarMe encanta, esperando a mañana
ResponderEliminarQue se la suelte para q aprenda, yo no me quiero molestar, pero me hacen molestar 🥰😍❤️🇻🇪🏹
ResponderEliminarTe quiero! ❤️
EliminarMe tienes esperando el proximo capitulo
ResponderEliminarExcelente me encanta🥰🥰🥰🥰🔥🔥🔥
Muchas gracias!
EliminarAblacim ahora mismo que se aparten de todos y bailen sexymente ufff que calor tengo....💐💐💐🔥🔥
ResponderEliminarTú dame ideas... tú dame ideas...😘
EliminarUyyy estuvo excelente, pero el siguiente promete. Gracias por este relato fantástico 🤗
ResponderEliminarGracias 🥰
EliminarExcelente estoy esperando que exploten los fuegos artificiales y se que no tardaremos nada jaja 😁😁
ResponderEliminarTú no serás valenciana no? Lo digo por lo de los fuegos artificiales. 🤔
EliminarLa historia atrapa, es fresca, divertida, romántica y tu tienes mucho talento para pasar tus ideas al teclado de la forma en que lo haces.
ResponderEliminarGracias!!!
Apa! Al suelo que voy desmayada! Gracias Gema!
EliminarAmiga entonces Bruto Yaman y Bruto Halil ??? 😂🤣 Brutos, enamorados y apasionados... 💖
ResponderEliminarLos dos están enamorados de verdad por primera vez en la vida... los dos acarrean miedo a perder lo que aman... ❤️
ResponderEliminarEsos dos no llegan a las sabanas de Halil, antes se incendian ellos.. tu si que sabes engsncharnos.. tanto rn las peleas, malos entendidos, aprender a amar.. como en la pasion carnal.. esperando con ansia la continuacion.
ResponderEliminarPuro fuego!! Me encanta... Y nos quedamos con las ganas de mas
ResponderEliminarAmo esta historia es lo más ♥️♥️♥️
ResponderEliminarNecesitan un apartado en esa discoteca ya. Estallan en deseo cada vez que se ven o se piensan. Maravilloso. Gracias 😘
ResponderEliminarDios. Esto es fuego.. que maravilla!!! Gracias!!
ResponderEliminarPedazo de frase final!!!🌡🌡🌡🌡
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