martes, 13 de abril de 2021

Otra Misión. Cuarta Parte.

    


    En el sótano de una vieja casa un joven se lamentaba paseándose de un lado al otro:

    - Pero el paquete iba bien sellado, no entiendo qué ha podido pasar. 

    - En el envío de ayer faltaba mercancía, por eso han llamado tan enfadados ¿estás seguro de que las contaste? - preguntó otro joven pasándose la mano por la frente nerviosamente. 

    - Las peso y las cuento tres veces, ¡maldita sea! - respondió desesperado el primero. 

    - Pues menos mal que he cogido yo el teléfono, como se entere el jefe nos corta el cuello. 


Seher y Kiraz estaban dejando preparadas las ensaladas de la comida cuando Bariç entró a preguntar si podían salir al comedor.

    - ¿Qué pasa Bariç? ¿Ya han llegado los primeros clientes para comer? - preguntó Kiraz con medio cuerpo dentro de una de las neveras. 

    - No, Kiraz. Se trata del anciano de los paquetes, pregunta por ti o por Seher - explicó Bariç mirando a su jefa. 

    Seher dejó los pepinos que estaba lavando en el fregadero y se giró lentamente buscando la mirada de su cuñada la cual acababa de cerrar de un portazo la nevera. 

    - Gracias Bariç ponle un té al anciano y dile que saldremos enseguida - pidió Seher a su jefe de sala.

    - Cuñada ¿qué vamos a hacer? Ali no me dio instrucciones por si venía el abuelo - murmuró Kiraz a Seher. 

    - ¿Se habrá dado cuenta alguien de que faltan tres píldoras? - preguntó Seher a su cuñada y añadió - está bien saldré yo a hablar con él tú llama a Ali y cuéntale lo que pasa. 

    - Tamam - respondió Kiraz tomando su movil y viendo a Seher salir al comedor. 

    Seher se puso su mejor sonrisa y salió al comedor para saludar al anciano vecino. Se sentó en la silla contigua y lo miró con cariño. Por Allah, aquel buen hombre no podía ser un traficante, pensó. 

    - Hosgeldiniz, dede (bienvenido abuelo) ¿Cómo se encuentra hoy?

    - Bien, hija, bien. Verás, vengo porque me ha llamado mi nieto, el que estudia en Izmir, y me dice que el último paquete que le mandé llegó roto. ¿Tú sabes algo? ¿Se le cayó al mensajero el paquete?

    - Hayir, dede. Casi ni nos dimos cuenta de que el mensajero se llevaba el paquete, como siempre - mintió Seher sin saber que un pequeño temblor en la barbilla la delataba. 

    - Off, hija mía, estos jóvenes se molestan por nada y hacen que su pobre abuelo no descanse - se lamentó el anciano. 

    - ¿Se rompió lo que había dentro, abuelo? - Preguntó Seher disimuladamente. 

    - Mi nieto no me dijo nada de eso y la verdad es que ni sé lo que se envían estos jóvenes. Mi otro nieto, el que estudia desde casa, es el que me pide dejar aquí los paquetes pero si es una molestia, Seher, le diré que espabile y los lleve él hasta correos. Jóvenes ingratos... - masculló el abuelo mientras se levantaba con dificultad. 

    - ¿Ya se va? - preguntó Seher mirando de reojo hacia la cocina.

    - Evet, hablaré con mis nietos de este tema Seher, no os molestamos más. 

    - Hayir, de ningún modo dede, estamos encantadas de ayudarlo así que puede dejar sus paquetes aquí como siempre - ofreció Seher con una sonrisa. 

    Seher acompañó al abuelo hasta la puerta y luego corrió nerviosa a la cocina. 

    - ¿Has hablado con Ali? El anciano ya se ha ido pero él no sabe nada, creo que es cosa de sus nietos - explicó a su cuñada - ¿por qué me miras así? 

    - Creo que ahora mismo por quien deberías preocuparte es por Yaman Kirimli en vez de por el anciano de las pastillas - le dijo Kiraz sonriendo mientras troceaba tomates. 

    - Si sonríes no debe ser muy preocupante ¿qué pasa? - preguntó Seher  frunciendo el ceño. 

    - Primero, Ali me ha dicho que ni se nos ocurra hablar con el anciano así que en eso ya vamos tarde. Segundo, según Ali, tu marido lleva toda la mañana mandándote mensajes y llamándote ¿te has dejado el móvil en casa? - preguntó Kiraz. 

    Seher cogió su bolso del perchero y sacó su móvil. Sin batería. Se dirigió al pequeño despacho del restaurante y lo conecto a la corriente. En cuanto pudo encenderlo empezaron a llegarle las notificaciones. Leyó unas cuantas preguntas y reproches en forma de mensajes, cortesía de su ex marido, y decidió llamarlo. 

    -  Hola. Estaba sin batería y acabo de ponerlo a cargar, pero es culpa tuya - le dijo Seher sin dejarlo hablar. 

    Yaman le frunció el ceño a su teléfono y luego suspirando dijo:

    - No puedo evitar preocuparme cuando no contestas o respondes a los mensajes. Sé que no debería, créeme, ya traté el tema del marido celoso y controlador durante mi terapia pero es superior a mi. Lo siento. Y por cierto ¿Por qué demonios es mi culpa que vayas con el móvil sin batería?

    Seher sonrió pensando que el retiro terapéutico a Yaman le había hecho mucho bien, a juzgar por como se comportaba con ella desde su reencuentro, pero que en el fondo el "genio Kirimli" nunca desaparecería del todo. Decidió susurrarle amorosamente:

    - Pues resulta que enchufar el móvil es lo último que hago antes de apagar la luz y ponerme a dormir pero si un hombre atractivo como el demonio me lleva a la cama y me hace el amor apasionadamente se me olvida conectar el maldito aparato. 

    - A ti se te olvida conectar el móvil y a mi se me olvida lo que tenía que exponer en la comida de negocios a la que estoy a punto de unirme - rugió Yaman bajito - Esto no quedará así Seher Kirimli, no puedes llamarme, ponerme caliente y no ser castigada... -

    - Seher Kerimoglu - corrigió automáticamente ella. Luego se dio cuenta del silencio al otro lado de la linea y cerró los ojos ante la inoportuna aparición del dichoso sentido de auto-protección.

    - Cariño he de colgar - oyó la voz ronca de él. 

    - Yo... - empezó ella buscando enmendar sus palabras. 

    - No pasa nada. Entiendo. Hablamos esta noche - y colgó. 

    Seher se apoyó en el escritorio del pequeño despacho y miró la foto de su fondo de pantalla donde Yaman y Yusuf se sonreían el uno al otro. No podía evitar querer frenar cuando él parecía querer correr. ¿Volver a la mansión?, ¿volver a llevar su apellido? A pesar de amarlo y de saber que no sería capaz de respirar si volvía a perderlo, debía pedirle tiempo. Ojalá el nuevo Yaman la entendiera y estuviera dispuesto a esperarla. 

    Su nombre le había dolido en el alma. Sí, estaban divorciados pero, para él, ella seguía siendo su esposa, su mujer, el amor de su vida y oírla renegar de su apellido lo había hecho sentirse como el pobre Sísifo que cuando creía haber llegado a la cima de la montaña se veía de nuevo al pie de ella, condenado a volver a subirla con aquella roca a sus espaldas. Ella no quería su apellido, no quería su casa... pero por ella, viviría el resto de su vida con aquella roca en su espalda si era necesario. Subiría aquella montaña las veces que hiciera falta aunque su condena lo llevara de nuevo a empezar una y otra vez. Por el amor de Seher aguantaría las todas las maldiciones que los dioses quisieran mandarle y las iría rompiendo una a una. 

    En el sótano de la vieja casa, alguien respondió una llamada:    

    - ¿Sí? - preguntó temblando la joven voz. 

    - Las mujeres lo saben, al menos una de ellas. Habrá que avisar del cambio en la forma de enviar la mercancía al destinatario, ya no podemos usar el restaurante ¿tamam? Creí que reírnos en la cara del Komisarium sería divertido pero el marido de la otra socia ha vuelto y resulta que es alguien peor que un policía - expuso el que claramente mandaba. 

       - ¿Quién es el marido? - preguntó temeroso el joven. 

       - El maldito Yaman Kirimli - y añadió - debemos desmantelarlo todo y no dejar huella - acabó ordenando la terrible voz al mando. 

    - ¿A qué te refieres con "no dejar huella"? - había miedo en la pregunta. 

    - No me gustan los cabos sueltos...    

9 comentarios:

  1. Cada vez más interesante y suspensoooo ♥️♥️👀

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  2. A mi tampoco me gustan los cabos sueltos.... 🙈 Como la lías Abla ❤️

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  3. Ohhhhh!!! Y como sigue?? 😀😀😀😀 Gracias!!!!

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  4. Judith, paciencia...
    Mary, yo la lío y tú tiras del hilo... ;-)
    Mar, pues a ver como me levanto mañana y te cuento...
    Os quiero un montón ablas mías!

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  5. Eres una maestra de la intriga, primero con su toque gracioso, el sensual que no puede faltar y ahora esa pizca de novela negra que me fascina!!!! Me posiciono en la estela para no perder impulso y seguirte en esta historia..gracias!!!

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  6. No nos podes dejar así.. ������ como sigueee??

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  7. Dios ,Isa que sigueeee no puedo con esta insertidumbre....

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  8. ISA!!! Ya te digo que para la.segunda temporada mandemos guión a Nazmiye que la arman en grande 😘😘siempre me dejas a medias💐

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  9. Ufff, se me hizo corto,espero la continuación. Gracias 😘

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