sábado, 30 de enero de 2021

LAS ESTRELLAS DE ESTAMBUL. (Capítulo 105)

    A medianoche Estambul brilla como si fuera un mar reflejando las estrellas que lo cubren. La ciudad de los tres nombres duerme mientras un hombre y una mujer la contemplan desde un mirador que guarda miles de historias aun por contar. El hombre y la mujer han llegado allí después de un largo día en el que han ganado su batalla más importante: obtener la custodia de su sobrino huérfano. 

    El camino hasta esta precisa noche ha estado lleno de obstáculos. Ambos empezaron odiándose a muerte; se retaron con ira; se desafiaron desconfiados; incluso se traicionaron vengativos, sin embargo el amor por ese maravilloso niño los obligó a convivir y a conocerse a pesar de ellos mismos. 

    Meses compartiendo ambos un Legado de amor y jugando a odiarse cuando el paso de los días iba transformándolo todo. El tiempo quemaba relojes y se burlaba de ellos. El destino sabiendo en todo momento que sus almas estaban atadas desde la primera mirada airada que se dedicaron. Y ellos creyendo que se temían sin saber que realmente temían más perderse el uno al otro. Se rescataron de la muerte, se curaron heridas, fueron testigos de las lágrimas del otro deseando secarlas pero sin atreverse a hacerlo. 

    La venda del dolor sufrido es opaca como noche sin luna y tarda en caer pero finalmente sus ojos empiezan a ser libres para ver. Para verse. Sólo les queda desprenderse de sus últimos miedos: el abandono él, la oscuridad ella. Él empezó el viaje hacia ese mirador con un pasado cargado de cicatrices, violencia y abandono, ella con uno lleno de amor y bondad a pesar de la soledad impuesta por una vida de pérdidas. 

    Las estrellas arriba y Estambul abajo esperan a que el hombre y la mujer venzan sus miedos y rompan esas cadenas invisibles que impiden que se sientan libres de amarse. Están cerca el uno del otro pero no se tocan. Ella le muestra la Estrella del Norte, la que guía en el camino de vuelta al hogar, Él le agradece haber sido para él como esa estrella... Por fin sus ojos coinciden al mirarse y vuelven a comunicarse, a decirse lo que sus labios retienen. 

    Sus labios... sus labios se llaman y ellos acuden porque nunca pueden evitarlo. Él pone su mano grande y curtida de mil batallas tras el cuello de ella y la atrae para rozar apenas sus labios. Ella cierra lo ojos y siente en ese contacto frágil toda la dulzura que él oculta y que sólo muestra a pocos elegidos. Los labios de ella tiemblan en los de él y rozan húmedos su cálido aliento. Intercambian respiraciones emocionadas mientras él disfruta la suavidad del pelo de su amada en su mano. La mano que empuñó tantas armas ahora sólo quiere acariciar y ser asida con amor. 

    Ella cree que se desvanecerá en cualquier momento si ese beso no muta en caricias así que se aparta de él después de un último roce y se levanta. Él se levanta también frunciendo el ceño que ella tanto ama y la mira interrogándola temeroso. Ella lo toma de la mano, mira Estambul, luego el cielo estrellado y le pide que la lleve a casa. Él se despide también de la ciudad y las estrellas para seguir a su particular Estrella del Norte a donde ella quiera guiarlo. Ella ha pedido que la lleve a casa y él toma la dirección hacia el lugar donde realmente se ha sentido EN CASA. Cuando él aparca el coche ante el pequeño apartamento que compartieron durante unos días con su sobrino como una verdadera familia, la mira y sabe que esa es la dirección correcta. 

    Ambos se toman de la mano para ir hacia el lugar donde crearon un efímero hogar. Al entrar, él inmediatamente quiere encender las luces para disipar las sombras que ella teme, pero ella lo detiene. 

    - Contigo nunca hay oscuridad - susurra ella mirándolo a sus ojos negros.  

    - Sólo tú haces que no me sienta solo - ruge bajito él. 

    No se han soltado y con sus manos unidas entran en la habitación iluminada por las luces de Estambul. Se quedan de pie uno frente al otro queriéndose decir tanto pero, atrapados en la trampa del orgullo herido, callan. 

    En un pacto silencioso prometen declararse a base de caricias y así lo hacen. Él hunde sus grandes manos en el cuello de ella para apartarle el pelo y enmarcar su bella cara. Se acerca y la besa. Ella apoya las manos en sus fuertes hombros en un intento de librarlos del peso que soportan desde la infancia. Siente el beso de él por todo el cuerpo anidando finalmente en su pecho. Su alma tiembla y hace temblar la de él. Abren sus bocas para tomar aliento, lo intercambian y llenan sus pulmones de la esencia del otro. Unen sus lenguas en un baile erótico lleno de amor que desprende seísmos de placer por sus cuerpos. Él inclina la cabeza para besarla desde otro ángulo y lame amoroso sus labios. Ella acaricia su pecho y empieza a desabrochar su camisa negra para llegar a la piel caliente que necesita tocar. Las manos de él imitan a las de ella y avanzan hacia la espalda femenina para batallar con la cremallera que les franquea el paso. 

    Se desnudan lentamente y paran para acariciar cada pulgada de piel que va quedando libre. No quieren perder ningún roce, deben aprovecharlos todos; así de codiciosos se han vuelto. Los besos se vuelven . Las prendas van cayendo al suelo y sus ojos van devorándose centímetro a centímetro, memorizándose. Ella toca el pecho de él, siente el latido fuerte bajo la palma de su mano. Él piensa que efectivamente su corazón está en manos de ella. 

    Él amasa sus pechos y con los pulgares juega con sus pezones ganando jadeos que resuenan en la habitación y en su interior. Ella muerde su hombro con tanto erotismo que él copia la caricia en el cuello de ella. La lentitud de besos y caricias los está volviendo locos de deseo pero el placer oscila en forma de infinito sin principio ni fin y quieren prolongarlo. Él da un paso y une su cuerpo al de ella empujándola a la cama con su altura y su aura salvaje. Ella se deja empujar y cae sabiendo que la recompensa es tenerlo a él encima de ella, dentro de ella, en ella. Se rinde

    Se rinde a él entre sus piernas besando sus muslos con devoción, aferrado a sus caderas y haciendo que ella arquee su espalda de placer. El fuego de su boca gana piel hasta llegar a su sexo húmedo y prenderlo todo a su paso. La lengua de su amante recorre pétalos, lame huecos y chupa con fruición el lugar donde convergen todas las sensaciones. Ella tiene el éxtasis tan cerca que eleva sus caderas buscándolo. Él come de ella como náufrago sin alimento por años. Más y más y más hasta que siente sus vibraciones acelerarse y la nota tensarse como su arco cuando llega al orgasmo. 

    Él sube por su cuerpo y se instala en ella. Siente en su miembro las ondas de placer que aun recorren el de ella y cierra los ojos antes de ocultar su cara en el cuello de olor a vainilla. La respira, coge aire y se coloca a las puertas de su verdadero hogar. Ella siempre será su hogar. La penetra lentamente sintiendo recorrerlo puro placer, llega hasta el fondo y se retira iniciando el vaivén que los enajena a los dos. Entra, sale y besa la piel que late bajo su oreja; entra, sale y lame saboreando el hueco de su clavícula; entra, sale y muerde cariñoso su barbilla; entra, sale y llega a su boca suculenta para comerle los labios y amarla a besos. El baile de sus cuerpos se hace frenético buscando la dulce muerte llena de vida que supone correrse juntos y no paran hasta compartir gritos, gemidos y rugidos de liberación

    Estambul y las estrellas han notado el seísmo en el aire de cuando dos almas se unen en una sola y logran parar el tiempo. 

    Él se retira lentamente echándola ya de menos. Ella siente que le roba algo al alejarse. Quedan abrazados, de lado, las frentes unidas, los ojos cerrados. ¿Cuándo sentirán que ya no hay que temer nada más? El mal los acecha y quizás por eso no quieren arriesgarse a dar voz a su amor. Como si así pudieran esconderlo, cuidarlo y protegerlo. Lo que no saben, de lo que no son conscientes, es de que su amor ya resiste TODO porque se forjó a fuego lento convirtiéndose en infinito. 

    



16 comentarios:

  1. MARAVILLOSO,BRUTAL,PRECIOSO...Gracias 😘

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  2. Acá el ejemplo de se puedo uno superará a si mismo magistral realmente gracias

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  3. La profe te da matrícula de honor 🥰🥰🥰🥰🥰🥰

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  4. Ella siempre será su hogar. Que fuerte, bellísimo como siempre abla 😍🥰❤️🇻🇪

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  5. Que bonito! . Cada día escribes mejor. Eres como ellos. Poco a poco vas cogiendo más solture, las palbraa se hacen más poesía. Bravo! Mi pequeña escritora❤️

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  6. UAAAAU! Cada vez te superas con otro relato mejor amiga 🤗😘.

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  7. Ablaaaaa!!! Seni çok seviyorum!!
    Ya te he dicho varias veces que voy a estar de las primeras en la final el día q salga a la venta tu libro.
    Nunca dejes que nadie arruine tus sueños.

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  8. Ablaaaaa!!! Seni çok seviyorum!!
    Ya te he dicho varias veces que voy a estar de las primeras en la final el día q salga a la venta tu libro.
    Nunca dejes que nadie arruine tus sueños.

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  9. De los que más me han gustado, seguiré leyéndolos salteados, son puro fuego de amor

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    1. También es uno de mis favoritos. Costó mucho “coserlo” Gracias abla!

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