jueves, 14 de enero de 2021

Buscando recuerdos (Capítulo 94 Emanet)


Seher estaba tratando de alcanzar la caja de arriba cuando perdió el equilibrio y fue a parar a los fuertes brazos de Yaman. Él aprovechó para acercarla a su cuerpo pero Seher adivinando sus intenciones lo paró poniendo una mano en su pecho. Nada de seducirla en casa de Mamá Nadire. Yaman suspiró frustrado y la soltó (por ahora).  Él llevaba toda la mañana deseando abrazarla y hacerle más cosas y, por Allah, que lo conseguiría. Vieron fotos, cartas y más recuerdos para llevarse a la mansión y cuando les entró el hambre fueron hacia la cocina. Yaman se sentó a disfrutar de verla cocinar. Miraba enamorado cómo le quedaba la camiseta ajustada y como aquella falda acariciaba sus piernas y su trasero perfecto. Esperaba aguantar hasta después de comer antes de volver a intentar seducirla. Comieron y hablaron mirándose a los ojos totalmente enamorados. Yaman vio que ella tenía mermelada en la comisura de su boca y se acercó a ella con intención de limpiársela con un beso pero Seher lo paró poniendo sus dedos en los labios de él. 


“Lütfen...” le pidió ella. “Eso es lo que sueles decir cuando quieres que yo te...” contestó Yaman devorándola con la mirada. 

“Yeter, Yaman Kirimli!, mamá Nadire puede volver en cualquier momento. Pórtate bien. Por la noche...” prometió Seher. “Hoy no creo que aguante hasta la noche, seviligim” la besó con la mirada de arriba a abajo. 

Seher tragó nerviosa y se levantó para recoger pero fue un error (bendito error) darle la espalda a ese hombre cuando le había dejado tan claro que la deseaba. 


Lo sintió tras ella, cerca pero sin tocarla. Notó su aliento caliente en su cuello y suspiró resignada. Nada paraba a Yaman Kirimli cuando quería algo y ahora la quería a ella. Hizo como si no notara nada y él aceptó el reto. Yaman acercó la cara a la parte de atrás del cuello de ella y rozó con la nariz oliéndola. Usaba su barba para frotar esa zona sensible y ver, satisfecho, como se le sonrojaba la piel. Yaman quería excitarla pero en el proceso también ardía él porque su aroma ya le llenaba el alma y lo atrapaba más y más. Puso sus grandes manos sobre las de ella y entrelazó los dedos y siguió mimando su cuello ahora con pequeños besos húmedos. Arrastraba sus labios erizándole la piel y emborrachándose de su aroma. 


Seher tenía ya todo el cuerpo acalorado suplicando más caricias. Aquel hombre era increíble... sujetaba sus manos con las suyas más grandes y siempre más calientes y lo sentía tras ella volviéndola loca. Movió su cuerpo hacia atrás para rozarse con el poderoso cuerpo de él, para tentarlo y seducirlo y consiguió que la aprisionara más contra la pica de la cocina. “hareket etme (no te muevas)” ordenó él  y luego le subió la falda hasta la cintura y le bajó la ropa interior hasta sacársela y guardársela en el bolsillo del pantalón. La falda volvió a caer pero Seher notaba ahora la tela excitándola. Yaman metió las manos bajo su camiseta y también la libró del sujetador. Y entonces Seher notó sus manos por todo su cuerpo. Acariciaba sus piernas por sobre la tela, pasaba sus manos por sus muslos, llegaba a su trasero para amasarlo y rozaba su pubis y vientre en una caricia ligera destinada a enloquecerla. Subía por su estómago y tomaba sus pechos acariciando sus pezones repetidamente hasta oírla gemir. Y eso sin poder mirarlo a la cara porque él la seguía temiendo empotrada contra la pica. 


“Lütfen, necesito besarte, necesito acariciarte, lütfen” suplicó ella y él obedeció (como siempre) girándola en sus brazos. Seher se puso de puntillas apoyada en la pica para llegar a los labios que deseaba morder de placer. Yaman estaba guapísimo y ella se moría de amor y de deseo por él así que le desabrochó la camisa azul para besar su pecho fuerte y cálido. Sus manos acariciaban sus costillas surcadas de músculos sin descanso y bajó las manos para acariciar su ombligo y la piel que luego se perdía pantalón abajo. Los dedos de Seher arañaban esa piel esperando los rugidos que no tardaron en llegar. Lo besó más fuerte, más amorosa succionando sus labios queriéndolo quemar con su deseo. Lo quería todo, besarlo, acariciarlo y sentirlo entre las piernas. Y obtuvo todo porque él todo se lo daba.  


Yaman la tomó por la cintura y la subió al frío mármol. Subió la falda y se colocó las piernas de ella en su cintura. La besó como un loco mientras notaba las caricias de ella por todas partes. Metió las manos bajo la camiseta y amasó sus pechos pellizcando suave y oyéndola jadear. Siguió comiéndole la boca ansioso y siguió acariciando pero ella lo buscaba, lo llamaba con su cuerpo y con sus manos en su miembro duro e impaciente y aceleró todo. Se liberó y la acercó a él. La miró a los ojos verdes y sobre sus labios rugió “Déjame entrar, cariño” y en cuanto ella se abrió más, él entró provocando gemidos de placer en ambos. Las manos de Seher bajaron al duro trasero masculino para apremiarlo, tenía hambre de él y se lo hizo saber. Yaman entraba y salía implacable porque ella se lo exigía. Ella mandaba y él obedecía. La embestía una y otra vez al ritmo que ella marcaba y la besaba con labios abiertos haciendo el momento más erótico, más sexual. Pero llegaron al punto en el que los dos sólo pueden sentir y no pensar. Sus cuerpos se buscaron una vez más y Seher gritó en el cuello de Yaman y Yaman rugió en el cuello de Seher. No podían abrazarse sin prisa como otras veces así que se miraron, se besaron rápido y se sonrieron mientras se acomodaban la ropa. “Voy al baño, me das mi...” pidió Seher. “Hayir (no), son mi trofeo” contestó Yaman frunciendo el ceño. “Yaman Kirimli ten cuidado con lo que comas de ahora en adelante, porque pienso vengarme” y se fue. “Me va a poner comino hasta en el té” pensó Yaman y salió al comedor al mismo tiempo que entraba Mamá Nadire de la calle. “Por Allah que les había ido de poco” pensó Yaman saludando con un asentimiento. “¿Todo bien?” preguntó Mamá Nadire. “Más que bien” contestó Seher apareciendo. Mamá Nadire sonrió notando que el amor ya era infinito entre ellos. 



7 comentarios:

  1. Qué bueno lo del comino...súper. Cada día me gustan más tus relatos. Ya estoy enganchada a ellos igual que a Emanet. Gracias😘

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  2. Tus relatos se han convertido en parte de mi ritual para irme a dormir y parte de mi desayuno.
    Un placer leerte Isa C.F.

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  3. Precioso, has vuelto ha conseguir que nos enamoremos...

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  4. Como siempre un deleite para los ojos y la mente claro la parte oscura de las 630 sra de yaman bey jaja

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