viernes, 14 de mayo de 2021

SilHal (Capítulo 22) Registro SaveCreative 2105087773750



    Sila y la sobrina de Halil se despertaron al mismo tiempo; ella se levantó del sofá buscando de dónde salía el llanto de un bebé en casa de Halil. Miró al fondo de la sala, hacia los dos sillones, y vio a Halil  y a una mujer sacando un bebé de un cochecito. Su novio se levantó y fue hacia ella preocupado. 

    – ¿Estás bien? ¿Te duele? – preguntó recorriéndole la cara.

    – Estoy bien – y luego mirando hacia la mujer, que le sonaba pero no sabía de dónde, añadió nerviosa y en voz alta – y gracias por tu ayuda Halil, eres un gran compañero pero ya te he molestado bastante...

    – Sila... – avisó Halil viéndola buscar su bolso con intención de irse. 

    – Nos veremos en el rodaje... compañero – siguió Sila alternando la mirada entre él y la mujer que mecía a su bebé.

    – Sila, deja el bolso. Es mi hermana, Huda, y mi sobrina Sare. Ven... – y la tomó de la mano para acercarla y presentarla. 

    Se acercaron a la mujer tocada con hijab y a la bebé casi recién nacida que tenía en brazos. 

    – Encantada de conocerte Huda – dijo Sila sonriendo y mirando de reojo a la hermosa bebé. 

    – Yo encantada y feliz de conocerte – respondió Huda tocando cariñosamente el brazo a su hermano. 

    Huda había visto la mirada de amor entre Halil y Sila y supo que por fin su hermano había encontrado a la mujer de su vida. Pero también vio el tatuaje de Sila, su edad y que era actriz. Aquello la hizo elevar un rezo mentalmente para que Halil fuera lo suficientemente fuerte como para defender el amor del que ella estaba siendo testigo.

    – ¿Estás herida, Sila? – se interesó Huda al ver el vendaje en el brazo izquierdo de la actriz. 

    – Un pequeño accidente en el rodaje – explicó Sila restándole importancia al ver el ceño fruncido de Halil. 

    – O una negligencia – añadió él, enfadado. 

    – Cari...Halil seguro que el horno se encendió por un golpe – lo trató de calmar Sila. 

    – Puedes llamarme "cariño". Primero, porque me encanta y segundo, porque ya le he contado a Huda que estamos juntos – dijo él llevándose sus manos a los labios. 

    – ¡Oh! – exclamó Sila enrojeciendo. 

    – Y yo espero que nunca dejes de llamarlo así porque, si hay alguien que merece cariño, es él. No sólo es mi hermano... también es mi héroe – dijo Huda recordando directamente el pasado, dentro de los ojos de su hermano.

    Sila vio a Halil  mirar al suelo de repente y se enamoró aún más de él, ese punto tímido le recordaba que, por ella, él estaba haciendo el esfuerzo de salir de su cómodo caparazón. Comprendió que no era importante colgar un selfie cada día en Instagram si, a cambio, podían caminar juntos de la mano por la calle. Cuando Halil solucionara su problema, serían como cualquier otra pareja...

    – Oye Huda... ¿puedo cogerla? – preguntó Sila mirando arrobada a la pequeña Sare. 

    – Cariño, no vayas a hacerte daño en la quemadura – le pidió Halil.     

    – La apoyaré en el brazo derecho, pesado, sé cómo coger un bebé, tengo sobrinos... – dijo Sila recibiendo a la niña de brazos de su cuñada.

    – Sí, los recuerdo perfectamente – sonrió Halil. 

    – ¿Te gustan los niños? – preguntó Huda pensando ya en los futuros primos de su hija. 

    – Eso mismo me preguntó ella a los cinco minutos de conocernos – comentó Halil viendo como Sila se sentaba en un sillón con la pequeña Sare en brazos.

    – Vaya, eso es lo que yo llamo ir rápidos – rió Huda. 

    – Se lo pregunté porque todavía no conocíamos a Berat y el rodaje implica pasar mucho tiempo con él. Y mira ahora, parecen hermanos. Berat no se despega de Halil. 

    – Oye, abi, ¿también has conocido a su familia? – Huda cada vez estaba más sorprendida con la actitud de su hermano. Sila lo había hecho salir de su caparazón y eso hacía que la joven le gustara todavía más. 

    – Sila tiene una familia muy divertida y cariñosa. Su madre nos preparó el desayuno para llevarlo al rodaje y por la noche me invitaron a cenar... "ellos", porque si hubiera sido por Sila yo no habría puesto un pie en casa de sus padres – explicó Halil mirándola enamorado.  

    – Mi familia es un poco... "envolvente" y para ellos Halil era casi como de la familia... anda, explícalo que lo estás deseando – propuso Sila divertida devolviéndole la mirada soñadora a Halil. 

    Halil, sentado en el brazo del sillón donde Sila mecía a su sobrina, contó a Huda que Sila era fan suya desde adolescente y que por eso su familia ya se sabía sus canciones y lo tenían más que visto y aborrecido. 

    – ¡Oh, por favor! ¿Estabas enamorada de mi hermano desde los 14?

    – Evet, y creo que eso me va a perseguir toooooda la vida. 

    – Por supuesto cariño, pienso contárselo a nuestros... – se detuvo Halil a media frase, fijando la vista en la cabecita de su sobrina. 

    Sila lo miró intentando saber porqué Halil había callado. ¿Qué había estado a punto de decir? ¿hijos? ¿nietos? Pero descubrió en él una mirada de anhelo atormentado tan profunda que apartó la mirada para volver a admirar la carita de Sare. Notaba de repente el corazón encogido y no sabía por qué. Para aligerar un poco el eco que notó en el pecho, empezó a tararear flojito abrazando suavemente a la pequeña. 

    Huda lo vio todo. Vio lo mucho que Halil necesitaba a Sila en su vida y vio el eterno amor de ella por su hermano. Ese sentimiento, que había crecido con la joven Sila, merecía ganar la partida. Tenía delante a dos personas que se habían buscado y necesitado desde mucho antes de encontrarse, y ella pensaba luchar del lado de ellos. Contra quien fuera necesario.

    – Sila, tienes una voz preciosa y ¡mira a Sare! no deja de mirarte y escucharte. Por favor, grábate cantando y me lo mandas, para ponérselo las noches que no quiere dormir – pidió Huda a quien ya consideraba su cuñada. 

    – Claro que lo haré, ¿verdad pequeñita? – susurró Sila a Sare parpadeando de repente. No sabía de dónde venían esas ganas de llorar así que trató de disimularlas no apartando la vista de la niña. 


    – Askim, recuérdame que te cuente lo que hablé con Faruk el otro día – le dijo Halil a Sila acariciando su esbelta espalda. 

    – ¿Quién es Faruk? – preguntó ella ya recuperada del momento emotivo. 

    – Mi productor musical... – le sonrió misterioso Halil. 

    – ¡Vais a cantar juntos! ¿A que sí? – aplaudió Huda. 

    Sila miró a Halil con los ojos abiertos como platos y él se limitó a encoger los hombros haciéndose el loco. Un poco más tarde Huda se levantó y les anunció:

    – Yo tengo que irme ya o Ahmet creerá que he vaciado las tiendas yendo de compras – miró a su hermano – ¿Halil me acompañas al coche? Ya sabes que sacar el porta bebés es fácil pero nunca atino para volver a colocarlo bien – se volvió a su cuñada – Sila, bienvenida a la pequeña familia Ceyhan y no olvides mandarme tu preciosa voz.

    – No se me olvidará, le pediré tu número a Halil – prometió Sila levantándose con la bebé. Se habría pasado toda la tarde con ella en brazos porque la niña, al igual que su tío, le había robado el corazón. 

    Sila le pasó la bebé a Halil y él la tomó teniendo mucho cuidado con la cabecita de la pequeña. Como sus manos se tocaron, sus ojos se buscaron durante un par de latidos, mirando hacia un futuro que, aunque incierto, les pareció perfecto. Un futuro juntos...

    


    Halil vio que su hermana movía el cochecito hacia la puerta y acunando bien a su sobrina en sus fuertes brazos musitó a Sila:

    – Ahora vuelvo. 

    Sila sólo pudo asentir porque la imagen de aquel hombre alto, fuerte y serio con una niña, que compartía con él la misma mirada oscura, se le había clavado en el alma. 


    Una vez acomodada Sare en su porta bebés, su madre se giró para hablar con su hermano. 

    – Entiendo que te enamoraras de ella, Halil. No sólo es guapísima, también veo lo cariñosa y generosa que es. Es la persona que has estado esperando toda tu vida y... valdrá la pena, Halil. Si tienes que acabar tomando una decisión, si tienes que acabar eligiendo, yo estaré a tu lado, hermano. 

    – Sólo quiero ser feliz con ella, Huda – pidió Halil serio. 

    – Inshallah – deseó ella. 

    – Inshallah – respondió él. 

    Después de abrazarse, Halil se agachó en el asiento de atrás para besar la cabecita de Sare y volver a comprobar los cinturones de seguridad. Luego se despidió de su hermana con la mano y volvió al ascensor. Arriba lo esperaba su musa y una llamada que temía pero que, a la vez, marcaría el inicio del camino hacia su completa felicidad. 

    El móvil empezó a sonar en cuanto las puertas del ascensor se cerraron tras él. Mientras iba a cogerlo, vio a Sila abrazada a sí misma, mirando por el ventanal cómo el atardecer cubría los tejados de Estambul. Sus iris verdes se iluminaban con las últimas luces del ocaso y pronto su preciosa cara reflejaría el brillo de las estrellas envidiosas. Tan obnubilado estaba con la belleza de ella que el teléfono se cansó de sonar. 

    Sila se giró y lo vio tomar el teléfono rápidamente. ¿Había estado mirándola?, se preguntó. Lo vio llamar a la persona que lo debía haber estado llamando y volvió a girar hacia el ventanal. Las vistas eran las mismas siempre, pero la luz las hacía parecer diferentes cada vez que miraba. La voz de él le llegaba en susurros apagados e intuyó la privacidad de la llamada. 


    – Hola Halil te llamaba por lo que me preguntaste el otro día. Querías que te avisara de cuándo sería el parón en la grabación, por el tema del viaje que tienes pendiente, ¿no? Pues ya hay fecha. La vuelta al rodaje coincidirá con el estreno de Emanet el 7 de septiembre. (...) Sí, el parón se puede hacer porque porque ya llevamos 30 capítulos grabados y prácticamente montados. (...) Evet, eso es un mes y medio más o menos de diferencia entre las grabaciones y las retransmisiones por Kanal 7. (...) Pues espero que Sila y tú disfrutéis y descanséis esos días porque luego el ritmo será todavía más frenético (...) Pensaba que os ibais juntos (...) De acuerdo Halil, no te preocupes, lo haré. Söz


    Sila no lo oyó acercarse, simplemente se vio rodeada por sus brazos de acero y estrechada contra su fuerte y cálido pecho. Halil apoyó la barbilla en la cabeza de Sila y permanecieron abrazados viendo el sol despedirse de la ciudad de los tres nombres hasta el siguiente amanecer. Sila había puesto sus manos sobre sus antebrazos y acariciaba el vello de su piel suave. Aquel era definitivamente su lugar favorito del mundo. Él. Y desde que se habían hallado tras años de buscarse, las horas separados eran soportables sólo por la promesa del reencuentro. 

    Halil notó los latidos de su corazón traspasar al cuerpo de ella y entendió que era porque le pertenecían. Volvían a casa. Ella era y sería su hogar; como Ulises hizo, él también debía alejarse pero igual que el héroe, lucharía por volver con la mujer de su vida. 

    – Sila, ha llamado Serkan – dijo Halil con los labios pegados a su cabello. 

    – Uhummm – Sila se estremeció en sus brazos buscando aún más su calor. De alguna manera, intuía llegando el frío. 

    – Ya hay fecha para el descanso en las grabaciones – besó su pelo, cerrando los ojos. 

    – La fecha de tu viaje... – hasta las palabras salieron con aliento helado. 

    – Tengo que ir. ¿Confías en mí? – su voz se volvió más grave. 

    – Evet – susurró apretándose más contra él. 

    – ¿Me esperarás? – dos palabras que sonaron desesperadas. 

    – No tengo alternativa. Nunca hubo alternativa a ti, Halil. Siempre fuiste tú – dijo Sila tiritando de frío en medio del verano. 

    – Siento haber llegado tarde a nuestro amor – la estrechó todavía más fuerte, buscando el brillo verde de sus iris reflejado en el ventanal. 

    – No lo has hecho – respondió ella a sus ojos negros, mezclados con las luces de la noche. 

    – Y ¿por qué siento entonces que no tengo suficiente de ti? – preguntó Halil dándole la vuelta en sus brazos y anclándose a su mirada triste. 

    – A mi me pasa lo mismo... 

    Halil no aguantó más y capturó el temblor de los labios de ella en los suyos. Los calentó a base de mimos y caricias. Los lamió dulcemente tratando de llevarse él aquel hielo y luchando por no congelarse en el beso. 

    Sila apoyó las manos donde latía el corazón de Halil, como si fuera una hoguera de la que ella pudiera robar algo de calor. En sus bocas intercambiaron rayos de luna y sol, tratando de dejar atrás el miedo a volver a estar separados. Halil giró con ella y la apoyó en su piano colando su cuerpo entre las piernas separadas de Sila. La haría entrar en calor como fuera, se prometió. 

    Los besos de sus bocas bailaron al mismo ritmo que sus manos en sus cuerpos. Caricias encadenadas en el aire que respiraban viajaban y se volvían roces en la piel. Halil tomó el bajo del vestido de Sila y lo subió para poder hacerle llegar el fuego que le rugía en las venas y palpitaba en su carne. Sila se abrió a él necesitada de la melodía que sólo él sabía crear para ella. Ambos se acariciaron la cara buscando el ángulo donde sus bocas formaban un infinito y se besaron más fuerte, más intenso y más húmedo. Sila sintió retroceder la llama de hielo ante el glaciar ardiente de Halil y abrió más las piernas. Él se encajó más. 

    El escote de Sila se abrió para las manos de Halil, que apartó impaciente el sostén de ella para amasar sus senos y darles calor. Los sostuvo y los elevó para que su boca los encontrara a medio camino y pudiera lamerlos y besarlos apasionado. El olor de Sila entró en su cuerpo y lo volvió un poco más loco por ella. Sus pezones se endurecieron en su boca y los mordió suave hasta oír los gemidos de Sila en sus oídos. Siempre sería su música favorita: ella llena de amor por él. La siguió amando con la boca y bajó la mano para acariciar su vientre con el índice. Lo bajó luego a jugar con el ombligo de ella haciéndola estremecerse y, finalmente, su mano bajó más para tentar y provocar pasión en los pétalos ardientes de Sila. 

    El frío se había alejado, había quedado tras el ventanal pero los miraba amenazante. Si se descuidaban, si no protegían lo que tenían juntos, entraría para robarles el alma misma. 

    Sila gemía de pasión, con los dedos entre el pelo de Halil. Tenía su boca en sus senos y sus caricias esbozando un éxtasis que amenazaba con lanzarla a las estrellas. Estambul era testigo mudo de su amor, pero ellos ya no veían nada que no fuera la hoguera que crepitaba entre ellos. Sila respiraba y Halil levantó la mirada para ver la belleza de ella recibiendo su amor, aceleró las caricias buscando hacerla llegar al orgasmo pero ella no quiso llegar sola. Lo quería a él con ella y decidida bajó sus manos para desabrochar sus vaqueros y liberar su miembro. Luego lo tomó por las caderas y lo acercó pidiendo que entrara en ella. Halil la subió del todo sobre la tapa del piano y tomó su pierna para que apoyara el pie en la banqueta. Con la respiración a mil por hora y los ojos clavados en los de ella se volvió a colocar a las puertas del cuerpo de Sila. Ella le susurró "ahora" y Halil respondió "siempre" entrando en ella, sintiendo centímetro a centímetro el estremecimiento de sus cuerpos. Avanzó hasta el final y retrocedió; se suspiraron en los labios abiertos; él avanzó y ella lo buscó; lo repitieron; el beso también.         

    Las manos de Halil la sujetaban por la cintura marcando su piel con sus huellas. Sila lo aferraba también ante el miedo irracional de que él se apartara demasiado. Su cuerpo seguía volviendo a ella, llenándola y lanzando gemidos por toda la sala. Cuando él metió la lengua en su boca de nuevo para saborearla Sila respondió moviéndose más rápido provocando que Halil ya no pudiera parar. Aceleraron los dos con desesperación. Él sabía el tiempo que quedaba, ella no. La hoguera creció y el orgasmo nació en Sila, recorrió a Halil y volvió a ella para ser gritado. Halil rugió, besándola desde la boca hasta el cuello y allí se quedó contando latidos... 

  • Bir.
  • İki.
  • Üç
  • Dört.
  • Beş
  • Altı
  • Yedi.
  • Sekiz...
    
    Sila volvió a enfriarse y Halil la tomó en brazos para subir las escaleras hacia su cama. La tumbó y se estiró a su lado. Los tapó a ambos con la sábana y Sila enseguida se enredó en su cuerpo. Ni Halil ni Sila querían que llegara la mañana, cada uno por un motivo, y se abrazaron para mantener la noche entre ellos. Halil besó su sien, Sila besó su pecho. Se durmieron y la noche escapó y el frío entró. 

    Cuando Sila despertó supo que estaba sola en casa de Halil. Se incorporó y vio la nota.

    "La fecha era hoy. Espérame..."


    FELIZ FIN DE SEMANA Y GRACIAS COMO SIEMPRE POR VUESTRA COMPAÑÍA Y CARIÑO. 😘 

    SILA´NIN SARKISI (LA CANCIÓN DE SILA)   

     "Debo irme y dejarte, 
    tus lágrimas en mi mente
    acompañan mi camino, 
    y ahora nunca es suficiente"

    HALIL SIGUE COMPONIENDO 


    

         






    

19 comentarios:

  1. Cada día me gusta más, espero esa vuelta con ansias. No tengo dudas qué Sila lo esperará igual qué yo tú próximo capítulo. Gracias 😘

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  2. Cada día más imponenteeee ♥️♥️♥️

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  3. Gracias que te tenemos a ti y la historia de Sila y Halil....porque si es por Emanet, moriríamos de la espera de ver el amor entre ellos llegar a buen puerto....Me encanta!!

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  4. Off! Con la intriga todo el fin de semana!!!

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  5. Como siempre y cada capitulo es hermoso🥰🥰🥰💖💖👏👏👏👏👏💐💐💐💐

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  6. Vaya tarde noche llevo.... Me encanta Ablacin, deseando que llegue el lunes... 😘😘😘🥰

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  7. Que secreto será el que guarda Yaman?. Espero que aquí por lo menos les dejen ser mas felices.
    Un besin

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  8. Debo esperar dos días por más pero no me importa a ti abla como a halil- sila yaman -seher los esperaría lo que fuera necesario lo bueno lo vale tkm abla

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  9. Bravo insuperable me encanta, espero el siguiente

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  10. Me sigue sabiendo a poco... Gracias abla!!! Aqui siempre esperando.

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  11. Gracias por dejarnos conocer una historia tan linda 💜💜💜

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  12. GRACIAS SIEMPRE A VOSOTRAS POR TOMAROS EL TIEMPO DE LEER Y COMENTAR.
    SIN VOSOTRAS NO SERÍA POSIBLE!

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  13. Él sabía el tiempo que quedaba, ella no. Neeeeeeeeeeee? Que angustia, así no se puede. Necesito saber q esconde Halil. Serán sus padres? O que ya le tienen novia? Estoy peor q Seher 🙈🥰😍❤️🇻🇪🏹

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  14. Puro fuego e intriga, que sera... Si su hermana lobtiene que apoyar sera algo relacionado con sus padres!!! En oroximos capitulos lo sabremos 😄😄😄 gracias!!!!

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  15. Ruge, ruge, porque quiero oírte! 😬😁🤣

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