Yaman estaba en la terraza mirando las luces de la ciudad y oyó que ella se acercaba. Cogió aire y se giró para recibirla y al verla comprendió que coger aire ya no le servía para calmarse. Ella seguía con aquel vestido que se había puesto para ir a comer con él y el maldito vestido volvía a llamar su atención. Seher se había puesto un vestido camisero ajustado en la cintura y debajo sólo llevaba medias. Las botas altas alargaban sus piernas inspirando fantasías en Yaman. Él jamás la había visto tan sexy y llevaba todo el día sin poder apartar la vista del borde de ese vestido. La falda se movía demasiado cuando ella caminaba y a Yaman lo alteraba cómo se ajustaba la tela a las piernas de ella. Gracias a Allah Seher se había cubierto con su chaqueta gris para salir a la terraza y la forma de sus pechos ya no era tan evidente a la vista de él.
Seher se acercó a Yaman para explicarle que había hablado con Mamá Nadire pero lo vio tan tremendamente guapo que se quedó con la boca abierta sin soltar palabra. Él seguía llevando el traje con corbata de la tarde y ella perdía el hijo de sus pensamientos sólo con verlo. Pensar que ese hombre atractivo como el pecado fuera a ser su marido la ponía nerviosa, nerviosa y ansiosa.
- ¿Pasa algo? - preguntó él.
- Emmm - soltó ella despistada con la vista en el hueco de su cuello - he hablado con Mamá Nadire y nos recibirá mañana para el compromiso.
- Perfecto pero ahora mismo tenemos otro problema. Mi cuñada está en su balcón y nos mira con cara de sospechar que este compromiso no es real. Deberíamos despejar sus dudas de alguna manera - explicó Yaman mirándola fijamente con sus ojos negros brillando.
- ¿Qué sugieres? - preguntó Seher notando como su corazón se aceleraba de anticipación.
Yaman dio un paso decidido y quedó tan cerca de ella que sus fríos alientos empezaron a mezclarse. La miró intensamente. Subió sus manos hasta el cuello femenino y lo rozó con los dedos erizando la piel que tocaba. Luego apartó el cabello echándolo hacia atrás y bajó las grandes manos por los brazos de Seher.
Ella notó el calor que emanaba de esas manos y se le abrieron los labios de anhelo. Levantó la cara hacia él esperando un beso de esos labios masculinos que la volvían loca pero él se acercó lentamente y pegó su boca a su mejilla. Seher cerró los ojos para sentir esa boca y esa barba hacerle cosquillas excitando su piel.
Él no separaba los labios de su mejilla sino que los movía en dirección a su boca y ella giró la cara para encontrarlos pero justo cuando iba a besarlo él se apartó para susurrarle:
- No te muevas, mi cuñada sigue mirando.
- Uhummm - susurró ella hipnotizada sintiendo su cercanía, su calor y su boca tan cerca de la de ella.
Seher sentía la seducción de él por todo el cuerpo. Palpitaba en su interior el deseo porque la besara en la boca de pleno. Quería saborear en él el café que sabía que había tomado. Se moría por comérselo a besos pero el muy pillo arrastraba sus labios lejos de su boca, hacia su oreja como si fuera a confesarle un secreto.
- Tócame - le rugió bajito haciendo estallar sus terminaciones nerviosas.
Seher subió la mano para acariciar cariñosa la barba de su fuerte mandíbula y acabó tocando los labios de Yaman con la yema de sus dedos. Él dio un respingo y se la quedó mirando con ojos ardientes.
- Yeter! (Suficiente).
- Pero tú has dicho... y tu cuñada está...
Yaman la cogió de la mano con fuerza y la obligó a seguirlo. Sin soltarla se dirigió de vuelta adentro de la mansión, la arrastró hasta las escaleras y a la mitad paró para acorralarla contra la pared y rugirle cerca de la boca:
- Llevas todo el día provocándome, futura Sra. Kirimli. Este vestido se te ajusta demasiado, es demasiado corto y no para de moverse haciendo que no pueda concentrarme en nada más.
- Quítamelo - susurró ella bajito contra los labios de él.
Yaman se apartó frunciendo el ceño y notando de repente que los pantalones empezaban a apretarle. Tiró de ella otra vez escaleras arriba y enfiló hacia su cuarto con grandes zancadas. Abrió la puerta, entraron y cerró de un portazo, luego hizo girar a Seher y la acorraló con su cuerpo. ¿Intentaba intimidarla? pensó Seher divertida.
Ella levantó la cara retándolo a besarla. Miró con deseo los labios de él y abriendo la boca se lamió el labio inferior. Los ojos de Yaman ardieron mirando esa boca dulce que lo llamaba con promesas eróticas pero si él había sufrido de amor y deseo todo el día, ella también tendría que esperar. Apoyó una mano en la puerta y la otra la llevó al escote del maldito vestido. Apoyó su índice en el hueco de su cuello y bajó hasta el primer botón. Movió el dedo a derecha e izquierda subiendo por un pecho y volviéndolo a bajar para pasar al otro. No llegaba a donde ella quería y Seher ahora lo miraba con odio fingido y pulsaciones en lo más íntimo.
Seher apretaba los puños sintiendo la caricia de su dedo y queriendo más. El muy pícaro mantenía sus deseados labios a centímetros de los suyos y ella se moría por beber de ellos. Aquel juego erótico la ponía a mil y él lo sabía. Su cara de "SoyYamanKirimliYSeQueMeDeseas" la ponía de los nervios. De los nervios de las ganas de comérselo. Se rindió a su seducción cerrando los ojos, apoyando la cabeza en la puerta y abriendo los labios para exhalar el aire que él le robaba con el toque de sus dedos.
Le desabrochó un botón del vestido, movió los dedos arriba, abajo, derecha e izquierda. Otro botón desabrochado y otra caricia bajo sus pechos pesados y anhelantes. Otro botón y sintió sus dedos prender fuego en su vientre ya caliente. Notó como desabrochaba el cinturón del vestido y otro botón cedió para que los dedos calientes de Yaman jugaran con su ombligo y su piel sensible. Seher había empezado a temblar cuando lo oyó gemir "tan hermosa" cerca de su cuello. Siguió gimiendo con los ojos cerrados y notó otro botón soltarse. Sus dedos bajando al liguero que sujetaba sus medias eran como lava en su piel. Notó que su fuerte mano recorría el borde del liguero y lo agarraba. ¿Se lo arrancaría? No. Parecía haberle gustado lo que había encontrado bajo el vestido y su mano fuerte y caliente llegó a su monte de Venus para rozar, retar y seducir.
Los gemidos de Seher tenían a Yaman duro como una piedra y no pudo resistirse a buscar con la boca sus pezones ocultos tras blonda negra. Sacó la lengua para acariciarlos, degustarlos como un delicioso manjar y morderlos suavemente. Ella temblaba, se retorcía y unía las piernas intentando aplacar el palpitar de su sexo que clamaba por más caricias. Yaman siguió mimando aquellas cimas enhiestas con su boca mientras su mano bajaba más, entraba más, encontraba la perla sensible y la frotaba codicioso. Seher jadeaba en busca de aire porque tenerlo en sus pechos y en su sexo la estaba llevando al éxtasis así que tuvo que agarrarse a sus bíceps para que no se le doblaran las piernas.
La mano de Yaman frotó más rápido, más fuerte, más insistente.
La boca de Yaman succionó más profundo, más húmedo, más intenso.
Cuando él notó que ella se correría la sujetó con su fuerte brazo para sostenerla en su éxtasis. Seher tembló al sentir toda aquella descarga de placer recorrerle el cuerpo en oleadas. Si él no la sostuviera... pero lo hacía. Siempre lo hacía. Ella se aferró a su fuerza y enterró la cara en el cuello de él. Invictus. Invencible. Lo era desde siempre y todas sus cicatrices daban fe de ello. Su olor la arrulló mientras recuperaba la respiración. Besó su fuerte cuello y se abrazó a su cintura.
Yaman la notó débil por el placer y la cogió en brazos para llevarla a la cama. La dejó de pie para poder quitarle el vestido ya totalmente abierto y decidió no quitarle nada más. Esa ropa interior negra parecía casi un homenaje a él y sonrió. Ella lo estaba mirando con los ojos velados por el orgasmo experimentado y parecía medio ida. Iba a besarla en la nariz pero lo sorprendió llevando las manos a su corbata. Sus dedos habían cobrado vida y en un parpadeo le había quitado la corbata, la chaqueta y abierto la camisa.
Su futura esposa (le encantaba como sonaba esa palabra) le estaba besando el pecho y pasando las manos por los músculos del abdomen pero él llevaba listo hacía rato; justo desde el momento en el que la había visto con el maldito vestido (pensaba comprarle una docena) así que la tomó por la barbilla para besarla y entretenerla mientras él acababa de desnudarse. En cuanto se irguió desnudo ante ella, Seher lo empujó para que se tumbara en la cama y luego trepó por su cuerpo besando, lamiendo y acariciando hasta sentarse sobre él.
Yaman la miró desde abajo. Su mujer (qué largas se le iban a hacer aquellas dos semanas) lo montaba como una reina apoyando las palmas de las manos en su fuerte pecho. Sus sexos se buscaban y él la tomó por las caderas para entrar en ella y cortar esa agonía. "Offff" pensó Yaman. Para él estar dentro de ella era parar el tiempo así que la apremió a moverse, a lograr su infinito juntos. Seher se movió buscando volverlo loco y cuando lo vio cerrar sus grandes ojos negros supo que lo estaba consiguiendo. Sentía las fuertes manos en sus caderas acompañándola y aceleró el ritmo. Yaman empezó a rugir cada vez más y Seher buscó el placer de ambos incansable. Más rápido, más fuerte y los dos gritaron al llegar juntos a un orgasmo que los dejó sin aire. Lo recuperaron poco a poco mientras Seher se acurrucaba en su pecho y los brazos de Yaman la estrechaban firmemente.
Seher notó como él los cubría con la sábana y se acomodó más encima de él. Pensaba dormir así toda la noche. Entre sus brazos y sobre su pecho. Sintió un beso en el pelo y sonrió feliz.
- ¿Crees que hemos convencido a tu cuñada? - preguntó somnolienta Seher.
- A ella no lo sé, a mi me has convencido del todo.
Pero Seher ya no lo oyó porque se había quedado dormida.
- Sen seviyorum, Seher Kirimli - susurró bajito Yaman. Luego suspiró, abrazó mas fuerte a su futura esposa y se durmió.
Uffff Yaman uffff Jajajajajajaja 🥰😍❤️🇻🇪
ResponderEliminarMuy pero qué muy bueno. Hoy me hiciste gracia con los toques de humor y ese final espectacular. Cómo siempre muchas gracias.😘
ResponderEliminarA su cuñi no se si la habrá convencido pero a mí totalmente. Gracias guapa.
ResponderEliminarHarika! Como siempre te superas abla 😘🤗
ResponderEliminar👏👏👏👏
ResponderEliminarExcelente Isa,gracias por tu talento.
ResponderEliminarUn relato precioso. Avisa tienes que ir a por el intercambio de los anillos, que se escapen de este ambiente yendo y se queden los dos a solas.. Ah suerte que te tenemos mi pequeña escritora ❤️❤️
ResponderEliminarComo siempre estupendo. Te superas cada día. Enhorabuena guapa!! 😘
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