domingo, 25 de abril de 2021

Barcelona - Estambul (Capítulo 27) (Registro Safe Creative 2105087773903)

 CAPÍTULO 27


Halil y Mevly se abrigaron y bajaron a la calle a media mañana para tomar el camino hacia la torre Gálata. Halil la tomó de la mano naturalmente, como si llevaran años paseando así por las calles de Estambul y Mevly se sintió, por primera vez, la mitad de algo realmente especial. Recorrieron la calle Tatar Beyi y Halil apretó su mano y buscó su mirada cuando pasaron por la librería donde se habían encontrado aquel día. Llegaron a los pies de la torre por Büyuk Hendek y la rodearon para ir hacia las escaleras de acceso. No tuvieron que hacer mucha cola pero mientras esperaban, Halil aprovechó para rodear la cintura de Mevly y apretarla contra sí cariñosamente. La había visto estremecerse con el frío aire estambulense y, si de él dependía, ella no volvería a pasar frío nunca más. 

Encontraron a Arif justo al traspasar la puerta y él sonrió asintiendo cuando los vio juntos sabiendo que así era como debía ser. Mevly lo vio y también iba a sonreírle en respuesta cuando todo quedó borroso ante sus ojos y se tuvo que agarrar al brazo de Halil al temer caer al suelo. 

- ¡Askim! - gritó Halil al cogerla por la cintura notando su cuerpo aflojarse - Mevly cariño abre los ojos, lütfen

- Halil… no es nada, ha sido el contraste entre el frío de fuera y el calor de dentro. La primera vez que estuvimos aquí también me pasó, estoy bien, de verdad - le dijo parpadeando para enfocar sus ojos negros. 

Se incorporó y sonrió a los dos hombres que la miraban asustados. Luego apretó la mano de Halil en una muda muestra de que no debía preocuparse y saludó a Arif intentando mostrarse tranquila. 

Preguntó al vigilante de la torre por su madre y sobre la posibilidad de hablar con ella a lo que Arif contestó que iba a llamarla para avisarla de que tendría una visita muy especial. Mientras Arif hablaba, Halil no apartaba la mirada de la cara pálida de Mevly sintiendo que el corazón se le encogía de un miedo irracional y repentino. Luego ella lo miró, se puso de puntillas y lo besó en la mejilla para quitarle la cara de susto que tenía. 

La casa de Melek Anne no quedaba lejos caminando aun así Halil, preocupado por Mevly, le propuso tomar un taxi. 

- No hace falta. Estoy bien, prefiero caminar y más aun si seguimos con las manos unidas - le dijo Mevly a Halil apretando su mano. 

- Mevly… mañana, en el hospital, sólo sería un momento hacerte un chequeo - rogó Halil besando su mano y mirándola serio. 

- Haliiil… - suplicó ella. 

- Dices mi nombre y me olvido de lo que te estaba diciendo, pero no del todo. Volveré a insistir, küçük beceriksiz - la avisó Halil. 

Siguieron caminando hasta llegar a una encantadora casa de dos plantas cercada por una verja rosada. Traspasaron la verja y al final del pequeño camino habían 3 escaleras donde una mujer los esperaba arropada con un chal verde intenso. La anciana de frondoso pelo lila les esperaba con una amable sonrisa por lo que fue inevitable sentirse bienvenidos. 

- Pasad, pasad. Hosgeldiniz (bienvenidos), debéis ser Mevly y Halil, mi hijo me llamó hace un momento y me dijo que vendríais a escuchar la Leyenda del Árbol, ¡qué emoción! - los recibió Melek Anne. 

Halil y Mevly se quitaron los zapatos en la entrada aceptando unas zapatillas y entraron al salón de la casa. Esperaron de pie mirando al rededor las estanterías llenas de libros y cuando apareció Melek Anne con una bandeja con el consabido té turco se sentaron los tres. Halil volvió a tomar de la mano a Mevly para disponerse a escuchar a la buena señora y la española le acarició el dorso con los dedos. 

- Gracias por recibirnos en su casa - dijo Mevly lentamente en turco. 

- Gracias a vosotros por interesaros por las leyendas antiguas. Esta es muy especial para mí porque tiene que ver con la Torre Gálata y yo trabajé allí muchos años. Tengo entendido que tú llevas el medallón del árbol de la vida ¿no es así? ¿Me lo enseñarías? - preguntó a Mevly. 

Mevly se sacó el medallón y lo depositó en la palma de la señora. 

- Evet, es uno de ellos. Los encontró una pareja hace unos 30 años y según me dijo Arif tú eres hija de esa pareja pero a pesar de tu nacimiento ellos no fueron felices como predecía la leyenda ¿qué pasó? - se interesó Melek Anne. 

Mevly explicó lo que les ocurrió a sus padres y que ella no conocía a su padre. 

- No sabes si tu padre hizo caso omiso de aquella carta o si no la recibió. No sabes quién es ni si tiene el otro medallón aun, ¿es eso? - preguntó la anciana. 

- Así es - respondió Mevly. 

Melek Anne arrugó el entrecejo y negó con la cabeza porque allí había piezas que faltaban aun para tener el puzzle completo. 

- Bueno antes de contaros el inicio de la leyenda me gustaría saber algo - dijo fijando su intensa mirada en Halil - ¿tienes el árbol de la ciencia?

Halil miró a Mevly confuso, como buscando en ella exactamente las palabras que explicaran el tatuaje y Mevly le sonrió asintiendo. 

Halil se sacó la sudadera por la cabeza y se subió la manga de la camiseta hasta el cuello mostrando su árbol tatuado y explicando además que, cuando quiso hacerse un tatuaje, esa imagen fue la que le vino a la mente. 

Melek Anne acercó su cara para observar el diseño y luego miró el colgante de Mevly en la palma de la mano. 

- Son los dos colgantes - sin duda - sois la tercera pareja. Los amantes bizantinos lanzaron la maldición ante el robo de sus colgantes. La pareja del S.XIV los escondió en la torre y tus padres los encontraron. Ahora, de alguna manera, - dijo observando el tatuaje - han llegado a vosotros y os habéis conocido. Vosotros sí seréis felices, si no os perdéis, claro. 

Halil y Mevly habían ido apretando más sus manos entrelazadas a medida que Melek Anne hablaba y acabaron buscándose las miradas. Aquella mujer hablaba con una voz tan cristalina que parecía estar tejiendo un relato mágico y, a la vez, totalmente creíble, pero ellos eran hijos del siglo XX y todo aquello les sonaba a charlatanería. 

- Además tenéis otras cosas en común con los amantes bizantinos… - dijo Melek Anne misteriosa. 

Halil y Mevly dejaron de mirarse confusos para volver a prestar atención a la anciana. 

- Veréis… la torre aun guarda otro tesoro. Se trata de un papiro escrito por el propio mercader y que contendría la maldición. Me explicaré mejor. Los amantes bizantinos eran un joven mercader turco y la hija de un mercader extranjero. Según se cuenta el encuentro entre los jóvenes fue al pie del faro que más tarde sería la Torre Gálata. Estamos hablando de finales del siglo VI, de un amor a primera vista entre un joven bizantino y una chica llegada del otro lado del Mare Nostrum, o sea, del Mar Mediterraneo… Mevly, según la leyenda, el mercader y su hija venían de la Hispania ocupada por los visigodos. Vosotros dos, al igual que los padres de Mevly, os habéis conocido a pesar de los kilómetros que os separaban. 

Hay quienes piensan que el amor de aquellos dos jóvenes que retaron a sus familias y triunfaron era mágico. Esa magia les dio el poder de lanzar la maldición. 

- Vaya… - dijeron Halil y Mevly al mismo tiempo. 

- Me encantan las leyendas antiguas y conocer a los protagonistas de una todavía me gusta más - dijo Melek Anne. 

- No, Hayir, un momento, nosotros no podemos ser la tercera pareja  de la leyenda ni nada de eso - dijo Mevly volviendo sus ojos a la negra y tranquilizadora mirada de Halil. 

Él no había dejado ni por un segundo de acariciar el dorso de su mano con sus fuertes dedos de cirujano. Sabía que ella necesitaba ese contacto que la anclara a la realidad. 

- Mevly, tanto tú como tu madre llegasteis a esta tierra desde el mismo punto, al igual que la joven que inicia la leyenda. Las tres habéis tenido el árbol de la vida y vuestros amados el de la ciencia, en colgante o tatuaje, - especificó mirando a Halil durante un segundo y siguió - las tres estáis relacionadas de algún modo con la torre Gálata y tú sientes ese nexo cuando entras en ella ¿me equivoco?. Luego está el tema del color de tus ojos - sentenció Melek Anne. 

- ¿Qué le pasa al color de mis ojos? - preguntó Mevly pasando la mirada sorprendida de la anciana a Halil y de vuelta a su anfitriona. 

- El cuadro de los amantes bizantinos que hay en la torre ¿lo has visto? - preguntó Melek Anne. 

- Lo vimos juntos el primer día que visité la torre - respondió Mevly - ¿qué pasa con él? Se pintó siglos más tarde no pueden ser ellos. 

- ¿De qué color son los ojos de la joven del cuadro, Mevly? - preguntó Melek Anne. 

Halil se incorporó en el sofá porque una imagen le llegó de repente para confundirlo. Pensaría en ello más tarde. 

- No lo recuerdo - contestó Mevly empezando a temblar levemente. 

- Verdes como los suyos - contestó Halil al mismo tiempo. 

- Mevly tienes el color de ojos exacto al de la mujer del cuadro - dijo Melek Anne mirando con cuidado a Mevly como si de repente pudiera romperse al saber algo más. 

- Casualidad - susurró la española. 

- Mevly… hay algo más. Yo conocí brevemente a tu padre hace 30 años, tienes sus ojos. 

A Halil le dio un vuelco el corazón y a Mevly se le entristeció el semblante diciendo:

- Lo sé. Mi madre siempre me lo decía pero yo no conseguía sentir ninguna afinidad con él. Lo poco que quise escuchar cuando mi madre me hablaba… no lograba despertar en mí las ganas de conocerlo. 

- Hasta ahora cariño - susurró Halil - por eso estás en Estambul. 

- Vine porque mi madre quería que conociera una ciudad que para ella había significado mucho, Halil. ¿Conocer a mi padre? ¿Buscarlo? No sé si quiero andar ese camino - acabó diciendo Mevly buscando el calor de Halil. Tenía frío. 

- Melek Anne, le agradecemos enormemente su amabilidad y su tiempo pero es hora de irnos - explicó Halil ayudando a Mevly a levantarse y, abrazándola por la cintura, llegaron a la entrada donde se pusieron las chaquetas y los zapatos. 

La anciana se los quedó mirando mientras avanzaban por el camino hacia la verja con una sonrisa en los labios a pesar de saber que el amor entre Mevly y Halil sería duramente puesto a prueba. Cuanto más fuerte fuera ese amor, más duros los retos que debería superar. 


8 comentarios:

  1. Offf, quien me puso leerlo tan pronto? Ahora que hago hasta el próximo finde? Offf Isa, offf! Me encanta

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  2. 🥰 Hasta el fin de semana que viene nada? 😢

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  3. Joer.. y ahora como aguanta una hasta el próximo fin de semana....voy a aprender a tener paciencia.. esto lo merece...gracias!!!!!

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  4. La paciencia no es mi virtud...quiero más...🙈

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  5. Zemmmmm..... paciencia, paciencia..... ufffff Abla ufffff madre mia!!!!!!

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  6. Que interesante esta!!!
    Esperaremos a ver qué pasa.🥰🥰🥰

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  7. Siisis gracias Isa 😃 ya quiero todo junto ja

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