sábado, 13 de marzo de 2021

Piedras en el camino.

     Yaman permanecía de pie al otro lado de la verja de la casa de su hermano Ali mirando hacia el jardín decorado con globos por todos lados.  Era el primer cumpleaños del hijo de éste con Kiraz y habían sido muy amables al invitarlo. No podía creer que toda aquella gente a la que había decepcionado tanto le volvieran a abrir no sólo las puertas de sus casas sino también de sus corazones. Él sabía que jamás les volvería a fallar pero si ellos desconfiaban estaban en todo su derecho. Sobre todo ella. 

    La veía sentada en el sofá de mimbre con el pequeño Osman sobre sus rodillas cantándole una canción y se le encogía el corazón porque si él no lo hubiera estropeado todo ella ahora mismo podría estarle cantando a la hija de ambos. No sabía por qué pero siempre se le aparecía una niña morena de ojos verdes. A veces aparecía en sueños, a veces cuando se quedaba ensimismado pensando en cómo podrían haber sido las cosas. Tenía la sensación de que en un universo paralelo esa niña corría por el jardín de la mansión... 

    Salió de su ensueño cuando su hermano Ziyah lo descubrió y avanzó hacia la puerta de la verja para darle la bienvenida. 

    - Yaman. ¡Qué bien que viniste! - dijo su hermano. 

    - Bienvenido Yaman, añadió Ali - acercándose y tomando un paquete envuelto con motivos infantiles que Yaman le entregaba. 

    - Gracias, hermanos - dijo Yaman asintiendo. 

    

    Seher no había dormido bien aquella noche. La pesadilla que hacía tiempo que no soñaba había vuelto a torturarla. Él y su crueldad, él y su odio, él y su venganza, él y sus humillaciones... habían aparecido después de caer dormida para hacerla sollozar de miedo y tristeza bajo las mantas. Al final se había despertado sudando y llorando. Maldecía a las almas del infierno que habían conjurado para separarlos y lo maldecía a él por haberlo permitido. Y para colmo ese día debía verlo en la fiesta porque Ali y Kiraz lo habían invitado. Seher decidió que  no podría hablar con él. La pesadilla había vuelto a dejarle el alma en carne viva y no tenía fuerzas para disimular. Volvió al momento presente cuando el pequeño Osman le tocó la cara con sus manitas, le sonrió y siguió cantándole bajito. 

    - Te he traído un zumo - dijo alguien a su lado. 

    Seher levantó la mirada agradecida al doctor Aslan y tomó el vaso para beber. Los recuerdos de la noche pasada le habían secado la boca. El doctor se sentó a su lado y le informó:

    - Ha llegado tu ex marido. 

    Seher asintió y siguió haciéndole monerías al pequeño sentado en su regazo. 

    

    Yaman la vio de nuevo cuando levantó a Yusuf en sus brazos después de que su sobrino hubiera llegado corriendo hacia él. Lo supo en cuanto la miró por encima de la cabeza del pequeño. Estaba triste. Aquellos maravillosos ojos verdes volvían a estar llenos de tristeza y sólo esperaba no ser de nuevo el culpable pero... lo era. Seher había levantado la mirada y como imanes los ojos de ambos habían coincidido en la distancia. Tristeza y miedo. Yaman la liberó de sus ojos negros y se centró en atender a Yusuf que tiraba de él hacia una diana que habían colocado en un lateral del patio. Yaman supo que, por algún motivo, ella había vuelto dos años atrás y decidió mantenerse alejado para no molestarla. Además la veía en buena compañía. El doctor Aslan estaba con ella y él no tenía ningún maldito derecho a sentirse celoso pero en su corazón no podía mandar. Eso sí, antes se arrancaría su celoso corazón del pecho que dejar que esos celos la impidieran a ella ser feliz. 

    Yaman se concentró en enseñar a tirar con arco a Yusuf y a sus amigos y en olvidar que la mujer de su vida, aquella a la que había perdido, estaba riendo con otro hombre a metros de distancia. De repente algo chocó con su pierna y cuando bajó la mirada se encontró con un ceño fruncido parecido al suyo pero que enmarcaba unos ojos azules como los de Kiraz. Sonrió y se arrodilló para mirar cara a cara a su otro sobrino. 

    - Merhaba, Osman. Iyi ki dogdun

    El pequeño balbuceó algo ininteligible y Kiraz, que llegó tras su hijo, le tradujo:

    - Dice que se alegra de ver a su otro tío y que espera que lo visites más a menudo. No dejaba de mirarte con el arco. 

    - Gracias Kiraz - dijo Yaman mirándola y esperando que ella entendiera todo lo que encerraba ese "gracias". 

    - De nada Yaman. Todos te deseamos lo mejor. 

    Yaman tragó con dificultad y cogió en brazos a su sobrino. Luego le puso en las manos una flecha de juguete y simuló que la flecha volaba hacia la diana. El pequeño rió como loco, luego lo abrazó y le dejó un beso lleno de chocolate en la barba. 

    Alí llamó a todo el mundo para que acudieran a la mesa preparada en el centro del patio. Yaman se quedó apoyado en un árbol, no quería perturbar a Seher acercándose demasiado. Había dirigido miradas furtivas hacia ella y sabía que ella agradecía su lejanía. 

    Seher llevó uno de los pasteles a la mesa y de reojo lo vio apoyado en el árbol. Su tonto corazón bailó de gozo porque Yaman Kirimli la estaba mirando y porque con la casaca negra parecía realmente un rey. De qué tipo de reino ella ya no lo sabía. El único reino que había conocido a su lado fue uno de sombras pintado con algunos retazos de luz, muy pocos. 

    Osman, ayudado por sus padres, sopló la velita de su pastel y enseguida quiso que lo bajaran para ir a buscar a su nuevo héroe favorito. Yaman lo vio venir trastabillando y se agachó a cogerlo antes de que se cayera al suelo. Tío y sobrino se midieron con la mirada y se acabaron sonriendo. 

    - Yaman - lo llamó Kiraz - ven por favor. No tengo ninguna foto de los 3 hermanos y ya es hora de que os la hagáis. Ziyah ponte al lado de Ali. 

    Yaman se acercó despacio a la mesa intentando esquivar todo lo que pudiera al amor de su vida que por algún motivo ahora lo miraba casi sonriendo. Llegó al lado de su hermano Ali con Osman en brazos y Seher fue hacia él. A Yaman el corazón se le aceleró en el pecho al verla acercársele y temió hasta moverse. Seher le alargo los brazos pidiéndole que le pasara a su sobrino. Yaman lo hizo con todo el cuidado del mundo pero no pudo evitar que sus manos se tocaran. Sus ojos se buscaron al instante e iniciaron un diálogo mudo:

    "¿Lo has notado? Seguimos vibrando al tocarnos"

    "Lo he notado, lo noto, sólo contigo,  pero las sombras del pasado son alargadas y no consigo disiparlas"

    "Lo sé mi amor. Yo sólo quiero que seas feliz y entiendo que quieras apartarte de mí y de lo que represento en tu vida. Te prometo no ser una piedra en tu camino"

    Seher apartó la mirada de él, tomó una servilleta y sin ser consciente de lo que hacía la llevó hasta la mejilla de Yaman para limpiarle el beso de chocolate que Osman le había dejado. Yaman recordó otra ocasión en la que ella había hecho algo parecido. Aquella vez no era inocente chocolate sino sangre de su labio partido lo que limpió. Yaman volvió a quedarse inmóvil y un rugido de anhelo quedó atrapado en su pecho mientras ella le retiraba el chocolate. Se inundó de su olor y del color de su pelo y contuvo la respiración esperando que ella acabara. Osman se movió y Seher lo apoyó mejor en su cadera  Luego levantó la mirada y aquellos ojos negros volvieron a conmoverla como siempre. Corría el peligro quedar atrapada de nuevo en su mirada. Suspiró y se giró de golpe con el pequeño en brazos. 

    - Yaman ponte al otro lado de Ali. Así, los tres juntos. Me encanta esta foto. El único que sabe sonreír de verdad es Ziya - dijo Kiraz riendo y mirando la pantalla de su móvil. 

    - Kiraz, voy a cambiar a Osman - dijo Seher dándose la vuelta para dejar de mirar como una idiota a su ex marido. 

    - Te acompaño - oyó ella a Aslan tras de sí. 


    Yaman la vio entrar en la casa seguida del doctor con un nudo en el pecho y supo que era momento de retirarse. 

    - Ali, Kiraz, gracias de nuevo. 

    - ¿Ya te vas? Osman no ha abierto los regalos - le dijo Kiraz con auténtica pena. 

    - Cariño - dijo Ali - Yaman volverá más veces a esta casa. Sabe que aquí tiene a su familia, ¿verdad, hermano?

    Yaman sólo pudo asentir agradecido y en un cruce de miradas supo que Ali había adivinado por qué él se iba ya. Se giró y salió por la verja yendo hacia su coche. Antes de arrancar se pasó la mano por la mejilla que ella le había limpiado y sonrió. 


18 comentarios:

  1. Hay me matas Isa, en el buen sentido.... Precioso... Hasta me emocioné... Jolim!

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  2. Isa es precioso. Me he emocionado. Muchas gracias; ansiosa de la continuación del otro.
    ❤️

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  3. İsa!! Nos ayudas mucho con tus escritos a sobrellevar la pena que nos dejan desde Turquía.
    Escribes taaaaan bonitoooo ♥️

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  4. Mi pequeño corazón sufre con Yaman pero merecido lo tiene,espero sabe sus heridas...Isa eres magnífica en describir los sentimientos que todas tenemos en un relato mis mayores felicitaciones y agradecimientos siempre estoy a la espera del siguiente 👏💐💐

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  5. Isa conmueves y emocionas, no por escenas Hot o besos (que Dios sabe que nos faltan en la serie)es tu mundo interior compartido con todas.. gracias siempre. Laura

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  6. Diosssss mío como sufro con Yaman, con mi niño, ojalá y logre recuperar la confianza de Seher. Gracias Isa, que bonito relato 🥰😍🇻🇪❤️🏹

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  7. Maravilloso Isa. Gracias por compartir estos bellos relatos, eres muy grande.

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  8. Gracias mi amor, que haríamos sin estos relatos.
    La verdad no creo que aguantaríamos la serie 🤪

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  9. Ufff, qué dolor siento al saber qué están separados, pero qué gusto saber qué se respetan..como siempre muchas gracias 😘

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  10. Es muy triste ! Me dio ganas de llorar pero esta escrito genial

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  11. Isa me hicistes caer una lágrima que hermoso relato tenes todo para ser una gran escritora...besos Ana de Argentina

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  12. Maravilloso.. es la descripcion perfecta de un amor que nunca desaparecio pero que ha de renacer.. precioso.

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  13. Gracias Isa amo mucho este yaman ...gracias mil

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  14. Genial ISA esto sigue prometiendo y me tiene enganchada ojalá vemos algo de todo esto en la serie algún día eres genial

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  15. Maravilloso,me encanta,es que todo es tan profundo que se me pone la piel de gallina. Gracias, gracias, gracias

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  16. 😍😍😍😍 esta bien que sufra pero yo ya estoy en modo pena, 😄😄😄 soy una blandengue

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