martes, 23 de marzo de 2021

La Misión. Cuarta Parte.


    
El viernes por la noche todo estaría controlado. Los seis hombres que aspiraban a aumentar su riqueza a base del sufrimiento de niños y niñas habían sobornado a los estibadores del puerto de Estambul. El contenedor sería descargado y la mercancía llevada a un contenedor del "Kirimli Holding" para luego ser transportado por un tráiler al "punto de venta". Nada de esperar 24 horas. La espera conllevaba riesgos y los 6 hombres sin alma ni conciencia no querían correr ninguno. Se reunirían con Yaman Kirimli en el puerto y se asegurarían su máxima cooperación en todo. Tenían un as bajo la manga que no dudarían en jugar para que Kirimli no los traicionara. 


    A Yaman le habían vuelto a colocar en el pelo el sofisticado sistema de audio y rastreo y llevaba horas preparado y esperando a entrar en acción. No le gustaba la inquietud que lo había embargado desde bien temprano y ya tan sólo quería que aquello acabara de una vez. Después de ser liberados los niños y detenidas las alimañas, podría volver a ella porque sentía que se cegaba sin verla y se asfixiaba sin su olor. Seher era su vida y lo que quería de ahí en adelante era vivir. 


    Poco antes de las doce de la noche la lluvia vino a acompañar al frío ya reinante y a repiquetear en los miles de contenedores del puerto de Estambul. Yaman permanecía de pie sin notar el agua que le calaba porque al lado de aquellos seis monstruos debía mostrarse insensible a todo. Todos se miraban de reojo controlándose desconfiados unos a otros pero Yaman era especialmente consciente del hombre de la voz de ultratumba que esa noche dejaría de ser una pesadilla para cientos de niños inocentes. Apretaba los puños vacíos deseando en silencio tener el cuello de esa escoria entre ellos. 


    Unos prismáticos lo enfocaban todo y tras ellos el comisario Ali Kimdir no perdía de vista nada. Los estibadores que Rifat Yildirim creía haber comprado eran leales a la policía y en cuanto se les "sobornó" acudieron a explicarlo todo y a ponerse a las órdenes del comisario. El líder de los estibadores desveló que la señal para que el barco descargara era un apagón parcial en el puerto que dejaría medio a oscuras el lugar por donde saldrían los pequeños hacia el contenedor Kirimli. Así pues, Ali confiaba en tenerlo todo controlado. Todo menos a una persona: Yaman Kirimli. Su hermano debía dejar que lo arrestaran junto a los otros 6 hombres para no delatarse y no debía intervenir en el rescate de los pequeños. Gracias al sistema de escucha, Ali permanecía atento a las palabras de esos 6 monstruos sólo que había un problema: apenas hablaban y cuando Rifat Yildirim por fin lo hizo la sangre se le congeló en las venas. 

    - Kirimli Bey... 

    Yaman movió sus ojos hacia el repugnante ser que lo nombraba. 

    - Kirimli Bey, verás... en cuanto se apaguen las luces nosotros 6 nos iremos hacia el "punto de venta" y tú te quedarás controlando que la transacción acabe bien. Te asegurarás de que tu contenedor acaba sobre mi tráiler. Cuando nosotros veamos llegar la mercancía te avisaremos y recibirás tu parte. Evet, es un cambio de planes de última hora... me gusta innovar.

    - ¿A dónde debe ir  el tráiler? - preguntó Yaman exasperado esperando que Ali estuviera escuchando ese cambio y se preparara para el arresto en cuanto abandonaran el puerto. 

    - Eso no es necesario que lo sepas, Kirimli Bey... - respondió el monstruo. 

    - El tráiler es tuyo, si no llega al "punto de venta" no seré responsable - dijo Yaman sabiendo que el tráiler ya llevaba un sistema de rastreo gracias a un estibador. 

    - Tú sólo supervisa que el contenedor con la mercancía sea llevado al tráiler y si todo sale bien, cobrarás y nadie sufrirá.

    A Yaman no le gustaron las dos últimas palabras pero no quiso  preguntar por no levantar sospechas. 


    De repente gran parte de la zona de descarga del puerto de Estambul quedó en sombras y los 6 "capos" se fueron hacia una furgoneta. Cuando la furgoneta arrancó y enfiló hacia la salida Yaman habló en voz alta:

    - ¿Hermano los has escuchado? - preguntó. Luego se metió las manos en los bolsillos encontrando algo que no estaba allí antes. 

    Yaman frunció el ceño, sacó el móvil desconocido y se lo quedó mirando. La pantalla se iluminó y la imagen de la mujer que amaba apareció para detenerle el corazón. 

    - ¡Alí! ¡Alí! ¡No los detengas! ¿Me oyes? ¡No los detengas! ¡Tienen a Seher! ¡Hermano no los detengas! - gritó Yaman sin dejar de mirar la pantalla del móvil que le habían colocado furtivamente en el bolsillo de su abrigo.


9 comentarios:

  1. Diosssssss!!!!!!!!!! Ahora di que los mata... 🙈 Tienen a Seher?? ISAAAAA UFFFFFF

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  2. No empieces como Nazmiye a hacernos sufrir, que a ti te tengo más a mano, ja ja ja. Qué la rescate pronto! Un beso.

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  3. Acción no de la que nos tienes acostumbradas. Pero muy buena!!! 👏👏👏👏

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  4. Genial!!! Ahora vendra el rescate y el amor

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  5. Menuda sorpresa, espero un buen rescate😉

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  6. Sabía yo que algo se avecina por el relato anterior, solo espero que sea un rescate digno de Yaman Kirimli alias "hombre de negro"🤣😏

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