- Deberíamos levantarnos - dijo Seher perezosa besando el pecho de Yaman.
- No quiero - negó Yaman besando el pelo de Seher y apretándola más entre sus brazos.
- Tamam. Si mi madre o Yusuf abren ahora la puerta les explicas tú lo que pasa...
Yaman la tomó por la barbilla para mirarla a la cara y le dijo:
- Les diría que te amo y que quiero que empecemos de nuevo si estás tan loca como para volver a confiar en mí - luego se levantó y se vistió en tiempo récord.
Seher no creía haber oído bien porque se había quedado mirando la tremenda espalda y el duro culo de Yaman.
- ¿Perdona? ¿Qué has dicho? - pero él ya salía por la puerta.
Seher se levantó, arregló la cama y se vistió. Salió al pasillo y llegó a la cocina atraída por la risa de los dos hombres de su vida.
- Teyze, hemos preparado la merienda - dijo Yusuf contento.
- Ya veo, bitanem - contestó mirando al hombre despeinado que estaba poniendo un vaso de leche en la mesa.
- Siéntate aquí - le dijo Yaman apartando una silla para ella.
Aquella merienda fue uno de los momentos más divertidos y especiales que vivieron los tres juntos pero la tarde todavía les reservaba más sorpresas.
Ding Dong
- ¡Voy a abrir! - gritó Yusuf saltando de la silla y corriendo hacia la puerta.
- ¡Pregunta primero quién es, bitanem! - gritó Seher metiendo platos en el lavavajillas.
- Ven aquí... - dijo Yaman tomándola por la cintura y abrazándola.
- Shhhh ¿qué haces? - Preguntó Seher revolviéndose en sus fuertes brazos para mirarlo a la cara.
- Escucha. Debemos hablar. Necesitamos estar solos y parece que ahora no va a poder ser pero esta noche podemos escaparnos al mirador. Quiero hacerlo bien, Seher ¿me darás la oportunidad de ganar de nuevo tu amor y tu confianza? - preguntó Yaman sin soltarla.
- Evet, evet pero suéltame... - pidió Seher mirándolo avergonzada.
Yaman la soltó pero antes le clavó un beso rápido e intenso dejándola acalorada.
- Ha venido Osman a vernos - anunció Yusuf en la puerta de la cocina.
- Osman no ha venido solo, Yusuf, la mama de Osman viene con él - dijo Kiraz entrando en la cocina con su pequeño en brazos. Se quedó parada al ver a Yaman con los brazos cruzados a la espalda insinuando una sonrisa (aquel hombre pocas veces sonreía plenamente) y a Seher ruborizada y mirando al suelo. "Vaya, vaya" - pensó Kiraz - "estos dos tienen la misma cara que Ali y yo cuando la Sultana nos pilla"
- ¿Me das a mi sobrino? - preguntó Yaman alargando los brazos.
- Claro, me tiene los brazos destrozados. Pesa un quintal. Toma - dijo Kiraz.
Yaman se apoyó a Osman en la cintura, tomó a Yusuf de la mano y salió de la cocina dejando a Seher y Kiraz a solas.
- Seher, ¿estás bien? Tienes cara de... - dijo Kiraz.
- ¡¿De qué?! - preguntó alarmada Seher llevándose las manos a las acaloradas mejillas.
- Digamos que Ali también me deja así a menudo... - explicó Kiraz.
- Por Allah, Kiraz, no sé qué hacer, ese hombre es mi debilidad.
- No, te equivocas. Tu amor por él te hace fuerte - le dijo Kiraz.
- Tengo miedo - confesó Seher.
- Lo sé pero creo que esta vez no habrá nada que temer - le dijo Kiraz pasando un brazo por los hombros de su amiga.
Ding dong
Yusuf fue a abrir de nuevo la puerta y subió la mirada por las largas piernas de su tío Ali hasta llegar a su cara. Lo hizo pasar y el comisario abrió los ojos de golpe. Su hermano mayor estaba sentado en la alfombra con su hijo trepando por su espalda y ambos rodeados de barquitos de papel.
- Se me ha caído un mito, abi - dijo Ali sacándose la chaqueta.
- Cállate o le cuento a tu hijo como deshacerse de las esposas de la policía - soltó Yaman mirándolo con el ceño fruncido.
- Mi hijo nunca será detenido - dijo el comisario.
- Si se parece a su tío... - contestó Yaman.
- Si ha de sacar algo tuyo que sea la facilidad para hacer dinero, abi no tus antecedentes - soltó Ali alargando la mano para estrechársela a su hermano.
Seher y Kiraz salieron de la cocina con café preparado y se sentaron en el salón intentando no pisar ningún barquito. Ali se sentó al lado de su mujer y la besó en la frente dulcemente. Yaman se movió y apoyó la espalda en el sillón donde se había sentado Seher pensando si mover la cara y besar la rodilla de ella pero, afortunadamente, Osman le quitó la idea de la cabeza sentándose en su regazo.
- No lo entiendo - dijo Ali - con la cara de mala leche que tienes y mi hijo te adora. Apareces y se olvida de que tiene padre y madre.
- Ali, hazte así que tienes un poco de celos en el hombro - bromeó Kiraz.
Seher le pasó una taza de café a su ex marido y sus dedos entraron en contacto llamando a que sus miradas se encontraran. Él bajó los negros ojos a sus labios en un beso mudo y ella suspiró con un latido perdido en el pecho. "Más tarde", se dijeron.
Yaman estaba escuchando a su hermano cuando notó las caricias de ella en la nuca y por entre su pelo y perdió el hilo totalmente al sentir escalofríos recorriéndolo. Le fue de poco escupir el café. Maldita fuera ¿cómo se le ocurría hacer eso? ¿quería volverlo loco? Pero a la vez, le gustaba demasiado que ella lo tocara con esa confianza. Al fin y al cabo él era suyo. Completamente.
Ding dong
Sonó el timbre pero luego Mamá Nadire entró abriendo con su llave.
- ¿Seher? Mira quién viene a cenar... - luego levantó la vista y vio a todo el mundo que había ocupado su salón - ¡vaya! creo que deberé cocinar el doble.
Yaman se tensó a ver al invitado sorpresa y Seher al notarlo le puso una mano en el hombro para calmarlo y transmitirle algo de serenidad. Sabía que aquellos encuentros incomodaban a su ex marido aunque él los había soportado estoicamente...
- Allah, allah, ¡Qué alegría verte! - dijo Sultana viendo a Yaman.
Seher dio varios golpecitos en el fuerte hombro de su ex marido y se levantó para ceder su asiento a la anciana. Yaman la tomó de la mano rápidamente impidiendo que se alejara y suplicándole con la mirada que no lo dejara a merced de aquella mujer.
Seher se agachó hasta tener a su ex marido casi nariz con nariz y le dijo sonriendo malévolamente:
- Eres fuerte, Yaman Kirimli, sobrevivirás - y lo soltó para alejarse hacia la cocina tras Mamá Nadire.
En el sofá de enfrente Ali se re-acomodó en su asiento sonriendo burlón, dispuesto a disfrutar de ver en apuros a su hermano mayor.
😂😂😂😂😂 hoy hacia falta algo así!!! Graciasssss
ResponderEliminar😀❤️😀
ResponderEliminarGracias Isa.
Tu si que sabes arreglarnos el días. 🤣🤣
ResponderEliminarQue bello comienzo de amor sería...pero debería pasar mucho tiempo para curar ese dolor que causaron sus celos...y la unión entre hermanos que bello relato como siempre ISA besos Ana de Argentina
ResponderEliminarAme ame ame !♥️♥️♥️
ResponderEliminarGracias Isa realmente hacía falta algo así después de lo de hoy u todas estas frustrantes semanas... precioso
ResponderEliminarGenial ISA en este relato me refugio del desazón que causa la serie ya se necesita ir abriendo puertas para sanar muchas gracias
ResponderEliminarMe encanta, pones unos detalles que solo las que vio la serie sabe de que hablas, me encanta de verdad😘🤗
ResponderEliminarMe fascina ISA eres la mejor muchas gracias .....💐💐💐👏
ResponderEliminarQué armonía, paz y tranquilidad. Así, asi nos gusta. Gracias😘
ResponderEliminarJajajaja me encanta!!!! 😍
ResponderEliminarHola, soy nueva leyendo tus historias y me encantan, veo que son varias, pero te quiero hacer una pregunta, por ejemplo esta, es parte de algun capitulo de Emanet o de Seher y Yaman, o de alguna otra? o son relatos sueltos?, pues veo que hay otras como EN EL HOSPITAL y otras mas asi
ResponderEliminarAgradecere ucho tu respuesta, asi voy buscando mas el orden en las publicaciones
muchisimas gracias y bendiciones