martes, 9 de marzo de 2021

¿No lo sabes?

     Yaman había perdido el hilo de lo que Yusuf le estaba contando pero era culpa de su esposa y su hija pequeña. Estaba tirando con arco con Yusuf cuando las vio salir al jardín. Seher estaba preciosa con un vestido de flores que aun no delataba su embarazo y llevaba de la mano a su hija pequeña que ya llevaba las coletas deshechas (como siempre) y no dejaba de parlotear. La pequeña de pelo negro y enormes ojos verdes había cumplido un año pero ya quería soltarse de su madre para ir andando sola hacia su padre. 

    Yaman sonrió al ver la lucha entre las dos y se puso de rodillas con los brazos extendidos para que la pequeña Kevser avanzara hacia él. La pequeña se soltó de su madre para ir trastabillando hacia su padre hasta que él la atrapó y la abrazó contra su pecho. Ambos se miraron con idénticos ceños fruncidos y luego Kevser Kirimli besó la nariz de su padre con adoración. 

    Seher pasó por al lado de su marido y su hija suspirando y levantando la vista al cielo. Aquellos dos eran de tal palo tal astilla. Menos mal que Yusuf era más como ella o se hubiera vuelto loca. Y ahora, otro en camino. Por Allah, más Kirimlis en el mundo. Seher le dio a Yusuf el plato de galletas para que merendara, lo besó en sus rizos oscuros y oyó una voz ronca tras ella:

    - ¿Para mí no hay?

    - ¿Galletas? - Preguntó Seher girando hacia él. 

    - Besos - contestó su marido dejando a su pequeña en el suelo que ya quería ir a atormentar a su hermano mayor. 

    - Te los estoy guardando todos para luego, Señor Kirimli - dijo Seher sonriendo. 

    - No aguantaré. Ven - y tomándola por la cintura la acercó para darle un beso tan intenso como breve. 

    Piiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii


    Yaman oía de lejos aquel pitido molesto. El cuerpo de repente le pesaba y tenía frío. ¿Dónde estaba ella? ¿Y sus hijos?. Oyó gritos lejanos "¡Hayir, Hayir!" "¡No me dejes, por favor, no te vayas!" Alguien soltó su mano y la sintió vacía. Vacía de vida. Ella lo tenía tomado de la mano cuando empezó el maldito pitido. 

    Más gritos. Más gente. Ella, no. Ya no la sentía. Ya no estaba. Se sintió muy cansado pero no lo dejaron descansar. Algo le pesó en el pecho y lo elevó varias veces. "¡No responde!" "¡Carga 200!" 

    Pip Pip Pip Pip Pip Pip Pip Pip Pip Pip Pip Pip Pip Pip Pip Pip 

    Seher no dejaba de mirar por la ventana de la habitación al hombre que yacía en la cama. Le había costado reconocerlo, al entrar en la habitación hacía unos momentos, de tan pálido y delgado como estaba. No podía creer que el amor de su vida se hubiera rendido de aquella manera. Por amor, le había dicho Firat. Yaman Kirimli se había rendido por amor. Pero Seher no había dejado de amarlo ni un sólo segundo en todos aquellos meses. Su amor seguía existiendo. Un amor dañado pero vivo. 

    Su amor seguía latiendo al ritmo de su corazón y su corazón había estado a punto de pararse junto con el de él. Lo tenía cogido de la mano. Seher había pensado que curiosamente era ahora él quien tenía la mano fría entre las de ella, más calientes. Recordó las veces que se había acurrucado en él buscando precisamente el calor de su piel, las veces que él los había arropado a ambos después de hacer el amor sabiendo que ella tendría frío...

    Seher trazaba el símbolo del infinito con su dedo en el dorso helado de la mano de su marido y pasaba sus dedos por su mejilla hundida cuando la maldita maquina empezó a pitar. Hayir. Apretó más su mano intentando evitar que él se fuera y la dejara y empezó a gritárselo: "¡Hayir, Hayir!" "¡No me dejes, por favor, no te vayas!" 

    La habían arrancado de su lado y ahora, después de unos momentos de angustia, sólo podía mirarlo a través de aquel cristal. Volvió a entrar en cuanto dijeron que un familiar podía pasar. 

    Seher se sentó a su lado y lo tomó de la mano de nuevo. Afortunadamente ya no estaba tan fría y ella volvió a mover sus dedos dibujando en su piel. Por eso no fue consciente de los ojos negros que la observaban.     

    Yaman había abierto los ojos con mucho esfuerzo de tanto como le pesaban. Su olor le había llegado antes que su visión y eso lo había despertado. La vio con su verde mirada fija en su mano mientras sentía lo que ella le dibujaba en la piel. La tristeza de su rostro no menguaba su belleza. ¿Estaba triste por él? Yaman lamentó que la hubieran avisado a pesar de que estar viéndola le estaba devolviendo el alma.  Él no quería ser como aquel maldito gato al que ella había cuidado a pesar de no haber dejado de recibir arañazos por parte de él. 

    No quería su lástima y no merecía su amor así que casi sin voz preguntó:

    - ¿Por qué estás aquí?

    Seher levantó la verde mirada a los ojos negros de su marido. Su amor rebosaba mirándolo pero a Yaman aquel amor le dolía demasiado. No era digno de él y nunca lo sería. Había demostrado que pagaba el cariño de ella con furia, con celos, con desconfianza, con ira así pues ¿qué podía él ofrecer a la mujer que amaba más que a su vida?  Sólo una cosa: su libertad. 

    - ¿No lo sabes? - preguntó ella dulcemente rasgando el alma negra de su marido. 

    

10 comentarios:

  1. 😭😭😭😭😭😭😭😭😭😭esto está más bueno que la novela es fenomenal abla......soy tu fan.....espero con ansias el próximo 💐💐🌹

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  2. Ya lloro ! Que triste pero siempre hermoso ❤️❤️

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  3. El relato me gusta, como siempre. Pero yo a Yaman no lo perdono, soy rencorosa, qué se le va a hacer.

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  4. Hermoso como siempre jaja y bueno todas pensamos que algo así podría pasar en la serie el va a sufrir y mucho más que ahora. Genial como siempre 😄

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  5. Me hiciste llorar, así no los puedo ver. Pero el relato chapó. 😘

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  6. Mi b pequeña escritora. No te me pongas a escribir cosas tristes tu tb... Anima a nuestro yaman bey. Devuelve le v la felicidad que merece junto a su princesa. Cada vez escribes mejor mi pequeña escritora

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  7. Piiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii! La madre que te parió! Me quieres infartar niña? Ya te dije yo que a ti te tengo que leer con los clinex al lado. Ufff!

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  8. Que bueno!!! Que no se nos muera yaman.
    Esperando la continuación....

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  9. Uffff ISA que relato..eso es algo seguro que pasará no será digno de su amor... besos ISA soy Ana de Argentina

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