jueves, 8 de abril de 2021

Otra Misión. Segunda Parte.

     


    Seher había estado tan ocupada aquella noche en el restaurante que no fue hasta que llegó a casa que recordó las tres píldoras azules que llevaba en el bolso. Las había dejado allí después de enseñárselas a Kiraz y haber discutido con su cuñada el posible origen de las píldoras. Kiraz opinaba que debían ser medicinas de algún cliente mientras que Seher creía que se habían salido del paquete que había caído al suelo. Siempre había pensado que en aquellos paquetes había piezas pequeñas o partes de miniaturas puesto que el anciano era aficionado a las maquetas. 

    Cuando llegó a su piso abrió la puerta con cuidado y entró de puntillas. En la entrada se cambió las botas por las zapatillas y avanzó hacia el comedor. Se paró en cuanto vio al amor de su vida dormido en el sofá. Se acercó a él y se lo quedó mirando sintiendo como le aumentaban las pulsaciones. Su exmarido tenía un libro de cuentos abierto sobre el pecho. Seguramente se había quedado dormido antes que Yusuf y su sobrino al ver a su tío cansado habría ido a su habitación. 

    Estaba levemente despeinado y un pequeño mechón negro le cruzaba la frente. Sus ojos cerrados no hacían más que resaltar las oscuras y espesas pestañas a conjunto con su recortada barba y su boca levemente abierta la llamaba en silencio pidiendo besos nocturnos. Se sentó a su lado y, con cuidado de no provocar uno de sus despertares de sopetón, le apartó el mechón de pelo con los dedos. 

    - Ya estoy en casa - susurró Seher cerca de su oreja. 

    - Uhum... y ¿a qué esperas para besarme? - preguntó él bajito. 

    - Voy... - y lo besó sonriendo justo en el lóbulo sensible causando que él se estremeciera. 

    Yaman se incorporó, la tomó por la cintura y la sentó en su regazo. Luego la estrechó entre sus brazos y ocultó su cara en el cuello de su mujer. 

    - Por fin - suspiró ronroneando. 

    - ¡Oh! Tengo algo para ti - le dijo Seher alargando el brazo hacia su bolso. 

    - ¿Postre? - preguntó él intrigado sin levantar la cabeza. 

    - Hayir. Es esto - le dijo Seher mostrándoles las píldoras azules. 

    - Cariño... si es una broma es del tipo que no le hace gracia a ningún hombre - refunfuñó Yaman cuando vio aquello - o ¿acaso tienes alguna queja de mi...? - se interrumpió frunciendo el ceño y mirándola asombrado. 

    - No entiendo por qué te pones así ¿qué son? - preguntó Seher volviendo sus ojos a las tres pastillas. 

    - Sirven para... - se detuvo y carraspeó incómodo - cuando los hombres no pueden... - intentó explicar de nuevo Yaman. 

    - Cuando no podéis ¿qué? - pregunto Seher cada vez más intrigada. 

    - ¡No! ¡Yo no! ¡Nunca! Por el amor de Allah, Seher ni lo menciones - pidió Yaman horrorizado. 

    Maldita sea, no había manera seria de decirle a su mujer que aquello eran viagras. 

    - A ver, cuando algunos hombres no pueden hacer el amor toman estas pastillas - dijo de carrerilla Yaman. 

    - ¿Son vitaminas entonces? No le veo el misterio - dijo Seher acomodándose en el regazo de él y notando en sus nalgas su erección cada vez más dura. 

    - No cariño, no son vitaminas. ¿Notas cómo me estás poniendo moviéndote encima mío? - le preguntó él tomándola por la barbilla. 

    - Evet - respondió ella acercándose a él para excitarlo aun más. 

    - Pues estas pastillas son para los hombres que no se ponen como yo ahora mismo - dijo Yaman justo antes de besarla. 

    Y la hubiera besado si ella no se hubiera apartado de golpe y hubiera espetado:

    - ¿Y qué hacían en el paquete del anciano del restaurante? - preguntó ella intrigada. 

    - Cariño, eso en estos momentos no me importa lo más mínimo - dijo su exmarido encerrando su cara entre sus grandes manos y atrayendo hacia él los deliciosos labios de su mujer. 

    Los empujó con los suyos hasta abrirlos y poder jugar con ellos avanzando y retrocediendo. Seher se contoneó sobre él y le pasó los brazos por los fuertes hombros respondiendo a su beso con toda su alma. 

    - Mmm, te... he... echado...de...menos - dijo Seher entre besos. 

    - No más que yo a ti. Agárrate a mí que nos vamos a la habitación, fierecilla. Y mañana por la mañana llamamos a Ali y le contamos lo de tus pastillitas azules del infierno - dijo Yaman levantándose con su mujer en brazos y encaminándose hacia la habitación de ella. 

    Una vez tras la puerta cerrada, encontraron la manera de declararse su añoranza el uno al otro sin palabras. En cada prenda de ropa que se quitaron, en cada caricia en la piel del otro, en cada beso, en cada suspiro, en cada gemido repitieron su letanía de costumbre: un sólo segundo sin ti ya es demasiado tiempo

    Bajo las sábanas, Yaman entró en su mujer prendiendo fuego a su paso y se movió en ella con la misma desesperación de siempre. Seher lo acogió abriéndose a él para intercambiar su fuego por un viento fresco que lo avivara. Juraron su amor haciendo que sus cuerpos se unieran una y otra vez en una senda cada vez más acelerada y sinuosa. El éxtasis los encontró abrazados al final de esa senda y sólo los abandonó cuando llegó el sueño a relevarlo.     

    Seher despertó con la caricias de los dedos de Yaman por entre su pelo. Abrió los ojos, lo vio apoyado en el cabezal de la cama con su magnífico torso desnudo y no pudo resistirse a acurrucarse en su pecho. Él bajó la negra mirada hacia ella y sonrió:

    - Günaydin, askim - susurró Yaman rozando con sus dedos el cuello de Seher. 

    - Günaydin ¿has podido dormir? - preguntó ella en voz baja muy cerca de donde latía su fuerte corazón. 

    - Sí. Son las noches que no duermo a tu lado las que paso insomne - le dijo él avanzando sus labios para besar dulcemente su frente. 

    - Siempre puedes tomar pastillas para dormir... - sonrió Seher traviesa. 

    - Déjate de pastillas y dime de dónde sacaste las malditas píldoras azules - pidió Yaman. 

    - Yo creo que se salieron del paquete del anciano cuando Kiraz lo tiró al suelo - dijo Seher en tono confidencial. 

    - ¿Tiró al anciano al suelo? - preguntó Yaman alarmado. 

    - ¡No! ¡El paquete! - dijo Seher dándole un manotazo en el hombro desnudo. Luego al ver sus ojos brillar se quejó - deja de tomarme el pelo Yaman Kirimli. 

    - Estaba bromeando, cariño, pero con lo torpe que es tu socia no me extrañaría que hubiera tirado al pobre hombre por los suelos - bromeó Yaman. 

    - Que no te escuche tu hermano hablar así de su mujer - lo advirtió Seher, subiendo por su pecho para tener sus labios más cerca. 

    - Mi hermano es el primero que agudiza sus sentidos cuando la tiene cerca - dijo Yaman salvando los dos centímetros que lo separaban de los labios de ella. 

    El beso que llevaban buscando desde hacía rato nació por fin para quedarse entre ellos. El roce de sus respiraciones serpenteaba y hacía que ambos se movieran buscando la piel del otro. Seher estaba prácticamente encima de su ex marido devorándole la boca y se disponía a colocarse en posición de cabalgarlo cuando sonó el móvil de él. 

    - No se te ocurra cogerlo... - amenazó Seher con mirada febril levantándose el camisón. 

    - Offf, cariño, sigue... no pares... - dijo Yaman totalmente rendido a su mujer mirándola desde abajo. 

    El teléfono volvió a sonar y Yusuf empezó a gritar en el pasillo:

    - Teyzeeee.

    Yaman y Seher cerraron los ojos frustrados, lanzaron un suspiro pesaroso y mientras él alargaba el brazo para coger el móvil, ella se recomponía para abandonar la cama y la prometedora sesión de sexo matutino.

    - Buenos días hermano - dijo Ali al otro lado de la línea.

    - No Ali, lo estaban siendo hasta que has llamado - le gruñó Yaman viendo a su hermosa mujer abandonar la habitación. 

    - Tú siempre de buen humor Yaman - ironizó Ali.

    - Abi, déjalo. Oye, ¿podrías pasar por casa de Seher esta mañana? Hay algo que quiero enseñarte - pidió Yaman. 

    - Claro, me tienes intrigado abi - dijo Ali. 

    - No vas a creer lo que han encontrado nuestras mujeres en su restaurante...

💊💊💊

    

    

15 comentarios:

  1. Tráfico ilegal de Viagra en el geriátrico? Tendrá algo que ver La Sultana? 🤣🤣

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  2. Ja ja ja... y el pobre pensando k no tenia satisfecha a su fiera.. esperamos como sigue esta mision!

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  3. Exelente veamos cómo sigue seguro es droga ja

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  4. Como uno de los dos pruebe la mercancía vas a escribir el capitulo de sexo desenfadado mas largo de la historia jajajaj Laura

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  5. Jajajajajajajaja me he reído mucho jaja ,el pensando que seher quería las tomara.....estoy esperando el próximo abla!!!! 💐Gracias por estos relatos hermosos

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  6. Que sigas llenando de alegria nuestras fantasias de amor

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  7. Excelente relato querida Isa, súper!!! 👏👏👏

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  8. El tlf siempre tiene que sonar cuando no debe.... Que buena eres Isa.... Como disfruto de tus relatos 😘😘

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  9. Yo pensando qué era droga🤔. Esperando cómo continúa la misión. Gracias 😘

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  10. Excelente como siempre.. sigo enganchada!!! Bravo!!

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  11. 😃😃😃😃que intriga, me voy al siguiente capitulo!!!

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