Estrella del norte,
He soñado con aquella noche. Aquella noche en la que yo estaba roto y creí que venías a unir mis pedazos, como siempre. Tú, mi infatigable esposa, habías visto el abismo en mis negros ojos y te acercabas a mí para salvarme una vez más con tu amor infinito. Recuerdo que la habitación estaba a oscuras porque no soportaba que nada iluminara mi calvario, pero cuando abriste la puerta tu luz me atravesó dejando un rastro calcinado en mi alma.
Tu olor llegó a mí precediendo tus pasos y cerré los ojos llenándome de él, atesorándolo, por si en breve debía echarlo de menos. Temblé como un niño pequeño cuando tus manos tocaron mi espalda y subieron a mis hombros. Luego enlazaste tus cálidos brazos alrededor de mi pecho y me apretaste contra tu incansable corazón. Ese corazón en el que refugias a todos.
Pensé que los dioses me concedían una tregua en mi condena y, dándoles las gracias en silencio, puse mis manos indignas sobre las tuyas. Quise quedarme a vivir entre tus generosos brazos para siempre pero tus manos bajaron y se colaron bajo mi jersey quemándome la piel. Mi vientre tembló ante tus caricias y el suspiro del que vuelve a la vida escapó de mis labios. Porque yo, entre tus manos, resucitaba...
Subiste mi jersey para sacármelo y poniéndote de puntillas lo lograste. Creo que eso me hizo sonreír pero luego, al notar tus labios en las cicatrices de mi espalda, mi sonrisa mutó en mueca de vergüenza. Besabas el daño de mi cuerpo regándolo de consuelo pero mi alma ya estaba seca y yerma. Nada que valiera la pena nacería de ella.
Giré poco a poco hasta quedar frente a ti. Mi mirada esta vez no buscaba la tuya, seguía esquivando el brillo verde de tus pupilas. No era capaz de mirarte. Nos sabía cuando tendría el coraje de volver a hacerlo. Cerré los ojos cobarde y te abracé intentando retenerte. A ciegas busqué tu boca y al encontrarla y ver que no me la negabas te besé de remordimientos, de culpas, de pesadumbres. Tú me besaste de interrogantes, de dudas, de incertidumbres. Besos que deberían haber sido de dicha, de alegría, de minutos infinitos iban cargados de silencios.
Arrastré mis labios en los tuyos rogando, suplicando, pidiendo como un penitente pero temiendo tu castigo cuando llegara. Te besé desesperado, lamí tu lengua y marqué con mis dientes tus labios calientes. Fuiste tan generosa de devolverme los besos con la misma intensidad que creí renacer. Acaricié tu cara con mis dedos queriendo aprendérmela como si yo algún día fuera a ser capaz de olvidarla. Imposible. Estabas grabada en lo más hondo de mi ser. Para siempre. Me pareció que tocaba una lágrima y la arrastré hasta depositarla en tu cuello. Rocé allí el latido de tu vida y seguí bajando mis manos para dar a tus senos mimos que los calmaran. No quería nada entre tu piel y mi piel y mis dedos se colaron bajo tu jersey para subir y descubrir de tela tus pezones. Jugué con ellos entre las puntas de mis dedos hasta que los sentí duros y anhelantes. Te gustó porque mi boca recibió tu suspiro y lo saboreó queriendo más. Te toqué más fuerte y me respiraste de golpe. Tus senos ardían y yo los abarcaba con mis manos intentando darte todo el placer del mundo.
Tus manos en mi pecho temblaban acariciándome pero siguieron haciéndolo hasta llegar a mi cinturón y desabrocharlo. Mi miembro se endurecía por tí y rogaba en silencio que lo liberaras. Yo dejé tus pechos y en tus caderas jugué con la cintura de tu falda hasta agarrarla entre mis puños y arrastrarla hacia abajo dejándote desnuda. Tus piernas se unían para calmar el palpitar que nuestra pasión creaba y tuve que acercarte a mí para que notaras mi cuerpo clamando por el tuyo. Subí tu jersey y me lancé a chupar tus senos como un loco. Tu olor de nuevo me atravesaba y besé más y lamí más y me perdí más en ti. Tus manos me estaban arrastrando al delirio, acariciabas mi carne una y otra vez buscando que te rugiera en la boca y lo hice. No pude evitarlo, tú lo buscabas y yo te lo daba.
Con nuestras manos nos torturábamos dulcemente pero nuestras caderas querían más. Te tomé en brazos y te tumbé en nuestra cama. Nuestra cama. Nuestra cama, maldita fuera mi alma. Quise olvidar en ti todos mis errores y acabé de sacarte el jersey. Te tenía desnuda entre sombras pero te sabía de memoria. No me hacía falta la luz. La luz mataría esa noche y no quería que llegara. Acabé de desnudarme y me tumbé sobre tí para que me sintieras todo caliente. Nos sentimos y jadeamos suspiros de desesperación. Mi boca volvió a la tuya, había olvidado mil besos y empecé por el último en una cuenta atrás dulce y llena de dolor al mismo tiempo.
Mis dedos viajaron a tu sexo de pétalos húmedos y los acariciaron reverentes, insistiendo, buscando tus jadeos y tus movimientos impacientes. Se mojaron en ti y esparcieron el rocío frotando sensaciones. Intuí tu cara enrojecida de pasión, besé tu boca abierta que gemía de placer y descontaba besos... 700, 699, 688...
Te rocé más fuerte y donde más querías hasta que te oí gritar, (jamás mi nombre). No perdí el tiempo, no lo tenía para malgastarlo, y furtivamente me colé entre tus piernas. Tu orgasmo aun palpitaba y acarició mi sexo en cuanto entraron en contacto. Reclamé mi lugar ¿lo seguiría siendo por mucho tiempo más? Y te penetré desgarrándome por dentro. El placer de poseerte dolía a despedida pero enseguida me quité esa idea de la cabeza. Entré en ti, te besé 499, 498, salía añorándote y te volvía a penetrar. Tus manos en mi espalda parecían querer tenerme o yo quería pensar eso. Te embestí otra vez con mi cuerpo y con mi alma y tus jadeos aumentaron más en mi boca, 299, 298, no me saciaba, no podía parar y tus manos me pedían más apretando mis nalgas contra ti. Sudábamos y nuestras respiraciones eran ya música inundando nuestra habitación. Nuestra habitación. 149,148...
Me mecí en tí cada vez más rápido, cada vez más violento pero tu cuerpo me recibía, me perdonaba y me exigía más y más. Acabamos mordiéndonos la boca, arañando nuestros cuerpos y cruzando un límite en nuestra unión que jamás habíamos cruzado, 99, 98 y nos corrimos el uno en el otro rompiéndonos en mil pedazos de éxtasis. 49, 48...
Los jadeos menguaron. Nuestros cuerpos se habían detenido al alcanzar el limbo del placer y un silencio que ahogaba llenó la estancia. Te tocaba y no te sentía. Te abrazaba y era como abrazar una brisa. Te besaba y era como un calor vacío. Me asusté como jamás me había asustado pero las palabras no me salieron. Era incapaz de decir nada y me limité a abrazarte. Me prometí pasar la noche en blanco para vigilar. La oscuridad me era leal, lo que yo temía era la luz del día y quería estar alerta.
El destino se rio de mí y Morfeo me condenó. Cuando abrí los ojos no estabas. Oí en mi mente tu voz susurrando 3, 2, 1, silencio, y luego vi tu nota. LO SÉ TODO. NO ME BUSQUES. SE ACABÓ.
He soñado con aquella noche, mi estrella del norte y la mañana no ha sido mejor que aquella mañana porque sigo solo. Lo sabías todo. Sabías que mi amor no merecía tu amor. Fracasé en la sagrada tarea de protegerte, de confiar en ti, de no soltarte jamás de la mano. Rompí tu corazón pero tú lo curaste para seguir adelante porque siempre has sido más fuerte que yo. Aquella noche quizás fue para ti una especie de despedida, una manera de recordarme lo que podíamos haber tenido y que por mi culpa ya no tendríamos. Me dijiste adiós de la manera más sangrante, dejándome en la piel tu aroma y en mi boca tu sabor. Me persiguen, mi estrella del norte. Te pienso durante el día, te sueño durante la noche. Ya no soy Yaman Kirimli, no soy nada, no soy nadie. Sólo una sombra.
Me despido en esta carta que no contestarás como lo he hecho en las 1000 anteriores.
Sen Seviyorum mi estrella del norte.
Hermoso y muy triste 😭
ResponderEliminarHoy se necesita ésto. Lo siento por Yaman, cómo lo siento por Seher en Emanet. Muchas gracias por dedicar tu tiempo y alegrarnos un poco. 😘😘
ResponderEliminarIsa lo diré siempre soy tu fan....estenrelato ha sido hermoso es justo lo que quería,lo que mi corazón necesita para poder con todo lo de la novela ojala nos regales otro ....deverian contestarte a ti y no ha Naz...m😘😘att: diana
ResponderEliminarMe gusta. Una Seher decidida que no se deje pisotear. Hoy para mí Yaman ha caído y creo que no se va a levantar nunca, haga lo que haga. Y tus relatos, como siempre, me encantan.
ResponderEliminarGracias por darnos esto, la dulce venganza, sin violencia, ni gritos, solo dejando el recuerdo de la felicidad perdida, arrebatada por culpa, una mujer empoderada que simplemente muestra lo que es.. su amor.. un amor que nonsupo cuidar. Gracias.Lu
ResponderEliminarP.D.... Y ahora un relato venganza, de celos extremos... jajaja (sigo muy muy enfadad)
ResponderEliminarGracias como siempre por comentar! Sois mis GPS! Mañana sábado otro relato xq menudo capi nos han dado hoy! Mil gracias!
ResponderEliminarMe dolió el alma.... 😢 Gracias Isa por tu generosidad. Te quiero amiga.
ResponderEliminarUffff sin palabras me -en -can -taaa! Y Lo de quería vigilar, la noche me era leal pero le temia a la luz del día ...Laura
ResponderEliminarI love your fanfic I need a revenge story! I need him to be extremely jealousy I want him to beg her for forgiveness, I want him to suffer, I want him to make it up to her by kicking those two witches out of the house for good and finding out the truth about what happened to Kevser!
ResponderEliminarPor favor, firmad el comentario porque a veces sólo me sale como desconocido y no puedo luego contestaros en el chat o por aquí. Gracias, siempre.
ResponderEliminarPero, pero, pero, te juro que me hiciste llorar! 😢MUY BONITO Y DOLOROSO A LA VEZ
ResponderEliminarIsaaaa gran despedida..como siempre un placer leerte bello final que sería que seher le haga eso a yaman,??? esa despedida sería el peor de los martirios para el...
ResponderEliminarSoy Ana de Argentina ISA perdón me olvidé de firmar jajajaja
EliminarHermoso y triste a la vez, gracias por compartirlo!!!
ResponderEliminarDigan de seher me encanta y te vuelvo a felicitar es increíble lo que escribes y en este momento lo necesitamos todas las fans de Emanet , p.d el se lo merecía y más también
ResponderEliminarExcelente final, aunque suframos. Cada vez me gustan más tus relatos. A ti, no te llega la vida, pero a nosotras nos das la vida. 😘Marta
ResponderEliminarIncreíblemente precioso😍
ResponderEliminarIncreíblemente precioso😍
ResponderEliminarIncreíblemente precioso😍
ResponderEliminarGracias Isa 🥰
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