jueves, 11 de marzo de 2021

El cruce. (Relato para ser feliz)

- Seher, hija, ha llamado Yaman - le dijo su madre desde la cocina en cuanto la oyó llegar. 

    Era oír su nombre y volver a sentir mariposas en su estómago. 

- ¿Ha dejado algún mensaje? - preguntó nerviosa mirándose en el espejo de la entrada.  

- Llamaba para preguntarte si le dabas permiso para llevar al parque a Yusuf tras salir de la escuela. 

- A Yusuf le encantaría - dijo Seher entrando en la cocina rehuyendo la mirada de su madre. 

- Pues mándale un mensaje o llámalo y se lo dices - sugirió Mamá Nadire sonriendo pícara. 

- ¿Ne? Creo que tiene un número nuevo y... - intentó excusarse ella. 

- Puedes llamarlo a la mansión - interrumpió Mama Nadire su frágil excusa. 

    Llamarlo. Hablar con él por teléfono y oír SU VOZ de nuevo. Pero era por Yusuf así que llamó. 

    - Hola Cenger, llamaba para hablar con... - no acabó la frase. 

    - Está aquí señora Seher, le paso - y a Seher le dio un vuelco el corazón. 

    - Merhaba... - dijo él deseando escuchar la voz de ella. 

    - Merhaba... - dijo ella con un nudo en la garganta.

    - ¿Llamas para darme permiso para ir a buscar a Yusuf? - preguntó en tono bajo. 

    - Evet. Se pondrá loco de contento, te ha echado mucho de menos...

    - Y yo a él... - "y a ti. A ti ya te soñaba sin conocerte, te añoraba en cuanto salías de una habitación, me dolía no verte y así sigo mi amor". 

    - Tamam. Tendré que ir a buscarlo porque en el colegio no te conocen pero podemos quedar a las cinco en la puerta de la escuela y lo recoges. 

    - Como tú digas. Hasta luego - se despidió Yaman sonriendo con los ojos porque también la vería a ella. 

    - Hasta luego - contestó Seher. "Volvería a verlo..." pensó. 

    

    Seher recogió a Yusuf y cuando salió a la calle lo vio. Estaba apoyado en el capó de su coche. Vestía vaqueros y camiseta negra y su cazadora granate y le pareció más alto, más fuerte y más atractivo que nunca. Su barba y bigote quizás más recortados y su pelo negro igual de espeso y brillante que siempre... Se le cortó la respiración un segundo pero reaccionó esbozando una leve y educada sonrisa. 

    Yaman suspiró al verla, se incorporó y luego se agachó para recibir a Yusuf. Tío y sobrino se fundieron en un largo abrazo que emocionó a Seher, la cual acabó apartando la mirada para no acabar llorando. 

    - ¿Cómo estás pequeño fuego? - preguntó ronco Yaman a su sobrino levantándose luego y tomándolo de la mano. 

    - Muy bien, amca. Te he echado de menos ¿Vamos al parque? ¿Te gusta mi colegio? Tenemos un gatito en casa - y siguió Yusuf hablando sin dejar de tirar de la mano de su tío pero sin soltar a Seher. 

    - Espera, cariño - le dijo Seher a Yusuf - yo no puedo ir con vosotros. Tu tío te traerá a casa más tarde. 

    - Podrías venir - se le escapó a Yaman con la vista fija en su sobrino- quiero decir, sería bueno para él vernos juntos y llevándonos bien ¿no crees? - y pasó a mirarla intensamente rogando que ella accediera. 

    - Claro - contestó Seher tras pensarlo brevemente. Sentía curiosidad por este Yaman tan calmado y pensó que él tenía razón, para Yusuf sería bueno. 

    Caminaron unos metros hacia el parque con Yusuf dándoles la mano pero sin mirarse entre ellos, porque ambos sentían demasiadas cosas cuando lo hacían.  Llegaron al parque, Seher se sentó en un banco y Yaman montó a Yusuf en el columpio para luego hacerle cosquillas cada vez que debía empujarlo. "¿Quién era ese hombre que no dejaba de sonreír?" se preguntó Seher sin poder apartar la mirada de su preciosa sonrisa. Serio ya era guapo, con sonrisa incluida estaba tremendo y su estómago no dejaba de dar volteretas. De repente sonó su móvil y cuando lo sacó y leyó "Aslan" volvió a guardarlo en el bolso sin contestar. Levantó la mirada y se encontró con la de él que la miraba fijamente. 

    No encontró recelos en sus negros ojos, sí quizás algo de curiosidad y eso la alegró porque evidenciaba que él había aprendido a respetar. 

    - ¡Tía! Tengo hambre - gritó Yusuf. 

    - Tengo aquí tu merienda pero primero va a la fuente y te lavas las manos ¿tamam

    Yusuf se acercó a la fuente y luego Yaman le secó las manos con su pañuelo. Cuando acabó lo cogió en brazos y lo puso boca abajo para llevarlo hasta el banco. Seher fue a reprenderlos a ambos pero al oír las carcajadas de su sobrino pensó que esa vez debía mejor dejarlo pasar. 

    - ¡Tía! Estaba todo del revés - seguía riendo Yusuf al sentarse a su lado. El pequeño tomó su bolsa de fruta sin ser consciente de que sus tíos se rehuían la mirada. Seher se encontró de repente con una manzana en las manos y oyó a Yusuf pedirle que la partiera. 

    Partió la manzana y le entregó una parte al niño. No quería levantar la mirada hacia él pero acabó encontrándose con sus negros ojos llenos de recuerdos. Ella también recordaba. Otro momento, otro lugar, otra manzana compartida. En aquella ocasión las nubes de los miedos y las inseguridades no les dejaron disfrutar de lo compartido así que Seher creyó que aquel era un buen momento para exorcizar recuerdos amargos. Tomó la mitad de la manzana y levantó su mano hacia él con mirada verde cautelosa. 

    Yaman miró la manzana con ojos agradecidos entendiendo su gesto y la tomó intentando no tocarla pero sus dedos acabaron coincidiendo durante un suspiro. Ambos cerraron los ojos al mismo tiempo, al mismo latido. No había cambiado. La corriente de emoción que siempre los había embargado al tocarse volvía a fluir libre entre sus dedos. 

    - ¡Teyze! el plátano... - la petición de Yusuf hizo que sus tíos abrieran los ojos y se esquivaran las almas. Porque tras tocarse sus almas siempre habían quedado expuestas, hablando lo que sus bocas callaban. 

    - ¡Amca, al balancín! - pidió Yusuf levantándose, tomando a su tío de la mano y arrastrándolo. 

    Seher pensó que Yaman no se sentaría al otro extremo del balancín pero él volvió a sorprenderla. Pasó una de sus largas piernas al otro lado del asiento y cuando vio que Yusuf estaba bien agarrado se sentó lentamente para que el niño quedara arriba del todo. Ambos se miraron y rieron y a pocos pasos el corazón de Seher volvió a saltarse varios latidos. De hecho, cuando Yaman se levantó para que Yusuf bajara, su corazón ya iba loco. Y su deseo por él volvió a aparecer pues las fuertes piernas de él marcaban muslos de músculos definidos. "Por Allah, Yaman había vuelto y su versión mejorada prometía volverla loca de anhelo y deseo" pensó Seher totalmente ruborizada. 

    Después de más juegos, tío y sobrino estaban agotados. Seher sonrió al verlos volver sudorosos pero felices y miró a Yaman agradecida. Él asintió hacia ella medio sonriendo y todos se dirigieron de nuevo hacia el coche de Yaman. 

    - Os acompaño... perdón ¿Te parece bien si os acompaño a casa? - se corrigió Yaman. 

    Seher no daba crédito a lo que acababa de oír pero encantada le buscó la mirada y contestó:

    - Tamam.

   Empezaron a andar hacia la casa de mamá Nadire escuchando a Yusuf que hoy tenía la lengua más suelta de lo normal seguramente por la emoción de estar con su tío. Cuando llegaron a la puerta, Yaman se agachó para abrazar a Yusuf y éste luego salió pitando hacia dentro de la casa. Sus tíos quedaron solos y demasiado cerca el uno del otro. Seher se aclaró la garganta y Yaman suspiró fuerte cogiendo aire para preguntar:

    - ¿Querrías apuntar mi número de móvil por si quieres llamarme? Quiero decir, por si Yusuf quiere llamarme o necesitas que lo pase a buscar por el colegio o llevarlo al médico o - "Yaman deja de hablar como un idiota" se dijo inmediatamente. 

    - Claro - dijo Seher sacando su móvil para guardar el número de él. "¿Por qué le temblaba la mano? Él iba a notarlo..."

    Yaman le dio su número mientras sus ojos bebían su pelo. Ella estaba concentrada tomando nota y no se daba cuenta de la mirada de añoranza que la besaba. Cuando acabó levantó la mirada y de nuevo ocurrió. Era un encuentro nuevo y a la vez antiguo. Como leer un libro que hace tiempo que no lees pero del que guardas recuerdo de las mejores partes. Ninguno de los dos fue consciente del paso que dieron y que los dejó a un latido de distancia. Sus ojos se comían pero no se saciaban y sus bocas clamaban la una por la otra pero el insistente sonido del móvil de Seher los sacó del hechizo. 

    - Mejor me voy ya. Gracias por esta tarde. Espero... ojalá... - calló Yaman para no delatarse demasiado e inclinando la cabeza a modo de despedida se dio la vuelta para volver a su coche. 

    Seher no entró en casa de su madre hasta que la ancha espalda de Yaman desapareció tras una esquina. Por detrás estaba igual de tremendo que por delante. Suspiró, se llevó la mano al pecho para intentar acallarlo y entró en la casa directa a la cocina en busca de un vaso de agua bien fría. 

    Esa noche ambos compartieron el mismo sueño sin saberlo. Haber estado juntos conjuró en sus mentes las mismas imágenes, los mismos sonidos, los mismos deseos...

    Era de noche, estaban en la habitación de matrimonio del piso de alquiler y Yusuf dormía feliz en su cuarto. 

    Estaban uno frente al otro cuando Yaman sacó su móvil, buscó algo y le dio al play dejando luego el móvil en la mesita. Su canción empezó a sonar (Bir tek askim var sana emanet) y atrajo a Seher a sus brazos para mecerse con ella en aquella hermosa canción. Sus frentes estaban unidas mientras sus labios se retaban a un tic tac de distancia. Las manos de Yaman acariciaban la espalda de ella suavemente y ella apoyaba las suyas en los hombros de él mientras se movían lentamente en círculos. 

    Ambos se estaban calentando los labios en el aliento del otro y la experiencia los estaba excitando al punto de casi no escuchar ya la canción. No aguantaron mucho más. Se buscaron la boca rompiendo la calma del momento. Llevaban besándose a distancia toda la canción y la necesidad era insoportable. Yaman barría con sus labios los de ella, se paraba en sus comisuras, chupaba su lengua y mordía el valle de su labio superior. Sus manos ya no acariciaban la espalda de ella, la arrasaban para colarse por debajo de su pijama. 

    Seher devolvía los besos de él con idéntica necesidad en una locura húmeda y erótica. Sus manos intentaban abarcar su espalda llena de músculos pero no tenía suficiente. Su avaricia por el cuerpo de él era infinita y pasó a quitarle el pijama por la cabeza. Quedó despeinado y lo deseó más. Sus dedos marcaron todo su pecho memorizándolo como en braille y bajaron pasando su ombligo y llegando aun más abajo. Ella sonrió en la boca de él antes de tocarlo y recibió a cambio en los labios el jadeo de él. Le gustaba, le gustaba que lo tocara y por eso siguió rozándolo de forma insistente. 

    Yaman vivía sus caricias en su miembro duro y respiraba intentando controlarse para no tirarla en ese momento a la cama y montarla como un salvaje pero ella no se lo ponía fácil. Se vengó llevando sus grandes manos a sus senos y tocándolos fuerte. Sus dedos empezaron a pulsar sus pezones hasta notarlos duros y recibir en la boca los jadeos de ella que indicaban que gozaba cada caricia. Se tocaban buscando ganar el placer del otro y los dos querían quedar primeros. 

    Yaman bajó una mano y la metió por debajo del pantalón de ella encontrando su piel caliente. Sus dedos exploraron en la unión delicada y hallaron miel ardiente. Rozó y palpó hasta notar que se retorcía de placer y le dijo:

    - Abre las piernas, amor. 

    Seher lo hizo y él se arrodilló ante ella para desnudarla más. La tomó de las caderas y hundió en su vientre su cara. Usó su barba para excitarla más y besó cada centímetro por debajo de su obligo hasta llegar al monte deseado. Volvió a besar allí como llamando a esa puerta del paraíso y su lengua salió para lamer la miel que ya sus manos habían descubierto. Seher acariciaba su cabello mientras él paseaba sus grandes manos por sus nalgas y muslos. Su boca seguía comiendo su sexo y ella temblaba cada vez más. 

    La lengua de Yaman cada vez llegaba más lejos, más hondo. Se volvía más ruda, más insistente y Seher se acabó tensando en sus manos y gritando en su corazón. Si él no se hubiera levantado y la hubiera tomado en brazos ella hubiera acabado en el suelo con él. 

    - Shhh - la calmaba Yaman mientras ella seguía gimiendo de placer en su pecho. 

    Yaman la tumbó en la cama y la cubrió con su cuerpo desnudo. Aquel era el mejor lugar del mundo, el cuerpo de su mujer. El lugar del que nunca quería salir, donde quería quedarse a vivir para siempre. Notó la impaciencia de Seher cuando ella tomó sus caderas y lo atrajo hacia su calor. Yaman bajó su pecho para volver a besarla y susurrarle en los labios palabras calientes que hicieron que ella separara más las piernas. Él se colocó y la penetró como siempre. Implacable. Invencible. Conquistando para ser conquistado. Su miembro la recorría por dentro despertando electricidad y atisbos del éxtasis que alcanzarían juntos. Seher se arqueaba bajo Yaman cada vez que él entraba porque tenerlo dentro moviéndose era pura vida. Con sus manos lo acariciaba y lo presionaba a ir más adentro, más fuerte, más rápido y él obedecía rendido a ella una y otra vez. Intercambiaban besos por suspiros y rugidos por gemidos creando la música que más los deleitaba. Los pezones de Seher sentían la piel caliente de él y marcaban su propio ritmo lanzado hacia el centro de su cuerpo. El éxtasis llegaba a los dos para matarlos en una muerte dulce de la que resucitaban juntos. 

    Yaman se hundió una última vez corriéndose en ella y marcándola otra vez como suya. Seher recibió el placer de él para renovarse como la tierra tras la lluvia y regalarle sus gritos de vida. 

    Se acurrucaron uno en brazos del otro, se besaron y se despidieron hasta el siguiente sueño. 

      

         


10 comentarios:

  1. Hermoso ! Te cambio por NAZ q solo arruina la
    Historia ! ❤️❤️❤️

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  2. Creo firmemente que me voy a quedar con tu version de Emanet, me llena mas.. me gusta.. emociona..tiene todos los sentimientos en su justa medida.. sigue escribiendo.. se mereven ser felices, y nosotras tambien.. y claro.. off off off, sabes encendernos!

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  3. Menos mal que te tenemos a ti, y que difícil lo que haces... besitos Laura

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  4. Muy bonito Isa, me encanta, espero que no salga con Aslan porque no quiero sufrir porque me gusta también (Engin y Kivanç) 😜😏

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  5. Jooodeeerrr ...me voy con otro rollo a dormir. Gracias Isa.❤️

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  6. Precioso Isa😭
    Gracias por aligerar nuestros corazones destrozados por la guionista esa...
    Me ha hecho llorar de emoción ....
    Me encanta como entretejes la historia y me encanta este Yaman ...aunque el real rompa mi corazón todos los días😞
    Gracias mil Abla

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  7. Así,así es cómo tienen que estar, aunque sea en sueños. Gracias por darnos otra versión. 😉😘

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  8. Gracias!!!! Vas paso a paso hasta que deje de ser un sueño... Me encanta!!!

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  9. Uuuffff... Como me gusta!!!
    Mi corazón latía al ritmo de tus letras!!! Gracias!!!

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  10. Uffff ISA ese sueño por dios si que sacas un buen capítulo...besos Ana de Argentina

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