miércoles, 14 de abril de 2021

Otra Misión. Final


 

- Hermano dame las llaves de tu coche, yo conduzco - pidió Ali a Yaman. 

- ¡Ali, dime ahora mismo lo que pasa o te juro por Allah que te estampo contra el suelo, policía o no, hermano o no! - gritó Yaman mirándolo con furia. 

- Están en el hospital, Seher está herida pero... ¡Kahretsin! ¿quieres esperarme? - acabó gritando Ali a la espalda de su hermano que ya se subía a su coche para arrancar quemando rueda. 

- ¡Escoltad al  loco de mi hermano antes de que provoque una accidente! - gritó Ali a Kara mientras corría a su propio coche.     

    Yaman a penas reparó en el coche patrulla que apareció de la nada y parecía ir abriéndole camino. Otros dos coches lo seguían a la misma temeraria velocidad que iba él. No paraba de maldecirse por haberse dejado el jodido móvil en el coche al salir para hablar con Ali. Su mujer estaba herida y él no se había enterado hasta que Kiraz había llamado a su marido. 

    ¿Qué le habría ocurrido?, no paraba de preguntarse golpeando el volante desesperado. 

    Los cuatro coches pararon delante de la puerta de urgencias del Hospital Hayat Agaci y Yaman Kirimli se bajó para correr hacia la entrada. Allí Kiraz tuvo que ponerse delante para que la viera y poder hacerse entender. 

    - Yaman, espera, espera, lütfen. 

    - ¿Qué ha pasado? ¿Dónde está ella? ¿Cómo está? - disparaba Yaman agarrando por los brazos a su cuñada. 

    - La están atendiendo, tranquilo. Se desmayó en el comedor justo después de que el anciano se fuera y llamé a urgencias. Vine con ella en la ambulancia... - calló Kiraz. 

    - ¡Habla! - gritó Yaman desesperado. 

    - Hermano, cálmate, deja que nos cuente - pidió Ali mientras Kara e Ibo se acercaban respetuosos a la escena. 

    - Estaba inconsciente. Llegó inconsciente al hospital, Yaman. No sé qué pasó, lo siento - lloró Kiraz sin poder contenerse. 

    Yaman dejó de ver y escuchar a nadie y avanzó hacia la sala de espera de urgencias. Entró y empezó a pasear de un lado al otro. Algo se le escapaba pero de repente rugió:

    - ¡Ali! ¡el maldito anciano habló de veneno! ¡Era para ella, hermano, era para ella! 

    Alí siguió a Yaman a recepción y pidieron hablar con quien estuviera atendiendo a Seher Kerimoglu. No tardó en aparecer una doctora preguntando si eran familiares a lo que Yaman respondió:

    - Soy su marido y el comisario Alí es su cuñado, la han envenenado. A mi mujer la han envenenado - explicó Yaman intentando controlarse. 

    - Lo sabemos y ya le están haciendo un lavado de estómago y dispensándole un antídoto de amplio espectro. ¿Tienen una muestra del veneno?

    - Estará ya todo en el laboratorio de la policía, pero si hace falta traeremos una muestra de todo lo que hemos encontrado - explicó Ali a la doctora. 

    - Esperemos que la señora Seher responda y no haga falta pero si podemos tener esas muestras adelantaremos tiempo, volveré a salir en cuanto pueda, mantengan la calma, ella está estable ¿tamam? - dijo la doctora antes de volver a la zona de urgencias. 

    - Si le pasa algo... - rugió en voz baja Yaman con la vista perdida. 

    - Estará bien, Yaman - dijo Kiraz apoyando su mano en el fuerte brazo de su cuñado y mirando preocupada a su marido. 

    - Voy a llamar ya al laboratorio. Ahora vuelvo - y el comisario salió a buscar a sus compañeros y a hacer la llamada. 

    - ¿Habéis dicho que tomó veneno? - preguntó Kiraz a Yaman. 

    - Eso dijo ese desgraciado, tuvo suerte de que lo metieran en el coche patrulla antes de que llamaras... - murmuró fríamente Yaman. 

    - Había una caja de galletas en la mesa donde se sentó Seher con el anciano... ¿puede que fueran las galletas? - preguntó Kiraz alarmada. 

    - Si fue lo único que comió estando con él, es muy probable - respondió Yaman mirando el suelo embaldosado sin dejar de apretarse las manos entrelazadas. 

    Yaman, Kiraz y Ali, que venía entrando en la sala, vieron volver a la doctora y se acercaron rápido a recibirla. 

    - ¿Cómo está mi mujer? - preguntó ronco Yaman. 

    - Está estable. Su cuerpo lucha contra los restos de veneno que deben quedarle después del lavado. Está con oxígeno porque al parecer el veneno le inflamó las vías respiratorias como pasaría con una alergia y ahora respira mejor. Pero hemos de tener cuidado con la medicación que le suministramos para no dañar... - dejó de hablar la doctora de repente. 

    - ¿No dañar? - preguntó Yaman atormentado. 

    - Yaman Bey... no queremos dañar al bebé. Su esposa está embarazada de muy poco tiempo y es posible que ni ustedes lo supieran. Lo siento, haremos todo lo posible porque los dos salgan adelante - explicó la doctora comprensiva para volver a desaparecer. 

    Yaman se había quedado blanco. Se apoyó en la pared que tenía a su espalda y se dejó resbalar al suelo. Sus manos subieron a su cabeza para apretarse las sienes intentando asimilar lo que la doctora había dicho. Un bebé... Seher estaba embarazada y seguramente ni lo sabía aun o ella se lo habría dicho. Jamás se lo habría ocultado por muchas dudas que tuviera con respecto a su relación. Su mujer y su hijo estaban a apenas unos metros de él, luchando ambos por sobrevivir y él debía esperar fuera sin poder hacer nada. 

    El teléfono de Ali sonó y su hermano desapareció para hablar. Cuando volvió le explicó que el laboratorio había encontrado restos del veneno y se había comunicado de inmediato con el hospital. Eran buenas noticias pero Yaman no reaccionaba y su hermano se dejó caer a su lado para apoyarlo en silencio. 

    - Si la pierdo... si los pierdo... - murmuraba rugiendo Yaman Kirimli totalmente hundido. 

    - Mi cuñada es una de las personas más fuertes que conozco hermano. Se enfrentó a ti y te venció con su amor así que has de confiar en ella. Seher luchará por no dejarte, como siempre lo ha hecho. 

    Yaman parpadeó cuando sus negros ojos estaban llenos de lágrimas no vertidas. Se las fue secando con el dorso de la mano a medida que surcaban sus mejillas sin importarle mostrarse así ante Kiraz y Ali. 

    - Deberíais volver a casa con vuestro hijo, yo puedo quedarme solo no os preocupéis - dijo Yaman a su hermano y cuñada. 

    - Ni hablar, Osman y Yusuf están con la tía Sultana y con Mamá Nadire. Las he llamado hace un rato para tranquilizarlas. Quien viene para acá es Firat - explicó Ali. 

    - Deberíais levantaros del suelo y pasar a la sala, allí estaremos todos más cómodos - habló Kiraz. 

        Ali se levantó y ofreció su mano a su hermano mayor que la aceptó y se levantó también. Firat llegó y se puso al corriente de todo, había tenido el día libre y lo había pasado con su mujer por lo que había tardado en enterarse del incidente con el anciano y de la hospitalización de su hermana. 

    La noche avanzó lenta pero finalmente algunos tímidos rayos de sol empezaron a colarse por los altos ventanales de la sala de urgencias. Kiraz dormitaba en el hombro de Ali, Firat permanecía con las piernas estiradas y los brazos cruzados y Yaman Kirimli seguía su eterno deambular con los puños apretados y la mirada lejana. 

    Su corazón latía al unísono con otro dentro de un box de urgencias. Cuando respiraba, ella también lo hacía y en sus oídos se repetían los pitidos que sonaban en las máquinas que ella tenía conectadas. Sus almas llevaban tanto tiempo fusionadas que Yaman no era sin Seher ni Seher era sin Yaman. 

    La vida le empezó a volver al cuerpo cuando apareció la doctora para decir que Seher había despertado y que la última analítica apenas mostraba rastros del veneno. Su mujer preguntaba por él. 

    Yaman entró en el box y casi se muere al ver a su preciosa esposa con el suero puesto, un cable saliendo de una pinza en su dedo, parches en su escote y la máscara de oxígeno puesta. Se acercó y ella abrió sus infinitos ojos verdes para mirarlo y devolverlo definitivamente a la vida. 

    Él no podía hablar. El nudo que le atenazaba la garganta era demasiado grande y no conseguía tragarlo así que fue ella la que le sonrió para tranquilizarlo. 

    - Recuérdame que no vuelva a probar las galletas de limón - le dijo su mujer.     

    Yaman medio sonrió notando de pronto sus labios salados. Más lágrimas de alivio los regaban mientras miraba enamorado al amor de su vida, animándolo de nuevo. 

    - ¿Cómo estás, cariño? - preguntó finalmente tomando su mano con cuidado de no soltar la pinza del dedo. 

    - Estoy contigo así que estoy bien - respondió ella amando el tacto de sus dedos en los suyos y sacándose la máscara con la otra mano. 

    - Buenos días - saludó la doctora a la pareja - traigo buenas noticias. Seher, se recuperará totalmente y no hay daños que lamentar - dijo la doctora preguntando con la mirada a Yaman. 

    Seher miró extrañada a su marido y él asintió a la doctora agradecido de que le diera la oportunidad de darle la maravillosa noticia a su mujer. 

    - Cariño, al parecer no has luchado sola contra el veneno. Nuestro bebé te ha ayudado y ahora podrá crecer sano dentro de ti - le dijo Yaman cerca de su cara buscando sus ojos para ver su reacción. 

    Seher abrió los ojos conmovida y preguntó:

    - ¿Estoy embarazada?

    - Evet, vamos a ser padres - le confirmó Yaman apoyando su frente en la de ella - dime que te alegras, por favor - susurró esperanzado. 

    - Claro que me alegro, estoy sorprendida pero feliz ¿tú estás contento? - le preguntó a su gigante. 

    - Cariño, no sé ni como expresar lo feliz que me haces y saber que vamos a ser padres es... - se interrumpió él. 

    - Lo sé. Es como redescubrir el infinito - dijo Seher cerrando los ojos esperando que él la besara por fin. 

    Yaman apoyó suavemente su gran mano en el vientre de Seher en un gesto protector, luego acercó los labios a los de su mujer y selló con su beso aquel amor más grande que el tiempo. 

    Próximamente... en busca de la nueva mansión Kirimli, preparativos de boda (la segunda) y nervios de padres primerizos! Gracias siempre por leer a esta costurera de palabras. 


    

16 comentarios:

  1. Genial, un bebé que guay serán unos padrazos las dos. Me encantó.

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  2. Quién es la mujer de mis ojos de oceano Firiat?? Gracias abla me encantó esta nueva misión 💐quiero boda en la playa 😍

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  3. Puff sin palabras...me ha encantado muchas gracias Isa

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  4. Me encanta el final y mucho más lo que prometes a futuro , me encanta isa

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  5. No puedo esperar lo que sigueeee.. Isa escribes genial

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  6. Siempre brillante Isa👏👏😘😘

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  7. 😍😍😍 un mini kirimli.. el amor en estado puro.. esperamos con ansia la continuacion.

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  8. Puro amor, solo alguién con el corazón lleno de amor puede escribir algo asi..... Mi Abla 😘😘😘

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  9. Increíble como siempre!! Solo un bravo no basta, pero 👏👏👏👏👏👏

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  10. Ahora sí eres tú 😍. Felicidades por el relato! Puro amor.

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  11. Gracias por acabar el relato, y acabsrlo bien!! Lo necesitaba!!! 😘😘😘

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  12. Eres la mejor ISA, que manera de descubrir el embarazo. Eres una genia, me encantan tus relatos❤️❤️❤️❤️❤️

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  13. Lo leí con nervios nerviosos😉,pero me encantó. Gracias por un bonito final.😘

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  14. Me ha encantado, he leído todos del tirón porque me mata la ansiedad jajaja. Estoy superenganchada a tus relatos!! Gracias 😘😘

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