Cuando Halil y Sila llegaron esa mañana al set principal de Emanet les informaron que se trasladaban al Belgrad Forest, uno de los parques más grandes y bonitos de Estambul. Debían grabar las escenas de Yusuf medio congelado en el bosque mientras Seher y Yaman lo buscaban.
– Halil, puedes ir conduciendo y que Sila vaya contigo. Haremos paradas en el camino para grabar la escena con el camión congelador y luego la llegada en coche al bosque. Allí os tocará correr así que espero hayáis dormido bien – lanzó su discurso Serkan dejando en manos de sus protagonistas si querían o no estar a solas...
Halil pensó que precisamente bien no había dormido. La noche pasada había tenido algo de fiebre y, a pesar de haberse acostado temprano, el sueño lo había eludido. Recostado en el cabezal de su cama y tapado hasta la barbilla había estado viendo fotos en instagram. Su amigo y compañero Melih (Ali) no dejaba de subir videos de sus travesías en bici y la música que los acompañaba era de lo más variada. Osman parecía que vivía en el gimnasio a juzgar por todas las fotos que ponía entrenando. Sonrió. Bueno también tenía tiempo para su novia y el perrito al que solían disfrazar. Intentó no entrar en el de ella pero la fiebre hizo que su resistencia menguara y echándole la culpa al termómetro la buscó. Esta vez se fijó más en la mascota de Sila. Era toda una casualidad que el nombre de la perra fuera el suyo al revés, pensó Halil frunciendo el ceño.
La perra era en un encanto que siempre llevaba la lengua colgando pero quien secuestraba su mirada y hacía que no pudiera apartar los ojos de la pantalla era la dueña de Lilah. Se la veía feliz posando con su mascota y esa felicidad a él le derretía los huesos.
– Sé que te gusta conducir pero tienes mala cara. Si no te encuentras bien lo llevo yo – dijo Sila sacándolo de su ensoñación.
– ¿Cómo sabes que me gusta conducir? – preguntó Halil entrecerrando los ojos.
– No sé, lo debo de haber leído en alguna parte. Espera aquí – y Sila huyó de él y de sus preguntas comprometidas para ir a buscar café para los dos.
Cuando volvió Halil ya estaba sentado en el asiento del copiloto por lo que ella entendió que ciertamente no se encontraba bien. Se montó tras el volante y le pasó un café a él.
– A ver, mírame - y sin pensarlo puso la mano en la frente de él en cuanto se giró hacia ella. Los ojos de ambos quedaron alarmantemente cerca y sus labios tentadoramente próximos. Entre ellos flotó durante unos segundos la fantasía de un beso, pero una de las caravanas pasó cerca del mercedes diluyendo el momento. Sila apartó lentamente su mano de la frente de él y sin abandonar sus ojos de ónice le susurró:
– Estás ardiendo...
Halil asintió con el frescor de la mano de Sila todavía en su piel. Estaba ardiendo, efectivamente. Por ella.
– Deberíamos avisar y tú irte a casa. No estás bien y ya has oído que nos va a tocar correr por el bosque – dijo Sila cerrando la mano que guardaba el calor de él.
– Hayir, sólo estoy destemplado – respondió él terco.
– Espera un momento – dijo Sila buscando su bolso en el asiento trasero. Otra vez quedó cerca de él y otra vez Halil respiró su aroma avainillado. Aquella mujer iba a matarlo si no lo hacía antes la fiebre.
– No paras de darme órdenes, Sila Hanim – se quejó Halil cerrando los ojos y bebiendo su café.
– Toma – le dijo ella un momento después – es paracetamol. Te lo tragas con el café y luego arranco.
Halil la miró de reojo y obedientemente se tomó la pastilla con lo que le quedaba del café.
– Aprovecha para descansar, cierra los ojos... si te fías de mi conduciendo claro – bromeó Sila.
Halil iría con ella al fin del mundo y aunque condujera como una abuelita o como una loca kamikaze. Hizo caso de su improvisada enfermera y cerró los ojos para apoyarse en la ventanilla. Sila lo miró y el pecho se le llenó de burbujitas al ver sus pestañas velando sus ojos. No es que fuera guapo, que lo era, es que sus rasgos conmovían como podía hacerlo una escultura de Miguel Angel. Sus ojos pararon en los labios ligeramente abiertos de Halil y suspiró de anhelo. Lo vio recostarse más en la ventanilla haciéndola volver en sí de golpe.
Arrancó y salió de la mansión en dirección al Belgrad Forest. Cuando llegó media hora más tarde al aparcamiento del parque miró a Halil y supuso que se había quedado dormido. Notó vibrar su móvil y tomándolo salió del coche intentando no despertar a su compañero.
– ¿Se puede saber dónde estáis? – gritó Serkan.
– En el aparcamiento del parque – respondió Sila.
– Offf Sila offf, te he llamado como cincuenta veces. Queríamos grabar en el camino de ida y ahora nos tocará hacerlo en el de vuelta.
– Oye Serkan, escucha, Halil no está bien. Tiene fiebre y creo que no debería rodar hoy... oye... ¡Halil! ¡suelta mi móvil! – Halil le acababa de quitar el móvil de las manos y estaba diciéndole a Serkan que lamentaba la confusión, que se encontraba perfectamente y que los esperaban en la entrada del parque. Luego le devolvió el móvil a Sila y se arrebujó en su cazadora.
– Sila Hanim, gracias al café, la siesta y a tu pastilla estoy mejor.
Sila iba a regañarlo de nuevo pero empezaron a llegar los vehículos de la unidad de exteriores.
Una vez caracterizados, se pusieron a grabar las escenas de búsqueda. Berat llegó para meterse en el hoyo donde es encontrado y luego Halil apuntó a Sila con intención de matarla al pensar que su sobrino estaba muerto. Estaba apuntándola antes de oír "acción" y dijo con voz sólo para que ella lo oyera:
– Esto es por haber estado a punto de delatarme.
– ¿Así me pagas el preocuparme por tu salud? ¿Pegándome un tiro? – se quejó Sila. Berat empezó a reírse en sus brazos pero enseguida dejaron de reír los tres al escuchar el grito de Serkan ordenando que se prepararan.
Empezó a llover y y Serkan dio por concluidas las tomas en el bosque. El rodaje se retomaría cuando anocheciera y las escenas en el hospital se dejarían para el día siguiente junto con las de la búsqueda por carretera. La lluvia había fastidiado los planes de los directores. De forma automática Halil y Sila corrieron hacia el mercedes sin reparar en las miradas cómplices que se lanzaron Serkan y Ayhan.
Sila volvía a estar frente al volante y Halil estornudó recibiendo de inmediato una mirada airada de su compañera.
– Si me dices la dirección de tu casa, la pongo en el GPS – pidió Sila.
– Hay que volver a la mansión y esperar a que anochezca. Si voy a casa me meteré en la cama y no habrá quién me levante – dijo Halil estornudando de nuevo.
– Vas a resultar más testarudo tú que tu personaje, que ya es decir. Si volvemos a la mansión vas a tomar algo caliente del buffet y te vas quedar descansando en algún rincón tranquilo ¿tamam? – exigió Sila.
Halil se encontraba fatal pero estaba disfrutando demasiado de los mimos de Sila por lo que decidió hacer caso de su preciosa enfermera y limitarse a asentir. Cuando llegaron al set principal, reconoció que su chica (¿su chica?) hacía todo bien. Conducía de maravilla, de forma suave y segura.
Una vez dentro, se tomó una sopa que apareció en sus manos, aguantó para grabar un par de escenas con Tolga (Ziyah) y se despidió de sus compañeros hasta el día siguiente. Ella había desaparecido en algún momento de la tarde abandonándolo a su suerte. Estaba sacando el mando el mando de su coche cuando ella apareció a su lado.
– ¿Estás bien para conducir? – se preocupó.
– Realmente no, estaba pensando pedir a Gulderen (Kiraz) que me acercara, la he visto subir las escaleras de "comisaría" – intentó picarla Halil.
– ¡Oh! Como quieras entonces – dijo Sila dolida dándose la vuelta.
– Pero me gusta más como conduces tú así que si no te importa... – añadió Halil. Eres idiota, Ceyhan, pensó. Te mueres por pasar más tiempo con ella y vas y sueltas una jilipollez.
Sila se detuvo y consideró durante un momento dejarlo que se fuera a su casa con "su amiga Gulderen" pero su corazoncito se quejó dentro de su pecho y finalmente se giró y le indicó dónde tenía aparcado su mini. Ambos caminaron en silencio pero cerca el uno del otro. Era noche cerrada y Halil, a pesar de no encontrase bien, disfrutó del pequeño paseo junto a ella
Halil se quedó mirando el pequeño mini de Sila y le preguntó:
– ¿Cabré ahí dentro?
– Derya (Firat) entró perfectamente el otro día y creo que medís lo mismo – dijo Sila abriendo la puerta del conductor y metiéndose rápidamente. Halil se quedó congelado sujetando la maneta de la puerta. ¿Cuándo demonios se había subido el "ojos tristes" en el coche de Sila? Apretó los dientes y respiró hondo tratando de desvanecer el nudo de celos que le atenazó el estómago y entró como pudo en el mini de Sila. Una vez sentado, echó el asiento hacia atrás par dejar espacio a sus largas piernas.
La sorpresa llegó cuando Sila arrancó y la música que sonaba cuando aparcó esa mañana se retomó en el reproductor. Halil abrió los ojos sorprendido al oírse cantar a sí mismo.
– Tienes buen gusto para la música – sonrió a Sila.
– Ayer le presté el coche a mi hermana, debe ser suyo ¿quién canta? – disimuló ella.
Halil se la quedó mirando con el ceño fruncido y murmuró ofendido:
– Alguien de quien no eres muy fan, eso está claro.
Si tú supieras, pensó Sila. Poco antes de llegar a casa de Halil siguiendo sus indicaciones, empezó a sonar el maldito Kaybettim. Sila tragó con dificultad y aparcó junto a la puerta del edificio donde Halil tenía su loft. Apagó el motor del coche para no tapar la preciosa voz de él y ambos se quedaron callados escuchando la triste canción.
Empezó la parte cantada por él y Halil se giró en su asiento para buscar los ojos de Sila. A ella le costó pero finalmente también se giró y unió sus iris verdes a los suyos negros. Halil se moría por apartarle el pelo de la cara y averiguar si las yemas de sus dedos eran capaces de memorizar la suavidad de su mejilla.
Sila entreabrió los labios porque la intensa mirada de Halil había bajado durante un segundo a su boca y ella habría podido jurar haber sentido un beso invisible.
Aquellas notas hilvanadas en gran parte por él los rodearon y los fueron acercando inevitablemente uno al otro. Halil no recordaba que el corazón le hubiera batido nunca tan fuerte en el pecho pero con cada centímetro que recortaban más lo notaba. Sila sólo tuvo tiempo de pensar "Lütfen" antes de que sus labios por fin se encontraran a medio camino...

O rayos!!!!!!!!! Y como me quedo yo con ese final??? Será una tortura esperar al próximo muchas gracias Isa 💐💐💐💐💐😘😘
ResponderEliminarYesss! I am waiting anxiously for a new chapter! Thank you so much I love your work!
ResponderEliminarMuy bueno, pero nos dejas con ganas de más. Esperando el siguiente. Gracias 😘
ResponderEliminarEres cruel... Jaja y sabes bien cómo atrapar...joer. y ahora.. a imaginar...no queda de otra. Genial como siempre.
ResponderEliminarQue mañana siguen en el coche!!! Off estrellitas off
ResponderEliminarNenaaa no nos dejes así🙈🙈🙈❤️❤️
ResponderEliminarMenos mal que estos llevan otro ritmo. Ole por ellos. 🥰🥰🥰
ResponderEliminarGracias por estas alegrías, que ahora al ver la serie me los imagino fiera de escena 😂🙈, se me hace más llevadera gracias a ti. Con este capitulo me reí y hasta nerviosilla me puse. Gracias Abla 😘
ResponderEliminarOfff Isa offf como nos dejas siempre con la ansiedad del mañana offf jajajaj
ResponderEliminarDios esto es tortura.. necesito yaaaa la continuación ������
ResponderEliminarTE JURO QUE ME DAN GANAS DE TIRARTE LA CHANCLA POR DEJARNOS ASÍ! OOOOFFFFF NAZMISA! OOOFFF
ResponderEliminarAhora quien duerme? Sila seguro que no y yo a ver...
ResponderEliminarGraaciaaaaas 😘😘😘😘
Ainsssss, me encanta. Quiero más, más y más! Muchas gracias 😍😍😍
ResponderEliminarNeeeeeeeeeeeeeeeee? En serio? No puedo con esta espera Jajajajajajaja 😍🥰❤️🇻🇪🏹
ResponderEliminarBeeeeeso🤩🤩🤩🥰😍que alivio de verdad que iba a explotar😅
ResponderEliminarUffffff ♥️♥️♥️♥️🔥🔥🔥
ResponderEliminarOfffff, no cortes ahi, pero como haces eso!!!
ResponderEliminar😀😀😀😀 Gracias,me encanta!!!
Ohh!! Dios.... Como nos dejas así? Mas por favor y gracias 😅
ResponderEliminarMaravilloso isa me dejaste con una expresión de felicidad congelada hasta el próximo capitulo 😊😊
ResponderEliminarA la expectativa de lo que sigue
ResponderEliminarEnganchadisima a esta historia!!! Siguiente...��
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