Yaman había volcado en ese beso todo el amor que sentía por la mujer que iba a ser su esposa esperando que ella entendiera que para él no era un matrimonio de conveniencia. Para él no habían habido más personas en aquel momento; sólo ellos dos. Ya la sentía suya, para siempre, y poder acariciar su cara para besar su frente libremente lo había catapultado a la felicidad más completa. Quería creer que ella había sentido lo mismo que él: que el tiempo se paraba.
Seher había notado el pecho a punto de estallarle de emoción cuando él la había tomado por el cuello suavemente con sus grandes manos para besarla dulcemente en la frente. Se le habían cerrado los ojos dejando a los demás fuera de ese "mundo de dos" que conseguían crear. Desde jovencita había soñado con su compromiso, pero jamás había imaginado que lo viviría con un hombre como él. Siempre que intentaba definirlo no hallaba las palabras adecuadas y se quedaba corta. Él simplemente era el hombre cuyo amor paraba el tiempo.
Se separaron poco a poco mirándose intensamente y enviándose promesas secretas en esas miradas. Yaman la tomó entonces de la mano firmemente para volverse hacia mamá Nadire y agradecerle la velada. Tenía prisa por estar a solas con su prometida y al infierno si los demás se daban cuenta. Seher abrazó (como pudo) a su madre y hermano y siguió hacia la puerta a Yaman. Allí se pusieron todos los abrigos y salieron a la fría noche de enero.
En el coche Yaman no paraba de lanzar miradas ardientes a su futura esposa (no dejaba de llamarla así en su mente) y Seher cada vez estaba más sonrojada. El único que habló durante el camino de vuelta era Yusuf desde el asiento trasero, sentado entre Ziyah e Iqbal, resumiendo la velada a su manera. Estaba encantado con que su tío hubiera bebido café con sal y con que le hubieran dado las tijeras para cortar la cinta de los anillos.
Al llegar a la mansión todos se dieron las buenas noches pero Seher y Yaman acompañaron a Yusuf a su habitación para acostarlo. El pequeño no paraba de hacer planes para cuando "fueran sus padres" y hasta que Yaman no prometió leerle un cuento no se calmó un poco.
- Os dejo solos - dijo Seher después de besar la frente de Yusuf.
Luego miró a Yaman a los ojos y le susurró:
- Creo que me costará quitarme sola este vestido - y salió de la habitación cerrando suavemente la puerta.
Si había querido excitarlo con esa frase lo había logrado.
- Tu tía es un demonio disfrazado de ángel - susurró Yaman incómodo.
- ¿Mi tía es un demonio? ¡Es una princesa, amca!
"Evet", pensó Yaman, "mi princesa". Se alegró cuando al poco de empezar a leer Yusuf ya se había quedado dormido así que apagó la lamparita y salió en silencio. No fue a su habitación porque su futura mujer lo necesitaba para ayudarla a desnudarse... A Yaman se le puso cara de lobo travieso en cuanto llamó con los nudillos a su puerta.
- Pasa - dijo Seher expectante.
Él no había tardado nada en leer el cuento pero a ella se le había hecho muy largo. Llevaba deseándolo desde que había abierto la puerta en casa de mamá Nadire y lo había visto tan guapo con el ramo de flores en la mano. Su belleza masculina la impactaba cada día. Era como si no se acostumbrara a verlo y con cada encuentro se enamorara de nuevo de él. Lo amaba por la persona que era pero físicamente la atraía de una manera tan salvaje que la asustaba y la excitaba a partes iguales. Sólo ahora entendía que eso le había pasado desde la primera vez que lo había visto.
Lo oyó entrar y cerrar la puerta pero no se dio la vuelta sino que se apartó el pelo a un lado mostrándole el cuello vulnerable y la cremallera del vestido. Sintió como él se paraba tras ella y notó su aliento en el cuello. Se le cerraron los ojos de expectación y deseo.
Yaman la tenía delante de él ofreciéndole su cuello suave y con olor a vainilla y por poco cae de rodillas. Levantó una mano para apartar más su pelo y se entretuvo acariciándolo y mirándolo hipnotizado. Seher notaba sus dedos en la sensible piel y sintió hincharse sus pechos de ansia. El mas mínimo roce de Yaman conseguía excitarla y alterarla hasta acabar suplicando. Yaman bajó los labios y los abrió para besar dulcemente el cuello de su prometida al mismo tiempo que sus manos tomaban la cremallera para empezar a bajarla lentamente. La sintió temblar y sonrió como un demonio travieso. Volvió a besar su cuello delicioso y acarició la espalda de ella al paso de sus dedos fuertes. La cremallera ya estaba bajada y Yaman veía su espalda desnuda a excepción del cierre del sostén verde esmeralda.
Por Allah, siempre que quería seducirla acababa él siendo el seducido, el esclavo, el que caía rendido ante ella y su belleza. Llevó las manos a los hombros frágiles para apartar el vestido y poder bajarlo por su cuerpo. Lo bajó por sus brazos oyéndola suspirar entrecortado y cuando llegó a sus caderas casi se le para el corazón al ver lo que Seher llevaba por ropa interior. Un tanga del mismo color que el sostén hizo que Yaman abriera los ojos al máximo. El vestido se escapó de sus manos que se habían quedado sin fuerza de repente y acabó en los pies de ella. Seher salió del vestido y se giró para encararlo con ojos llenos de deseo.
- No tengo claro si te ha gustado la sorpresa - dijo ella.
- Dime que has comprado docenas - rugió Yaman devorándola con la mirada de arriba a bajo.
- Súbele el sueldo a Neslihan por haberme recomendado la tienda - dijo Seher sonriendo y acercándose más a él.
- Acabo de triplicárselo, ven aquí - ordenó él acercándola de golpe a su cuerpo excitado.
Seher se excitó aun más al estar semidesnuda contra el cuerpo de él aun vestido con el traje de la velada. Pero lo quería desnudo y excitado así que se puso de puntillas para llegar a sus labios calientes y masculinos. Lo besó con la boca abierta demostrándole lo mucho que lo deseaba y le quitó la chaqueta. Mientras mordisqueaba su labio inferior haciéndolo rugir bajito, lo liberó de la corbata y empezó a desabrochar los botones de la blanca camisa. Iba descubriendo cada vez más piel de su pecho marcado y las manos se detenían a acariciarlo codiciosas. Puso la palma de la mano donde notaba el latido de su corazón de guerrero y lo miró a los negros ojos llena de anhelo. Jamás dejaría de anhelarlo de aquella manera casi dolorosa. Lo sabía. Era para siempre. Aunque doliera, aunque hubieran momentos oscuros ese amor ya era eterno. Yaman la tomó por el cuello como había hecho esa misma tarde pero no para besarla en la frente, esta vez abrió los labios para saborear los de ella y comerle toda la boca salvaje. La fue empujando con su cuerpo hacia la cama hasta que la tuvo tendida y rendida.
Allí siguieron besándose como si no les quedara tiempo. Siempre ese miedo a perderse. Yaman hundía su lengua una y otra vez para acariciar y lamer la de ella. Seher se impacientaba y quería liberarlo de lo que le quedaba de ropa hasta conseguirlo por fin y tenerlo desnudo contra su cuerpo. Offf pensaron los dos al sentirse unidos y calientes. Se mordieron dulcemente uno al otro mientras se tocaban apasionados. Seher pasaba sus manos por la ancha espalda de él, luego palpaba sus músculos y bajaba hasta su duro trasero para apretarlo contra ella. Yaman acariciaba los pechos de ella y con los dedos torturaba sus pezones hasta dejarlos duros y dulces. Bajó una mano por su vientre hasta hundirla bajo el tanga y hallar los pétalos húmedos e hinchados de Seher. Usó los dedos para acariciarla y presionar su clítoris hasta lograr esos gemidos que lo volvían loco.
Seher buscó dulce venganza llevando su mano al miembro de él ya grande y duro para acariciarlo arriba y abajo hasta lograr su respuesta en forma de rugidos.
Se miraron a los ojos mientras sus caricias se intensificaban y Seher notó que él le bajaba el tanga con impaciencia para luego apartarle las piernas con su rodilla y encajarse en ella. Seher se abrió más para que él entrara en ella y notó como se hundía en ella hasta el mismo centro de su ser. Por Allah no había nada igual a tener a ese hombre dentro de ella amándola de aquella forma intensa e infinita. Yaman buscó sus ojo y empezó a moverse contra ella apoyado en sus codos. Un beso húmedo. Empujaba directo. La miraba amoroso. Otro beso en la comisura. Volvía a entrar hasta empotrarla. La miraba memorizándola. Se lamían embelesados. Otra unión desesperada. Seher ya no sabía ni como se llamaba y sólo acertaba a suplicar "lütfen" mientras él no dejaba de entrar y salir de ella robándole la vida misma. Yaman aceleró y ella lo recibió en una carrera cada vez más rápida que les arrancó rugidos y gemidos de gusto cuando se corrieron al mismo tiempo. Era increíble que aquellos suspiros apasionados no despertaran a nadie.
Yaman se dejó caer sobre ella para recuperar el aliento en su cuello y ella lo abrazó mientras recuperaba el suyo. Unidos se sentían completos. El tiempo se detenía. Yaman se apartó entonces abrazándola para llevarla con él y poder buscar la sábana para cubrirlos. Seher buscó apoyar su mejilla en el corazón de él. Sólo se oían sus respiraciones calmadas ya, en paz.
Yaman acariciaba distraído la espalda de ella cuando se le ocurrió preguntarle:
- ¿Has elegido ya el vestido?
- No. Iré a una tienda que me ha recomendado...
- ¡No lo digas! Neslihan.
- Evet. Es una chica de recursos. Me prestó el libro de relatos que tanto te gustó, me cuenta historias de los chats en los que está y de las chicas que conoce allí y que le dan unos consejos increíbles ah! y allí le recomendaron la tienda de vestidos de novia. El nombre de la tienda ya promete bastante.
- Sorpréndeme - pidió Yaman.
- Pasión Turca.
Gracias de nuevo Cati y administradoras por abrirnos el Chat Emanet porque unisteis en un mismo lugar a muchas mujeres amantes de las telenovelas turcas que han acabado formando una gran familia de amigas. Y gracias porque con vuestra labor desinteresada nos traéis infinidad de novelas, películas y series que nos hacen soñar. Con lo importante que es en estos días poder hacer eso: SOÑAR. Gracias!
Gracias por hacerme soñar un poco más, y si, hay que subirle el sueldo a Neslihan😂
ResponderEliminarBrindemos por eso 🥂🍾 gracias Isa y gracias a Pasión Turca. Las quiero 😍🥰❤️🇻🇪
ResponderEliminarGracias querida Isa,hermoso 💐
ResponderEliminarHarika! Muy bueno todo, como siempre. Ya tenemos apodo para nuestra administradora del chat emanet : Anne 😉
ResponderEliminarGracias Isa solo puedo decir que te superaste a ti misma es hermoso leerte ser parte del chat de este grupo y entrar en las casas los países las vidas y famila de cada una ,gracias a pasión turca x hacerlo posible .
ResponderEliminarEmanet sin estos relatos no es lo mismo. Gracias
ResponderEliminarPrecioso , cada día te superas más !
ResponderEliminarEres única.Gracias, preciosa.🥰🥰😂🥰🥰
ResponderEliminarI love your stories so much, they are beautiful!
ResponderEliminarGRACIAS POR COMENTAR AMIGAS!
ResponderEliminarISA @NoMeLlegaLaVida
Gracias. Qué bueno...💙
ResponderEliminarGracias nuevamente por tus relatos y gracias a este magnífico CHAT y pasión turca que nos alegra cada día 😘
ResponderEliminarHermoso como todos 😍....gracias a todas
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